“Me han ti­ra­do pie­dras, mo­ne­das”

El can­tan­te le res­ta im­por­tan­cia al se­pa­ra­tis­mo catalán y se ríe de si­tua­cio­nes de sus co­mien­zos.

Clarín - Clarin - Spot - - Música - Her­nán Firpo hfir­[email protected]­rin.com

Un gran co­ge­dor, Ser­gio Dal­ma. Co­ge el me­tro de Ma­drid, co­ge una cer­ve­za en los ba­res de por ahí. To­das co­gi­das del hom­bre co­mún que es o pa­re­ce, aun­que Ser­gio y Dal­ma sean el nom­bre y el ape­lli­do ar­tís­ti­co de Jo­sep Ser­gi Cap­de­vi­la Que­rol. ¿Qué pue­de pen­sar del se­pa­ra­tis­mo catalán al­guien que can­ta en es­pa­ñol y su­po re­nun­ciar al re­gio­na­lis­mo de cu­na? Na­da; lo mis­mo que Se­rrat o Sa­bi­na: que to­do es­to es una “gi­li­po­lla­da”. Pun­to y aparte.

Un ti­pi­to de cin­cuen­ta y al­go con fí­si­co de la­te­ral vo­lan­te, Dal­ma -que nos vi­si­tó pa­ra pro­mo­cio­nar su nue­vo ál­bum, Vía Dal­ma lll, una do­ce­na de can­cio­nes que gi­ran al­re­de­dor de amo­res y desamo­res y que ven­drá a can­tar en mar­zo de 2018- se mues­tra agra­de­ci­do con lo que le ha to­ca­do en suer­te. Le gus­tan los li­bros, los es­ce­na­rios, Nino Bra­vo, el mal­bec, las ciu­da­des nue­vas y que le es­cri­ban las can­cio­nes. Tam­bién que una her­mo­sa ex sea la que ma­ne­je su agen­da re­ple­ta de com­pro­mi­sos.

-¿Sos de esos mú­si­cos a los que les ti­ran co­sas cuan­do ac­túa?

-Uhhh, me han ti­ra­do pie­dras, ca­ra­me­los, mo­ne­das... De ele­gir, pre­fie­ro la len­ce­ría. Due­le me­nos.

-¿Hu­bie­ras que­ri­do ser Se­rrat?

-Cuan­do tu­ve la po­si­bi­li­dad de co­no­cer­le me gol­peó el hom­bro y me di­jo: ‘Ho­la Cap­de­vi­la’. Me lla­mó por mi ape­lli­do real.

-Creo que te es­ta­ba cri­ti­can­do por ha­ber­te des­po­ja­do del nom­bre catalán.

-No, yo nun­ca lo vi así, y to­da­vía hoy si­go emo­cio­nán­do­me con esa per­so­na. Es un re­fe­ren­te de los que hay que se­guir apren­dien­do. Fí­ja­te que Se­rrat aún se sube al es­ce­na­rio con ilu­sión.

-¿Es­tu­vis­te de acuerdo cuan­do te di­je­ron: “T e lla­ma­rás Ser­gio Dal­ma”?

-Es­tu­vo muy bien por­que eso me per­mi­tió la dua­li­dad en­tre la per­so­na que tra­ba­ja y la per­so­na que vuel­ve a ser Jo­sep o “Yu­sep” co­mo me lla­man to­dos... Igual, soy un ti­po co­mún en am­bos ca­sos. No me gus­ta an­dar de ar­tis­ta las 24 ho­ras por­que soy pa­dre, soy hi­jo, soy ami­go, soy her­mano... ¡Si me vieras en Ma­drid...! Ja­más me es­con­do de na­da: co­jo el me­tro, el ca­fé con el de la pes­ca­de­ría...

-¿Sa­bi­na pue­de sa­lir a la ca­lle?

-¡No! Sa­bi­na es Sa­bi­na, y eso es un pre­cio que se pa­ga. Aun­que sé que pue­de to­mar­se una co­pi­ta por ahí.

-¿Van de co­pas jun­tos?

-¡No! ¡Me en­can­ta­ría al­gu­na vez...!

-¿”Bai­lar pe­ga­dos”, en su mo­men­to, fue un po­co co­mo “Des­pa­ci­to”?

-Bai­lar pe­ga­dos se con­vir­tió en un clá­si­co. No sé si ese Des­pa­ci­to, de aquí a 20 años lo re­cor­da­rán. Des­pa­ci­to for­ma par­te de una épo­ca efímera.

-¿Có­mo so­na­ría tu hit en mo­do reg­gae­tón?

-Ha­bría que pro­bar; su­pon­go que bien. Hay can­cio­nes a las que le ha­ces la ci­ru­gía es­té­ti­ca y se po­nen jó­ve­nes y lindas co­mo el pri­mer día.

¿Bai­lar pe­ga­dos en rit­mo de reg­gae la es­cu­chas­te? Un día es­ta­ba con los mú­si­cos, to­ma­mos al­gu­nas co­pi­tas de vino y un po­co en pe­do em­pe­za­mos a to­car­la. Nos gus­tó tan­to que fi­nal­men­te la lle­va­mos a gra­bar. Cuan­do una can­ción es bue­na, per­mi­te ha­cer lo que quie­ras con ella.

-¿Por qué no te da ver­güen­za su­bir a un es­ce­na­rio?

-Pues mi­ra, yo de pe­que­ño era una per­so­na que veía un es­ce­na­rio y que­ría aso­mar la ca­be­za y ha­cer­me el pa­ya­so. He apren­di­do a dis­fru­tar de la vi­da (...) Me si­guen gus­tan­do mu­cho más los shows en vi­vo que en­trar a un es­tu­dio. Me re­fie­ro a eso de te­ner la po­si­bi­li­dad de pi­sar un es­ce­na­rio... ¡ima­gí­na­te la fe­li­ci­dad!

-¿Y te sen­tás ca­da día pen­san­do en ha­cer otra can­ción de amor...?

-Yo soy más in­tér­pre­te que au­tor. He com­pues­to po­co y, ho­nes­ta­men­te, si hay me­jo­res can­cio­nes, las mías siem­pre se que­dan a un la­do.

-¿Quién te ti­ra­ba pie­dras?

-He si­do te­lo­ne­ro mu­cho tiem­po. ¡Era aco­jo­nan­te! Fui so­por­te de Los ile­ga­les ¡Una lo­cu­ra! Y yo can­ta­ba un ra­to an­tes con una or­ques­ta ti­po Mau­ri­ce Che­va­lier...

JUAN MA­NUEL FOGLIA

De amo­res y desamo­res. Dal­ma vol­ve­rá en 2018.

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