Clarín

Según expertos, la pena fue elevada y “ejemplific­adora”

Abuso en la pareja. Pericias y testigos apuntalan el testimonio de la víctima.

- Javier Firpo jfirpo@clarin.com

La condena a Lucas Carrasco por abuso sexual agravado fue “ejemplific­adora” y marca un punto de inflexión para el abordaje judicial de la violencia sexual dentro de relaciones que se habían iniciado con el consentimi­ento de ambos. Así lo entienden expertos consultado­s por Clarín tras conocerse el fallo.

El abogado constituci­onalista Andrés Gil Domínguez consideró que "en la medida en que se pruebe que existió una relación sexual no consentida y forzada, la condena está conforme a derecho. Evidenteme­nte, el Tribunal evaluó que el imputado tenía la capacidad de comprender la negativa de la víctima, y que pese a ello no respetó esa negativa".

Sobre la pena, Gil Domínguez cree que es ejemplific­adora y que "en este caso, tiene el agravante por violencia de género". Profesor de Derecho Constituci­onal en la UBA, el letrado destaca que “Carrasco fue condenado a una pena que es mayor al mínimo de un homicidio simple (que son ocho años)".

El peso en este tipo de delitos está en las palabras de la víctima, que por lo general carece de testigos y cámaras que comprueben el delito. "Es vital que las y los jueces tengan perspectiv­a de género para analizar estas situacione­s. Pero la presunción de inocencia se sigue aplicando y hay que tener claro que la duda favorece al acusado", puntualizó.

Para el abogado Ignacio Mahiques, "condenas como la de Carrasco cambian el paradigma, gracias al movimiento feminista que aceleró las reformas en la Justicia. La Argentina firmó acuerdos y compromiso­s internacio­nales que, de a poco, hicieron que se vayan sancionand­o leyes que causaron, a su vez, que la mirada de la prueba haya cambiado. Antes se pedían pruebas diabólicas, imposibles de obtener", remarca.

“¿Cómo conseguís un testigo, una videograba­ción en una violación? - se pregunta Mahiques, profesor de Derecho Penal en la UCA-. Hoy la ley afirma que el testimonio de la víctima tiene que ser valorado como una prueba importante. Después, sí, hay que buscar presuncion­es concordant­es y coherentes que vayan en el mismo sentido".

Según Mahiques, este tipo de denuncias y fallos pueden empezar a verse más seguido "simplement­e porque hay muchas más denuncias que antes”, sobre todo a partir del caso de Thelma Fardín. “La mujer puede acceder a tener relaciones y luego decir 'hasta llegué' o 'por esta vía no' o 'sin preservati­vo, no', y el consentimi­ento desaparece, ya no existe más", añadió.

Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamer­icano de Justicia y Género, destacó que la violencia sexual también se puede dar en el marco de relaciones de pareja o que se iniciaron de manera consensuad­a, pero que derivaron en relaciones sexuales violentas. “Es muy importante que la Justicia dé cuenta de estas situacione­s valorando el consentimi­ento. Es parte de los nudos críticos de las violencias en los que hay que trabajar", aseguró.

Consultada sobre si la condena sentará un precedente clave en materia de violacione­s en medio de “relaciones sexuales consentida­s”, Gherardi considera que "no". Aunque, de inmediato, aclara: "Si son consentida­s, no hay violación. Si hay violación es porque el consentimi­ento se perdió. Puede haber empezado como una relación consentida, pero después hay fuerza o sometimien­to sexual: entonces, ahí hay violación. Se trata de prestar atención, de dar relevancia, de ser respetuoso de la otra parte en la relación". ■

 ??  ?? La denunciant­e. Sofía Otero, de 27 años, es estudiante universita­ria. CAMBIO DE PARADIGMA
La denunciant­e. Sofía Otero, de 27 años, es estudiante universita­ria. CAMBIO DE PARADIGMA

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina