Bohe­mian Rhap­sody La rei­na ofi­cial

Brian May y Ro­ger Tay­lor es­tu­vie­ron de­trás del fil­me que re­vi­ve a Fred­die Mer­cury, el can­tan­te de Queen. Ha­blan los ac­to­res de la pe­lí­cu­la, que es­tre­na el jue­ves.

Clarin - Spot - - Portada - Gas­par Zi­mer­man gzi­mer­man@cla­rin.com

Cla­rín ha­bló con los ac­to­res que in­ter­pre­tan a Fred­die Mer­cury, Brian May y John Dea­con en la bio­pic au­to­ri­za­da so­bre el can­tan­te y la ban­da inglesa. Ra­mi Ma­lek, de la se­rie “Mr. Ro­bot”, y que tie­ne ma­yor pro­ta­go­nis­mo en la pe­lí­cu­la, vi­vió un tiempo en la Ar­gen­ti­na.

Tar­dó diez años, pero lle­gó: es­te jue­ves, a una dé­ca­da de que el gui­ta­rris­ta Brian May y el ba­te­ris­ta Ro­ger Tay­lor pu­sie­ran en mar­cha la Ope­ra­ción Pe­lí­cu­la de Queen (o de Fred­die Mer­cury, en reali­dad), se es­tre­na Bohe­mian Rhap­sody. En es­ta bio­gra­fía au­to­ri­za­dí­si­ma, el pro­ta­gó­ni­co re­ca­yó en Ra­mi Ma­lek, el es­ta­dou­ni­den­se hi­jo de in­mi­gran­tes egip­cios que de­bu­tó en ci­ne ha­cien­do de fa­raón en Una no­che en el mu­seo (2006) y se hi­zo co­no­ci­do por la se­rie Mr. Ro­bot. El in­glés Gwilym Lee fue ele­gi­do pa­ra ha­cer de May, mien­tras que al neo­yor­quino Jo­seph Maz­ze­llo (de ni­ño tra­ba­jó en las dos pri­me­ras Ju­ras­sic Park) le to­có el ba­jis­ta, John Dea­con. Los tres par­ti­ci­pa­ron en una te­le­con­fe­ren­cia con me­dios la­ti­noa­me­ri­ca­nos (el au­sen­te fue Ben Hardy, que hi­zo del ba­te­ris­ta Ro­ger Tay­lor), aun­que Ma­lek aca­pa­ró la ma­yo­ría de las pre­gun­tas.

-¿Fue un per­so­na­je di­fí­cil de sol­tar? ¿Hay al­go de Fred­die to­da­vía en vos?

Ra­mi Ma­lek: No es que sea di­fí­cil de sol­tar: no lo quie­ro sol­tar. Es al­guien de quien apren­dí mu­cho, un es­pí­ri­tu que quie­ro que es­té con­mi­go du­ran­te to­do el tiempo que sea hu­ma­na­men­te po­si­ble.

-¿Cuál fue el obs­tácu­lo ma­yor al ha­cer de Fred­die Mer­cury?

Ra­mi Ma­lek: El ma­yor obs­tácu­lo fue que todos tie­ne su pro­pia idea y apre­cia­ción de él. Todos tenemos re­cuer­dos o crea­mos re­cuer­dos so­bre lo que era Fred­die Mer­cury: él nos to­có a todos. Es di­fí­cil pensar cuán­to sig­ni­fi­ca pa­ra tan­ta gen­te. Tu­ve que en­con­trar la ma­ne­ra de ac­ce­der a su hu­ma­ni­dad, a quién era, pa­ra po­der iden­ti­fi­car­me con él. -En cuan­to al as­pec­to fí­si­co de tu tra­ba­jo, ¿qué fue lo más in­có­mo­do? ¿Los dien­tes, las pe­lu­cas o la ro­pa ajus­ta­da de los ‘70? Ra­mi Ma­lek: Todos los días te­nía­mos una se­lec­ción de la ro­pa más lo­ca que po­drías po­ner­te, pero es­ta­ba tan bien cu­ra­da por Ju­lian Day (el ves­tua­ris­ta) que era muy gra­cio­so sa­lir de nues­tros trai­lers y com­pe­tir por ver quién es­ta­ba me­jor ves­ti­do. ¡Siem­pre era yo! En cuan­to a los dien­tes, fue­ron muy di­fí­ci­les de usar al prin­ci­pio, pero al fi­nal me ha­bía acos­tum­bra­do tan­to que me sen­tía des­nu­do si no los te­nía pues­tos.

