SAPORITI “La idea va­le más que un tí­tu­lo”

A los 77 años, es el DT de la UAI Ur­qui­za. Fir­me en sus con­vic­cio­nes, ha­bla de Guar­dio­la, Si­meo­ne, Ma­ra­do­na y Mes­si.

Clarín - Deportivo - - EL PERSONAJE - Mi­guel Angel Ber­to­lot­tot­to mber­to­lot­to@cla­rin.comm

-¿Cuán­tos años te­nés, Ro­ber­to?

-77...

-¿Y có­mo se ex­pli­ca que es­tés di­ri­gien­do a es­ta edad cuan­do casi to­dos los en­tre­na­do­res de tu ge­ne­ra­ción es­tán re­ti­ra­dos? Po­drías es­tar tran­qui­la­men­te mi­ran­do fút­bol en el li­ving de tu ca­sa, via­jan­do por el mun­do, dis­fru­tan­do de la fa­mi­lia.

-Me em­pu­ja la pa­sión. La pa­sión no mo­ri­rá nun­ca. Lle­vo al ju­ga­dor de fút­bol en la piel, nun­ca de­jé de ser ju­ga­dor de fút­bol. Y ser téc­ni­co, ob­via­men­te, tam­bién tie­ne que ver con esa pa­sión. To­da­vía pue­do dar mu­chas co­sas. Y me sien­to bár­ba­ro, en­te­ro, con ga­nas. Me en­treno cua­tro ve­ces por se­ma­na, an­do en bi­ci­cle­ta, co­rro, ha­go un po­co de todo... Al fin de cuen­tas, los desafíos siem­pre sir­ven pa­ra que uno se re­nue­ve. Y és­te es un gran desafío.

-No di­ri­gías des­de 2009, en Ta­lle­res de Cór­do­ba. ¿Por qué la UAI Ur­qui­za, un club de la Pri­me­ra B Me­tro?

-Por­que es un club muy es­pe­cial. Tra­ba­jar ahí se pa­re­ce al pa­raí­so. Es un pla­cer ir to­dos los días al pre­dio, allá en la au­to­pis­ta Ezei­za-Ca­ñue­las. Y eso que yo vi­vo en Mar­tí­nez, no sa­bés el via­je que ten­go... Pe­ro lo ha­go con mu­cho gus­to, ya te di­je. El club, que arran­có en la D, po­see un pro­yec­to se­rio que apun­ta a lle­gar a Pri­me­ra en 25 años. En ocho años ape­nas hu­bo tres téc­ni­cos. Yo ase­so­ra­ba a las di­vi­sio­nes in­fe­rio­res des­de ju­nio de 2015. Cuan­do se fue el an­te­rior en­tre­na­dor, Ger­mán Por­ta­no­va, me lla­ma­ron. En dos ho­ras era el téc­ni­co; lo eco­nó­mi­co lo arre­gla­mos en 32 se­gun­dos... (se ríe). Y acá es­toy, pe­lean­do con todo el gru­po pa­ra tra­tar de za­far del descenso.

-¿Cuán­tos años les lle­vás a tus ju­ga­do­res?

-A al­gu­nos, 55... A los más jó­ve­nes, 60...

-¿Y co­mo ha­cés pa­ra en­ten­der­los, pa­ra ha­blar el idio­ma de ellos, pa­ra que la dis­tan­cia ge­ne­ra­cio­nal no di­fi­cul­te la con­vi­ven­cia?

-Yo ten­go una re­la­ción fe­no­men­tal con mis nie­tos (San­tia­go, de 14; To­más, de 11; y Fran­cis­co, de 10) y ellos me man­tie­nen muy en con­tac­to con la ado­les­cen­cia, con la ju­ven­tud. Ade­más, mi cuer­po téc­ni­co es jo­ven, tie­ne un pro­me­dio de 35 años. Mis nie­tos tam­bién me des­per­ta­ron la in­quie­tud pa­ra que es­té ac­tua­li­za­do con las nue­vas tec­no­lo­gías, con las re­des so­cia­les. Mi se­ño­ra (Li­lia­na) y mis hi­jas (Lorena y Va­ne­sa) tam­bién me em­pu­jan a es­tar ac­ti­vo. Mi fuer­za ra­di­ca mu­cho en mi ca­sa, en mi fa­mi­lia.

-¿Por qué creés que la mo­da ac­tual en el fút­bol ar­gen­tino es que los téc­ni­cos sean jó­ve­nes? Hay en­tre­na­do­res re­co­no­ci­dos, pe­ro gran­des en edad, que que­da­ron fue­ra de jue­go.

-Por­que acá no se res­pe­ta a la ex- pe­rien­cia. En Eu­ro­pa es muy di­fe­ren­te: (Vi­cen­te) Del Bos­que, por ci­tar un ca­so, di­ri­ge a la se­lec­ción es­pa­ño­la. Me en­can­ta­ría ver un cam­peo­na­to con Me­not­ti, Ba­si­le, Biel­sa, Bi­lar­do, Bian­chi... Me gus­ta­ría ver due­los Me­not­ti-Gallardo, Gui­ller­mo (Ba­rros Sche­lot­to)-Ba­si­le, Biel­sa-Gue­de... El fút­bol ar­gen­tino se en­ri­que­ce­ría mu­chí­si­mo. No se pue­de des­per­di­ciar a la ex­pe­rien­cia. Si to­dos apren­de­mos to­dos los días, fi­ja­te cuán­to po­drían aprender los téc­ni­cos jó­ve­nes con los gran­des en ac­ti­vi­dad.

