La­nús apro­ve­chó las ven­ta­jas del Vélez que ama­ga y no con­cre­ta

Se hi­cie­ron dos go­les en contra en dos mi­nu­tos. Lue­go, el vi­si­tan­te dio un pe­nal in­ne­ce­sa­rio y pa­gó un con­tra­ata­que.

Clarín - Deportivo - - SUPERLIGA - Da­niel Ave­lla­ne­da da­ve­lla­ne­da@cla­rin.com

Y de re­pen­te, el show de es­pa­cios re­du­ci­dos, el fút­bol teó­ri­co, esos mo­vi­mien­tos ca­si me­cá­ni­cos, dan lu­gar a un ida y vuel­ta fu­rio­so en el Sur. ¡Por fin! se ani­man a ser pun­zan­tes. De­jan de ha­cer an­cha la can­cha y pro­fun­di­zan. Y lle­gan los go­les en dos mi­nu­tos, cuan­do to­da­vía se es­cu­cha­ba el eco de los bos­te­zos que ha­bía ge­ne­ra­do el pri­mer tiem­po. Hay vér­ti­go, pero muy po­ca cla­ri­dad. En­ton­ces, a esa al­tu­ra de la no­che, da la sen­sa­ción de que ga­na­rá el que co­me­ta me­nos erro­res. Y la vic­to­ria es co­lor gra­na­te por­que sa­be apro­ve­char las ven­ta­jas que en­tre­ga Vélez. El pe­nal de Guidara so­bre Mar­ce­lino Mo­reno que con­vier­te el sa­bio Sand y ese con­tra­ata­que le­tal que or­ga­ni­za Pe­pe y re­suel­ve Or­si­ni. Dos im­pac­tos que po­nen de pie a La­nús tras la pa­li­za de Ri­ver en el Mo­nu­men­tal y ali­men­tan la es­pe­ran­za de za­far del des­cen­so.

Luis Zu­bel­día y Ga­briel Hein­ze no só­lo com­par­ten el co­lor del ca­be­llo. Tam­bién, las pro­pues­tas am­bi­cio­sas. Na­die po­drá cues­tio­nar que bus­can el ar­co ri­val a tra­vés del con­trol de la pe­lo­ta, la trian­gu­la­ción y has­ta uti­li­zan el mis­mo di­bu­jo tác­ti­co, un 4-3-3 ver­sá­til en el que prio­ri­zan un so­lo cin­co y un rit­mo in­ten­so. To­do muy lin­do des­de el pi­za­rrón, cla­ro. El te­ma es cuan­do se ter­mi­nan las con­je­tu­ras y en la práctica se ob­ser­va que los ju­ga­do­res co­rren más rá­pi­do que la pe­lo­ta.

Eso ocu­rrió en el pri­mer tiem­po. Ni La­nús ni Vélez pi­sa­ron las áreas. In­ten­ta­ron ca­si au­to­ma­ti­za­dos has­ta tres cuar­tos y se di­lu­ye­ron inexo­ra­ble­men­te. Tan flo­jos fue­ron esos cua­ren­ta y cin­co mi­nu­tos ini­cia­les que las po­si­bi­li­da­des más cla­ras se pro­du­je­ron a par­tir de los erro­res que Lu­cas Ho­yos co­me­tió con sus pies. Y aquí ca­be pre­gun­tar­se nue­va­men­te si los ju­ga­do­res son ex­tre­ma­da­men­te obe­dien­tes o po­co in­te­li­gen­tes. No es po­si­ble creer que los téc­ni­cos, por más idea­lis­tas que sean, les pi­dan a sus ju­ga­do­res que arries­guen en la zo­na de sa­li­da cuan­do es­tán aco­rra­la­dos por la pre­sión del ri­val. Dos ve­ces en­tre­gó mal la pe­lo­ta el ar­que­ro. Se re­com­pu­so pa­ra achi­car y ta­par el re­ma­te de Mar­ce­lino Mo­reno, es cier­to.

Pero to­mó una de­ci­sión de­ma­sia­do te­me­ra­ria an­te una si­tua­ción que pe­día una pe­lo­ta lar­ga. No se cues­tio­na el mé­to­do, es­tá cla­ro. Si to­da es­tra­te­gia es vá­li­da.

En es­te con­tex­to, ca­si no se arri­ma­ron a los ar­cos. De un la­do, Mo­reno se ani­ma­ba a de­jar el ca­rril in­terno y tra­ta­ba de eje­cu­tar por afue­ra, pero per­día el mano a mano. Lau­ta­ro Acos­ta tam­po­co des­bor­da­ba. Del otro, Lu­cas Robertone abría el ca­mino pa­ra To­más Guidara, pero no ha­bía pro­gre­so. El más ac­ti­vo fue Ni­co­lás Do­mín­guez. Sin em­bar­go, Vélez ge­ne­ró muy po­co pa­ra ali­men­tar a Ro­me­ro, ais­la­do y ab­sor­bi­do por los cen­tra­les gra­na­tes. Hu­bo un pe­nal de Auz­qui so­bre Do­mín­guez que Te­llo no co­bró. Fue la­men­ta­ble la ta­rea del ár­bi­tro, que de­bió ex­pul­sar a Belmonte por una fal­ta du­rí­si­ma a Galdames.

El se­gun­do tiem­po, di­cho es­tá, fue otro can­tar. Los go­les de Gianetti y Acos­ta, am­bos en contra, ( así lo in­for­mó Te­llo en su pla­ni­lla) sa­cu­die­ron el frío de las tri­bu­nas. En des­ven­ta­ja por el gol de Sand, Hein­ze man­dó a la can­cha a Thia­go Al­ma­da. La jo­ya no en­con­tró so­cios. En­ca­ró de­ma­sia­do, fa­bri­có po­co. Só­lo Nico Do­mín­guez, siem­pre in­ci­si­vo par­tien­do des­de el me­dio, preo­cu­pó a Agus­tín Ros­si, que le ta­pó un ca­be­za­zo ve­ne­no­so.

La­nús gri­tó ali­via­do des­pués del 3 a 0 en Núñez. Vélez se si­gue que­dan­do en ama­gues. Pa­sa de ser la pre­ten­sión de un gran equi­po a un com­pen­dio de erro­res.

FOTOBAIRES

Vie­jo sa­bio. Pe­pe Sand gri­ta su gol. Fue el se­gun­do y fue de pe­nal, re­ma­ta­do con ca­te­go­ría.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.