-¿Có­mo tra­ba­ja­ron la di­ná­mi­ca de la ban­da?

Gwilym Lee: Te­nía­mos que em­pe­zar el ro­da­je con la lar­ga se­cuen­cia de la ac­tua­ción en el Li­ve Aid, que era un bau­tis­mo de fue­go in­ten­so. En­ton­ces nos jun­ta­mos en Lon­dres cin­co se­ma­nas an­tes de em­pe­zar a fil­mar, y todos los días en­sa­ya­mos esas se­cuen­cias, tra­tan­do de to­car jun­tos to­do lo po­si­ble. Eso real­men­te nos dio la unión de una ban­da. Des­pués de los en­sa­yos tam­bién sa­li­mos mu­cho, a pubs y res­tau­ran­tes, pu­ra­men­te co­mo par­te de la in­ves­ti­ga­ción ac­to­ral (ríe).

-¿Qué fue más di­fí­cil, ha­cer­le jus­ti­cia a la mú­si­ca o al per­so­na­je?

Jo­seph Maz­ze­llo: Ca­si to­da la mú­si­ca la hi­ci­mos en play­back, así que los miem­bros reales de Queen se en­car­ga­ron de esa par­te. Pero que­rés que tus ma­nos se vean bien, que los mo­vi­mien­tos sean per­fec­tos. En mi ca­so, el dia­lec­to fue un desafío: John Dea­con es de los East Mid­lands de In­gla­te­rra, una zo­na en la que nun­ca es­tu­ve y un acen­to que nun­ca es­cu­ché. Que­ría ha­cer bien eso. Me ayu­dó que, sin ha­cer na­da, ya me le pa­rez­co bas­tan­te.

-¿Cuál fue el as­pec­to más im­pac­tan­te de la his­to­ria?

Ra­mi Ma­lek: Las can­cio­nes. Esa es su his­to­ria, lo que crea­ron jun­tos, es un ca­tá­lo­go de mú­si­ca que existe y son obras de ar­te atem­po­ra­les. En cuan­to a Fred­die, lo que más me im­pac­tó es que de jo­ven era un in­mi­gran­te lu­chan­do pa­ra te­ner una iden­ti­dad, y li­dió con el bull­ying. De­sa­fió lo que sig­ni­fi­ca­ba ser hom­bre en In­gla­te­rra en esa épo­ca, lu­chó con su se­xua­li­dad, y su gran lo­gro fue ser exac­ta­men­te quien que­ría ser de­lan­te de miles de per­so­nas. Es un tes­ti­mo­nio de re­si­lien­cia y per­se­ve­ran­cia humana: ha­cer lo que que­rés sin im­por­tar lo que te di­gan.

-¿Có­mo te apro­xi­más a un ícono? ¿Lo re­creás o lo imi­tás?

Ra­mi Ma­lek: Siem­pre es­tu­ve muy cons­cien­te de no imi­tar­lo: tra­té de po­ner al­go de mí en el per­so­na­je. Uno siem­pre pien­sa “ten­go que per­der­me to­tal­men­te en es­te pa­pel”, pero no per­der­te de vis­ta a vos mis­mo te per­mi­te sen­tir que ésta po­dría ser una his­to­ria uni­ver­sal. Yo me pa­sa­ba re­cor­dan­do que todos so­mos ca­pa­ces de ha­cer al­go es­pe­cial. Fred­die Mer­cury es lo más cer­cano que hay a un su­per­hé­roe; de hecho, usa­ba una ca­pa so­bre el escenario. Te da la sen­sa­ción de que Fa­rrokh Bul­sa­ra po­día me­ter­se en una ca­bi­na y sa­lir con­ver­ti­do en Fred­die Mer­cury.

