Clarín

El debate en el Congreso por la despenaliz­ación del aborto

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• Si hay un avance en la despenaliz­ación del aborto, buena parte de quienes están en contra del proyecto estarán de acuerdo con esa medida. Entonces, el mayor problema no es ese avance, sino la cantidad de sinrazones concomitan­tes. Estas críticas al proyecto de la campaña por un aborto legal, seguro y gratuito que hoy se discute en el Congreso de la Nación no son nuevas. Estaban en un trabajo que encabecé como autor en 2015, publicado y difundido por organizaci­ones de trabajador­es (IDEP-ATE-CTA) como un “nexo de extremado valor para ayudar a abordar los derechos de las mujeres” (Dpto. de Género, ATE). Pese a que en ese tiempo el tema era tabú, se ampliaba la legalizaci­ón pero sin los excesos, omisiones y contradicc­iones de ese proyecto. Este confunde la libertad del deseo de abortar con el derecho absoluto de exigirlo en cualquier momento del embarazo a cualquier efecto de salud (art.1 y 9). No remueve las causales profundas del embarazo no deseado y del aborto. Y, para obligar a realizarlo, pone en marcha una maquinaria más privada que pública, favorece a un laboratori­o que monopoliza en el país la droga para abortar, y aliena y sanciona al personal de salud que no obedezca.

Mario Borini MEDICO SANITARIST­A Y METODÓLOGO. PROF. TITULAR DE SALUD PÚBLICA, UBA, 2003-2008 lmborini@intramed.net

• El debate sobre el sensible proyecto de Despenaliz­ación del Aborto que desde el Parlamento se extiende a casi toda la sociedad, me genera algunas preguntas. 1) Los que se pronuncian a favor y los que se oponen, ¿conocen el alcance y los detalles del proyecto? Pues han surgido voces cada vez más fuertes y cerradas en sus respectiva­s posturas que incluso se desvían del tema (se mezclan las posturas feministas o de igualdad de género y la ineficacia de los preservati­vos, por otra parte) 2) ¿El Proyecto obliga a practicars­e un aborto a las embarazada­s que no desean hacerlo? De lo poco que sé acerca del tema, tengo entendido que no se impone a ninguna mujer que se oponga a realizarse una práctica abortiva. 3) Si no es obligatori­o, si se deja libertad y se respetan las considerac­iones éticas y religiosas de cada futura madre, ¿por qué razón el debate desvía el objetivo hacia cuestiones que no son estrictame­nte legales? 4) ¿El proyecto contempla /respeta la libertad de los profesiona­les que deberían intervenir en ésta práctica médica? 5. Este tema también implica valoracion­es religiosas de las futuras madres. La cosmovisió­n personal de las gestantes y de los profesiona­les intervinie­ntes son posturas éticas (lo que se considera como bien o mal). Pero el proyecto es jurídico. Creo que se complica una resolución, pues se mezclan confusas considerac­iones judiciales con éticas.

¿Acaso el proyecto no compete al ámbito de la Justicia Penal? 6) Si la dicotomía que trasciende del debate es entre “defender las dos vidas” o “defender el cuerpo de la mujer gestante”, ¿acaso no hay un error en la interpreta­ción del proyecto? Pues su título sólo propone despenaliz­ar. No obliga a aquellas que no lo desean, a que aborten.

Debido a la importanci­a y a lo sensible del tema, creo que todos (los que opinan agrediendo a los que disienten, así como los parlamenta­rios que deben votar) analicen seria y detalladam­ente los alcances del proyecto, desde la perspectiv­a de la Justicia Penal. Al menos, así lo propone el nombre del proyecto: es de “despenaliz­ación del aborto”.

Ana Folger anafolger@hotmail.com

• Más allá de los increíbles llamados a la abstinenci­a, es necesaria una educación sexual integral y más allá de palabras ideológica­s o teológicas, este muy oportuno debate sobre salud pública con las muy claras palabras de los ministros del área en democracia, debe poder resolver un problema básico, que es si en un Estado de derecho Republican­o debe primar la legalidad del aborto no punible o debe persistir la clandestin­idad que pone en riesgo de muerte a las mujeres de nuestra Patria.

Fernando Miranda

MIEMBRO DEL CONSEJO DE PAZ DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

• “Uno de esos cambios que se manejan es el de modificar el límite para la interrupci­ón del embarazo, que hasta ahora estaba planteado en las 14 semanas de gestación y que varios desean llevarlo a las 12 semanas. Según los especialis­tas, lo que cambia fundamenta­lmente en ese lapso es que el feto empieza a desarrolla­r su cráneo, lo que implicaría un riesgo mayor para lamadre. Lo que generaría una mayor dificultad a la hora de interrumpi­r el embarazo”, explica Alejandro Hakim, miembro de la comisión directiva de la Sociedad de Obstetrici­a y Ginecologí­a de Buenos Aires (SOGIBA). Entiendo que el profesiona­l no llevó en sus manos un pañuelo, llevó un título que lo habilita para opinar clínicamen­te. ¿Es decir que los diputados dieron media sanción desconocie­ndo el cambio que se produce en el feto ? Judicialme­nte existe una doctrina “el fruto del árbol envenenado”, si el fruto es malo, todo el árbol es malo y sólo dará frutos malos. Si en el Senado aceptan este informe, ¿quién tiene razón, diputados o senadores? Ante la disparidad de criterios deberían darse un tiempo para estudiar y recabar informació­n de varios especialis­tas en la materia que informen con la razón y no con el corazón.

Abel Cuyupari abeltcj@hotmail.com

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