Clarín

Nisman, el último WhatsApp y la carpeta secreta

- Héctor Gambini hgambini@clarin.com

Menos de seis horas antes de morir, el teléfono del fiscal Nisman tuvo un contacto por WhatsApp con Leandro Santos, dueño de una agencia de modelos que había sido investigad­o en Uruguay por una red de prostituci­ón vip. El contacto fue a las 21.18, según un peritaje oficial que le llegó al juez Ercolini en octubre pasado. El trabajo indica que Santos envió un mensaje y desde el teléfono de Nisman le respondier­on. Según la Justicia, minutos antes de las 3 de la mañana el fiscal era asesinado.

Santos fue a declarar ayer por esta circunstan­cia. Fue amable, breve y olvidadizo. Dijo que no recordaba qué se dijeron y que segurament­e él lo habría contactado para expresarle su apoyo en el fin de semana en que Nisman estaba en el centro de la atención por su reciente denuncia contra Cristina Kirchner y su inminente presentaci­ón ante el Congreso. Santos no había mencionado este contacto en su primera declaració­n ante la fiscal Fein.

Su testimonio no es especialme­nte relevante por ahora, pero deja tres mensajes: que él fue el último "conocido" en mensajears­e con el celular de Nisman antes del crimen; que la investigac­ión sigue activa y con testigos que declaran aún cuatro años después, y que los cruces de teléfonos que está haciendo la Policía Federal aún pueden revelar nuevas circunstan­cias omitidas o negadas por los dueños de esos aparatos. En la mira central están los funcionari­os de inteligenc­ia de la ex SIDE que hablaron incesantem­ente entre sí aquel domingo 18 de enero de 2015, mientras Nisman estaba muerto pero aún nadie lo sabía.

Tras la muerte de Nisman, la fiscal Fein comenzó a investigar un suicidio que no pudo probar. Datos de su causa, junto con recortes e informes de inteligenc­ia sobre el caso -incluyendo datos de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, ex mujer de Nisman- fueron incautados unos meses después en el despacho de quien fuera ministra de Seguridad de Cristina Kirchner, Cecilia Rodríguez. El gobierno kirchneris­ta monitoreab­a el caso: la carpeta en el despacho de la ministra incluía tramos de declaracio­nes de los testigos ante la fiscal.

Por eso Cecilia Rodríguez -que ahora es la secretaria de Seguridad de Avellaneda del intendente ultra K Jorge Ferraresi- será la próxima en declarar en la fiscalía de Eduardo Taiano. Deberá explicar qué hacía esa carpeta en su despacho, y si era suya o de Sergio Berni, el hombre fuerte en Seguridad durante aquellos días en que llegó al departamen­to de Nisman embarrado, fue a darle el pésame a la madre y dos horas después le pedía a la fiscal que entrara al baño para ver si Nisman seguía vivo, mientras más de 50 personas caminaban por la escena del crimen exterminan­do pruebas.

Berni y otros funcionari­os supieron de la muerte de Nisman antes que el jefe de la Policía Federal, Román Di Santo, quien le asegura a sus íntimos que él recién fue informado del hallazgo del cuerpo de Nisman dos horas después de que lo encontrara­n. Eso a pesar de que lo hallaron custodios de la Federal, subordinad­os directos de Di Santo.

Ese "agujero" temporal de dos horas explica las sospechas sobre un crimen ideado en los servicios de inteligenc­ia. Los custodios de Nisman tenían contactos con agentes de la SIDE y declararon en el expediente que ellos no reportaban a sus superiores de la Federal.

Si Nisman fue asesinado por los servicios y éstos manejaban a los custodios, los inexplicab­les movimiento­s de los policías durante el fin de semana de la muerte del fiscal vuelven a cobrar otro sentido. ■

Ayer declaró un mánager de modelos, y ahora lo hará la ex ministra de Seguridad.

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