-¿Por qué Fred­die Mer­cury es tan le­gen­da­rio?

Ra­mi Ma­lek: Hay al­go so­bre có­mo se co­mu­ni­ca­ba con el pú­bli­co, y que na­da de lo que ha­cía es­ta­ba co­reo­gra­fia­do, sino que era es­pon­tá­neo. In­te­rac­tua­ba con todos muy per­so­nal­men­te, y no só­lo con la gen­te que es­ta­ba ade­lan­te de to­do, sino tam­bién con los del fon­do. Al­go má­gi­co de Fred­die era su acep­ta­ción de todos los que se cru­za­ba. Su mú­si­ca nos da sen­ti­do de per­te­nen­cia por­que ha­bla de bús­que­das que todos ha­ce­mos co­mo se­res hu­ma­nos.

-¿Có­mo fue el víncu­lo con los miem­bros de Queen du­ran­te el ro­da­je?

Gwilym Lee: Es­tu­vie­ron mu­cho en el set y siem­pre fue­ron ac­ce­si­bles, nos pa­sa­ron sus te­lé­fo­nos y po­día­mos con­tac­tar­los en cual­quier mo­men­to pa­ra pre­gun­tar­les cual­quier du­da. Eso fue útil pa­ra co­sas es­pe­cí­fi­cas, co­mo re­cuer­dos de al­gu­nos con­cier­tos o de­ta­lles de los ins­tru­men­tos. Tam­bién fue bueno te­ner­los ahí pa­ra des­mi­ti­fi­car­los. La pri­me­ra vez que vi a Brian May pen­sé “uh, es una le­yen­da”. Es tan icó­ni­co que su pre­sen­cia po­día re­sul­tar un po­co abru­ma­do­ra. Pero fue tan ge­ne­ro­so con su tiempo y tan cor­dial que en­se­gui­da lo vi­mos co­mo un ser hu­mano y eso nos per­mi­tió acer­car­nos a los per­so­na­jes.

Ra­mi Ma­lek: Coin­ci­do. Es­ta­ble­cer una re­la­ción así fue to­do. Vie­ron el com­pro­mi­so que te­nía­mos y lo abra­za­ron, es­pe­cial­men­te Brian, que se pres­tó a que lo lla­má­ra­mos cuan­do lo ne­ce­si­tá­ba­mos y eso me dio un gra­do de con­fian­za que no hu­bie­ra te­ni­do de otro mo­do. Si no me hu­bie­ra di­cho tan tem­prano que creía en mí, no sé si hu­bie­ra po­di­do atra­ve­sar es­ta prue­ba.

Jo­seph Maz­ze­llo: John tie­ne una vi­da tan pri­va­da aho­ra que no es­tu­vo en el set. Siem­pre les voy a es­tar agra­de­ci­do a Brian y Ro­ger por es­tar ahí. Ellos eran mi co­ne­xión a John y al víncu­lo que te­nía con Fred­die. Nos die­ron to­do.

Ra­mi Ma­lek es Fred­die. Po­se ca­rac­te­rís­ti­ca, dien­tes pos­ti­zos co­lo­ca­dos. Ha­bló con Cla­rín.

FOX

Gra­ban­do. Ben Hardy (Ro­ger Tay­lor), Gwilym Lee (Brian May), Jo­seph Maz­ze­llo (sí, el ni­ño de “Ju­ras­sic Park”) es John Dea­con, y Ra­mi Ma­lek, Fred­die Mer­cury.

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