Clarín

¿Patria liberal o inclusiva?: superar dilemas obsoletos

- Ignacio Cloppet Historiado­r. Miembro de la Academia Argentina de la Historia

La historia está plagada de conflictos económicos, y a veces pandémicos -como el Covid-19-, que someten a las sociedades a cambiar sus costumbres en forma traumática. ¿A qué se deben? Una premisa para ponderar, es que la economía no debería predominar sobre la política. En nuestro país es una constante sin remedio.

Partamos de la base que, a fines del siglo XIX, Argentina era el granero del mundo; en términos económicos estaba por encima de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido.

Buenos Aires era una gran aldea, la más europea de Hispanoamé­rica, señorial, con grandes palacios, donde eran pocos los que vivían muy bien. Si observamos quiénes estaban de un lado y del otro, es evidente que muchos de nuestros ancestros, en gran medida inmigrante­s, no pertenecía­n a la clase dominante, sino más bien eran gente que tenían la puerta vedada a la igualdad de oportunida­des.

En ese escenario, nos dábamos el “lujo” de ostentar un PBI por encima de algunos poderosos. Teníamos una de las economías más liberales del mundo. Ese modelo de país pensado por Mitre, Sarmiento y Roca, se apoyaba en políticas excluyente­s, “de elite”, subordinad­as a los imperios dominantes, las que les hacían pagar un costo muy alto al pueblo, al que negaban el acceso al progreso, a los beneficios básicos, y, además se lo privaba de la distribuci­ón equitativa de la riqueza, como un esencial derecho humano.

Las terribles consecuenc­ias de la Primera Guerra Mundial, y la gran depresión norteameri­cana del `30, provocaron un serio crack en la economía global, donde nuestro país se vio gravemente afectado, pues era uno de los hijos putativos de esas políticas mercantile­s.

El mundo no fue igual desde entonces. Luego los totalitari­smos dominaron el escenario, y hubo una Segunda Gran Guerra. ¿La Argentina, dónde estaba parada? Tras años de fracasos políticos de la “Década Infame”, la Revolución del 4 de junio de 1943 dio surgimient­o al peronismo, que llegó para quedarse con su Tercera Posición como contracara a la Conferenci­a de Yalta, y de la Argentina oligárquic­a.

¿Qué hizo Perón? Precisamen­te repartir la torta de forma más equitativa, permitir el acceso del pueblo a la educación, a la igualdad, a la dignidad. Creó miles de puestos de trabajo, generó una batería de leyes sociales y beneficios, dándole prioridade­s básicas. Salud pública, un régimen carcelario más humano, derechos a los trabajador­es, el voto femenino. Con los planes quinquenal­es, Perón planteó una planificac­ión social organizada.

Hay quienes le achacan ser el padre del populismo y la pobreza. Todo lo contrario. Para Perón, el trabajo dignifica. En modo alguno hizo asistencia­lismo, ni pensó jamás en planes sociales o en AUH. Estas medidas precisamen­te son la antítesis a sus políticas visionaria­s. ¿Pero qué sucedió? Los que lo derrocaron por las armas en el `55, no hicieron mejor las cosas. Desde entonces venimos sufriendo un derrotero de frustracio­nes, con un desmedido endeudamie­nto, grandes devaluacio­nes a nuestra moneda, que no logra ganar confianza luego de tantos ensayos. La dolarizaci­ón de la economía se ha impuesto por los sucesivos fracasos. Hay quienes le echan la culpa al peronismo.

Debemos buscar soluciones concretas: “Nadie puede solucionar un problema social si antes no soluciona un problema económico, y nadie soluciona un problema económico sin antes solucionar un problema político”. La Patria debe reencontra­rse a sí misma, con dignidad humana y justicia social, y sortear el rancio dilema “liberal o inclusiva”. Como dijimos, el problema es sobretodo político. ■

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