Clarín

Disfunción “eléctil” y el fin del mundo

- John Carlin ESPECIAL PARA CLARÍN

Buen tema hemos tenido esta semana. El fin del mundo, nomás. Empezamos bien o mal, según el punto de vista. Hace siete días celebramos elecciones generales acá en España y muchos pensaban que se iba a acabar el mundo con la llegada al poder, por primera vez desde Franco, de la extrema derecha.

Pero no. El partido Vox volaba en las encuestas pero llegado el momento de la verdad sufrió un episodio de disfunción “eléctil” (OK, lo confieso, frase robada de un blog político norteameri­cano), perdió 19 diputados y no pudo formar parte de un gobierno con el más moderado PP. Evitado el infierno, España se encuentra ahora en el purgatorio, a la espera de un gobierno de coalición “Frankenste­in”, como algunos le dicen, o nuevas elecciones.

El día después del voto, el lunes, sentí un vacío espiritual. Descubrí que echaba en falta el suspense de la batalla final entre el bien y el mal. Hambriento de droga Armageddon, recurrí a la fantasía, a una película que vi en casa llamada “X-Men: Dark Phoenix”. Según entendí, la trama iba de un grupo de mutantes superhéroe­s buenos que luchaban a muerte contra un grupo de mutantes superhéroe­s malos. Los malos eran unos alienígena­s cuyo planeta había sido achicharra­do por un caso extremo de calentamie­nto global. Su plan consistía, creo, en exterminar a la especie humana y colonizar la Tierra.

Una vez más los buenos ganaron. Una vez más el mundo se salvó. Pero no tuve que esperar mucho tiempo para recuperar la sabrosa sensación de inminente apocalipsi­s. Dos noticias el miércoles me hicieron recuperar el estado de alerta. Como si la historia de los “XMen” se hubiera hecho realidad (sin mutantes, de momento), me informé de que, por un lado, hemos estado recibiendo visitas extraterre­stres desde hace varias décadas y que, por otro, nuestro planeta ha entrado en una era de “ebullición global”.

Según leí en la prensa, un ex oficial de inteligenc­ia de Estados Unidos, retirado este año, afirmó bajo juramento que su gobierno guarda vehículos extraterre­stres desde la década de los años treinta… e incluso “restos biológicos no humanos”. El Pentágono lo negó todo, claro, pero eso era de esperarse.

El mismo día la Unión Europea avisaba de los peligros inherentes en la ola de calor que ha estado azotando a gran parte del hemisferio norte durante este mes de julio. El cambio climático avanza con pasos de gigante, lo que nos conducirá, según la UE, a “territorio desconocid­o”.

No estamos hablando solo de Europa. Estados Unidos y China también arden. El hemisferio sur: denle unos meses y ya verán. Como dijo el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, tras enterarse del informe copernican­o, “a no ser que haya una mini-Edad de Hielo en los próximos días, julio de 2023 romperá récords en todos los ámbitos. La única sorpresa es la velocidad del cambio. El cambio climático está aquí. Es aterrador. Y es apenas el comienzo. La era del calentamie­nto global ha terminado. La era de la ebullición global ha llegado”.

Si a todo esto sumamos, uno, los temores de

De la caída de Vox , a la ola de calor y los delirios de Trump y Putin. Si llegan los marcianos, siguen de largo.

que la Inteligenc­ia Artificial conduzca a la extinción de la humanidad y, dos, que Vladimir Putin no deja de amenazar con iniciar una guerra nuclear, menudo panorama.

Afortunada­mente, dos de los ricos más ricos del mundo ya están tomando medidas cautelares, a lo alienígena­s X-Men. El magnate Elon Musk, que casualment­e acaba de cambiar el nombre de su plataforma Twitter a ‘X’, ha dicho que pretende trasladar un millón de seres humanos a Marte antes del año 2050 utilizando mil cohetes que una de sus empresas propone construir.

Jeff Bezos, el dueño de Amazon, nos ha contado su visión de colocar a millones de millones de personas en módulos espaciales que orbitarán la tierra en, según su frase, los siglos venideros. Bezos, como es bien sabido, está poniendo su fortuna a disposició­n de científico­s que trabajan día y noche para que su amo pueda gozar de la vida eterna. Y los demás, si tenemos suerte, también.

Bueno, suerte, no sé. Depende. Otra opción, útil en el caso de que los rusos desaten la guerra nuclear, fue la que anticipó otra película,

“Dr Strangelov­e”. La idea sería trasladarn­os a un hábitat bajo tierra y vivir como mineros. El problema sería que la opción estaría abierta solo a un grupo selecto de seres humanos y que, según la propuesta del científico Strangelov­e, tendría que haber un hombre por cada diez mujeres, ya que el imperativo sería reproducir la especie a lo máximo en preparació­n para el feliz día en el que se pudiera recuperar la vida en la superficie planetaria.

Tendríamos el mismo dilema de selección, y quizá el mismo problema de discrimina­ción sexista, si se hicieran realidad los sueños espaciales de los señores Bezos y Musk. No todos serán los elegidos. La mayoría se cocinará viva. Será por esto, porque en algún lugar de nuestro córtex cerebral sabemos que se avecina el fin del mundo, que estamos viviendo una época que recuerda los últimos años del imperio romano en su frivolidad, idiotez y crueldad.

En vez de los emperadore­s Calígula y Nerón tenemos a Putin y a Trump. Trump, negacionis­ta del cambio climático, toca la lira a lo Nerón mientras el mundo arde. Putin, más sádico que Calígula, echa petróleo al fuego.

Lo fabuloso es que cientos de millones los aplauden o, como mínimo, defienden a los dos pirómanos más peligrosos de la Tierra, principalm­ente a través del Babel infernal de las redes sociales. Los demás miran para otro lado, con sus liras, o se entretiene­n debatiendo si hay que alterar los textos de los clásicos para no ofender a la frágil juventud, preguntánd­ose si una mujer es una mujer u otra cosa, y tal. Mientras, extinción a la vista por ebullición, inteligenc­ia robótica o guerra nuclear.

En cuanto a los alienígena­s, si pasaron por acá seguro que siguieron de viaje a toda velocidad.

 ?? ?? La caída de la ultraderec­ha en España. Santiago Abascal volaba en las encuestas pero por el resultado de la elección perdió bancas y no podrá formar gobierno con el PP.
La caída de la ultraderec­ha en España. Santiago Abascal volaba en las encuestas pero por el resultado de la elección perdió bancas y no podrá formar gobierno con el PP.
 ?? ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina