VOL­VER A SER PA­Pá A LOS 50

Clarin - Extras - - DÍA DELPADRECONDOBLEEMOCIÓN -

Vol­ver a ser pa­pá des­pués de vein­ti­pi­co de años ( mis hi­jos ma­yo­res tie­nen 28 y 25) es pi­sar un te­rri­to­rio que su­po­nía co­no­ci­do y dar­me cuen­ta de que en ver­dad no sa­bía na­da. Es apren­der to­do de nue­vo y caer ren­di­do a los pies de la ter­nu­ra pe­ro tam­bién del mar­ke­ting de la ma­ter­ni­dad y des­cu­brir, por ejem­plo, que aho­ra exis­ten ab­sur­das reunio­nes lla­ma­das baby sho­wers, con jue­gos di­ver­ti­dí­si­mos co­mo me­dir­le la pan­za a una em­ba­ra­za­da. Na­da es ni si­quie­ra pa­re­ci­do pa­ra es­te pa­dre cin­cuen­tón, que an­tes com­pra­ba la ro­pi­ta del be­bé en el ba­rrio o le po­nía a sus hi­jos los te­ji­dos de abue­la o la ro­pa de un pri­mi­to que ca­si ni la ha­bía usa­do. Aho­ra, de­jo el suel­do en sú­per lo­ca­les de pren­das divinas que a los dos me­ses ya no le en­tran. Las vacaciones ya no son las mis­mas, no hay más ce­nas tran­qui­las, los pa­ña­les inun­dan la ca­sa y to­dos los ju­gue­tes se em­pe­ci­nan en emi­tir so­ni­dos. Na­da es igual pa­ra no­so­tros, se­ño­res de cier­ta edad, en la que an­tes só­lo se po­día ser abue­lo. Pe­ro so­mos pa­dres fe­li­ces, me­jo­ra­dos, más re­la­ja­dos y cons­cien­tes de que de­cir “ya voy a te­ner tiem­po pa­ra dis­fru­tar­los” es una tre­men­da fa­la­cia y que los momentos son irrepetibles y na­da es com­pa­ra­ble con la ben­di­ción de un abra­ci­to con per­fu­me a be­bé. Mu­chos de mi edad ni lo­cos vol­ve­rían a ser pa­dres. Es­tá bien, pe­ro no nos se­ña­len co­mo unos atre­vi­dos. O sí, lo so­mos. Nos atre­ve­mos a me­ter­nos de nue­vo en un mar de emo­cio­nes re­no­va­das. Vol­ver a ser pa­pá des­pués de los 50 tam­bién es lle­nar­te de vi­da y de pro­yec­tos.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.