Clarín

“Si lo ven, llamen”, les dijo la Policía sobre un asesino

Los padres de “Toti” Vaello denuncian protección para el joven que mató de un tiro a su hijo. El sospechoso, que está identifica­do, le habría disparado luego de una pelea en un boliche.

- Luis Moranelli lmoranelli@clarin.com

Cristian Vaello perdió la noción del tiempo. No recuerda bien qué día pasó cada cosa. Las horas se le acumulan en interminab­les reuniones. Va de acá para allá, siempre con su mochila: adentro lleva banderas y remeras con la frase “Justicia por Toti”, que hoy lo mantiene vivo. “Toti” es Joshua (21), su hijo, asesinado en Villa Fiorito. Hay un sospechoso, de nombre Ariel, con pedido de captura. Pero nadie sabe dónde está. “Si lo ven, llamen”, fue la respuesta que les dio la Policía a los familiares y amigos que marcharon hasta la comisaría.

La pesadilla para la familia Vaello comenzó el 17 de mayo. Cerca de las 8 de la mañana, “Toti” estaba en Canadá al 100 con algunos amigos. Habían salido de un boliche un rato antes, pero todavía no se querían ir a dormir. Pararon en una esquina y uno puso música en el auto.

De golpe, aseguran los testigos, vieron a tres pibes del barrio que venían con armas en las manos. No hubo discusión ni forcejeo. El asesino le disparó directamen­te a Joshua y a uno de sus amigos. “Toti” recibió un tiro en el abdomen y murió horas después en el Hospital Gandulfo. El otro joven se salvó: sólo sufrió una herida leve en una pierna.

El agresor y sus cómplice se fueron caminando mientras disparaban. Según los vecinos, se escucharon más de 20 balazos. La familia de “Toti” dice que viven en el barrio “La Cava”, la zona más caliente de Fiorito. “Estuvo ahí un tiempo y después se escapó”, asegura María Sorroza, mamá de Joshua.

Todavía no está claro qué desencaden­ó el brutal ataque, aunque muchos especulan que fue una pelea que habían tenido un rato antes en el boliche. “Esa noche se cruzaron en el baile. Al asesino lo sacaron los patovicas. Después nos encontramo­s en la puerta y no pasó nada”, explica Gonzalo Lezcano (21). Al igual que muchos de sus amigos, conocía a “Toti” desde los 3 años, cuando comenzaron a jugar juntos en el Club Fomento, el lugar elegido hoy para organizar las marchas en reclamo de justicia.

Según denuncian, desde un principio la investigac­ión tuvo varias irregulari­dades. Uno de los puntos oscuros es el del destino del arma homicida: “Hay un testigo que dice que después de terminar de disparar, el asesino tiró el revólver. Y que después pasaron unos policías y lo recogieron. Pero nunca apareció”, explica el papá de “Toti”.

El primer día que Cristian fue a la comisaría recibió una respuesta tranquiliz­adora: “Me dijeron que ya habían identifica­do al sospechoso y que tenían todo para detenerlo”, cuenta. Pasaron los días y esa promesa no se cumplió: “A la semana conseguí que fuera a hablar un abogado. Pero le dijeron que aún no tenían orden de captura ni de allanamien­to. Me mintieron todo ese tiempo”, remarca el padre de la víctima, ex arquero de Huracán.

Dos horas después de la visita del abogado, apareciero­n las órdenes de allanamien­to. Hubo operativos

en tres domicilios, pero no encontraro­n al sospechoso. También siguen prófugas las dos personas que lo acompañaba­n.

La falta de respuesta hizo que se empezaran a organizar para reclamar justicia. El 27 de mayo, unos 200 vecinos marcharon a la comisaría de Villa Fiorito. “Había sólo dos policías. Si ellos salían a buscar al asesino, no había nadie para cuidar a los presos. ‘Si lo ven, llamen’, nos dijo el comisario”, se queja Cristian.

La familia de “Toti” señala que el acusado cuenta con algún tipo de protección. “Alguien lo ayudó, porque no tiene recursos para irse muy lejos. Si es un perejil, como dice la Policía, lo hubiesen agarrado en dos minutos”, explican. Tras las manifestac­iones, la investigac­ión –a cargo de la UFI 13 de Lomas de Zamora– quedó en manos de la DDI de la zona.

A pesar de las dificultad­es, no piensan bajar los brazos. Aunque sufrieron amenazas de hombres que pasaron en moto y les dijeron que sacaran las fotos del sospechoso a Facebook, seguirán con las denuncias.

“En cada marcha revivo el dolor. Aún no puedo creer ver a mi hijo en un cartel, en una bandera. Siempre uno piensa que eso le pasa a otros”, dice María. Tanto ella como Cristian saben que tienen un motivo para seguir luchando: cuidar a Fabricio (2), el hijo de “Toti”.

 ?? PEDRO LAZARO FERNANDEZ ?? Marcha del dolor. Cristian y María, los padres de Joshua “Toti” Vaello, asesinado de un balazo el 17 de mayo en Fiorito, en una movilizaci­ón realizada en junio.
PEDRO LAZARO FERNANDEZ Marcha del dolor. Cristian y María, los padres de Joshua “Toti” Vaello, asesinado de un balazo el 17 de mayo en Fiorito, en una movilizaci­ón realizada en junio.

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