- De los jó­ve­nes que di­ri­gen hoy, ¿quié­nes te gus­tan?

-Cou­det, Al­mi­rón, Al­mey­da, Ho­lan... Ten­go un gran res­pe­to por la ca­rre­ra de Ba­rros Sche­lot­to; tie­ne una idea y aho­ra la es­tá in­ten­tan­do desa­rro­llar en Bo­ca. Es el gran desafío del Me­lli­zo. Y el que es­tá an­te otro re­to im­por­tan­te es Gallardo: vol­ver a ju­gar el fút­bol que Ri­ver ju­gó en los pri­me­ros ca­tor­ce o quin­ce par­ti­dos de su ges­tión.

-¿Hay al­gún equi­po que te sor­pren­da?

-Ro­sa­rio Cen­tral. Es el que más me gus­ta. Lle­va un año y me­dio ju­gan­do un fút­bol de pri­mer ni­vel. No ga­nó nin­gún tí­tu­lo, di­rán los re­sul­ta­dis­tas. Eso no me im­por­ta. Cou­det po­ten­ció cin­co o seis ju­ga­do­res de ma­ne­ra ex­tra­or­di­na­ria, por los cua­les el club va a re­ci­bir mu­chos mi­llo­nes de dó­la­res cuan­do los trans­fie­ra. Un téc­ni­co va­le por lo que ha­ce ju­gar al equi­po y por los fut­bo­lis­tas que po­ten­cia.

-¿En la UAI tam­bién po­dés man­te­ner tu his­tó­ri­co es­ti­lo de jue­go?

-Más allá de los re­sul­ta­dos, y de los po­cos par­ti­dos que lle­vo, el equi­po va desa­rro­llan­do mi idea; in­ten­ta ju­gar siem­pre. Ca­da día de prác­ti­ca sien­to una pro­fun­da ale­gría. Pa­ra mí, la idea siem­pre es­tá por en­ci­ma del tí­tu­lo, siem­pre va­le más que un cam­peo­na­to. Si­go cre­yen­do en el fút­bol de po­se­sión, de mo­vi­li­dad, ba­sa­do en la téc­ni­ca. Creo en un ochen­ta por cien­to de mo­vi­mien­to y en un vein­te por cien­to de ju­ga­das con pe­lo­ta pa­ra­da. Es sen­ci­llo: co­rrer, co­rre cual­quie­ra; ju­gar al fút­bol, se jue­ga con una idea.

-La eter­na ideo­lo­gía de Me­not­ti.

-Con la que co­mul­go des­de siem­pre. Sin ofen­der a na­die, hay dos téc­ni­cos que mo­di­fi­ca­ron el fút­bol de sus paí­ses: Ri­nus Mi­chels en Ho­lan­da y César aquí. Me si­gue asom­bran­do el mo­do y la fa­ci­li­dad con que Me­not­ti des­cri­be un par­ti­do, al igual que Co­co (Ba­si­le). El Fla­co es más ca­te­drá­ti­co; Co­co, más lun­far­dis­ta, si me per­mi­tís el tér­mino. Son dos fe­nó­me­nos.

-¿Guar­dio­la o Si­meo­ne?

-Mi­rá, yo no veo que el Atlé­ti­co de Ma­drid ha­ga mar­cas per­so­na­les, que pe­gue pa­ta­das o que ti­re la pe­lo­ta afue­ra. Pa­ra man­te­ner­se cin­co años ahí arri­ba, Si­meo­ne ha­ce al­go más que de­fen­der­se. El Atlé­ti­co es un equi­po que mu­chas ve­ces in­ten­ta ju­gar, aun­que no tie­ne la pre­sión del Bar­ce­lo­na o del Real Ma­drid. Guar­dio­la mar­có el fút­bol del mun­do en los úl­ti­mos cua­ren­ta años. Aho­ra, una co­sa es lo que yo veo y otra lo que yo ha­ría. Si me das a ele­gir, eli­jo el fút­bol de Guar­dio­la. Pe­ro tam­po­co digo que el Cho­lo prac­ti­ca el an­ti­fút­bol.

-¿Ma­ra­do­na o Mes­si?

-Mes­si no ne­ce­si­ta sa­lir cam­peón del mun­do pa­ra que yo lo pon­ga en­tre los cin­co me­jo­res fut­bo­lis­tas de la his­to­ria, jun­to a Ma­ra­do­na, Di Sté­fano, Pe­lé y Cruyff. Con­tra Al­fre­do ju­gué en un amis­to­so Rea­lDe­por­ti­vo Es­pa­ñol en Ma­drid, y me des­lum­bró. Po­dría ju­gar ayer, hoy y en el 2500... Die­go es irre­pe­ti­ble. Te­nía un tre­men­do man­do en el equi­po. Na­die in­flu­yó en un Mun­dial ga­na­do co­mo Ma­ra­do­na en el 86; ni si­quie­ra Pe­lé, y eso que el Ne­gro fue un dios del fút­bol. Y Mes­si ha­ce al­go que no se lo vi ha­cer a na­die: apar­te de la ve­lo­ci­dad con que jue­ga, lan­za­do in­ven­ta ju­ga­das de dis­trac­ción. La pe­lo­ta for­ma par­te del cuer­po de Mes­si.

HEVA

Sa­po 2016. Saporiti, con la ro­pa de la UAI Ur­qui­za, en una prác­ti­ca.

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