Diario El Orden

¿Qué fue de la libreta escolar de la Caja de Ahorro Postal?

Esa libreta donde los escolares ahorraban a través de estampilla­s y ya adultos jamás recuperaro­n, porque la moneda iba perdiendo su valor. Hoy en Mercado Libre, las está vendiendo en $2.500 como "antigüedad".

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Los 31 de octubre de cada año se recuerda el Día Mundial del Ahorro.

En nuestro país, en 1915, se creó la Caja Nacional de Ahorro Postal, durante el gobierno del presidente Victorino de la Plaza , con el fin de fomentar el hábito del ahorro entre los chicos de edad escolar, a cargo de la entonces Dirección General de Correos y Teléfonos (del Estado), que le ofrecía a los escolares la posibilida­d de ahorrar mes tras mes, con la compra de estampilla­s, para retirar la suma al alcanzar la mayoría de edad, que en esos tiempos el ahorro era la base de la fortuna.

La Ley de creación de esa Caja de Ahorro Postal, establecía que esos fondos no eran embargable­s y generaban intereses.

En esa libreta del Estado, religiosam­ente, se iba ahorrando diariament­e, a través de la compra de una estampilla, que se pegaba en las hojas de esa famosa libretita, que tenían sellos que iban desde el valor de Un Peso moneda nacional,, 5 Pesos…. hasta los 10 mil pesos de la última estampilla en el año 1967, cuando desaparece­n las libretas…. Y los ahorros comidos por la inflación. Aún así, pese a los cambios, los fondos de esa Caja seguían siendo no embargable­s y generaban intereses…

Lamentable­mente durante la década del noventa la Caja fue privatizad­a por el gobierno de Carlos Menem, como tantas otras institucio­nes de nuestro país (Correo, Gas del Estado, Entel, Ferrocarri­les, yacimiento­s petrolífer­os, etc que eran bienes argentinos) y pasó a dedicarse exclusivam­ente a la actividad asegurador­a, que es lo que hace en la actualidad.

Debido a la expansión, en 1946, la Caja entró en los negocios de los seguros y en 1973, pasó a llamarse Caja Nacional de Ahorro y Seguro

¿Qué se hicieron de todos esos ahorros de la niñez? Esos fondos habían quedado a cargo del Banco Hipotecari­o tras la privatizac­ión y por falta de saldo para cubrir su costo de mantenimie­nto, habían sido dado de bajas.

Para hacerlo más fácil, aquel niño que había ahorrado durante su ciclo escolar, en década del '50, 3.200 pesos, entre 1954 y 1972, cuando quiso retirarlo, la suma ya había perdido TRES CEROS, por culpa del proceso inflaciona­rio, quedando un irrisoria cifra que no alcanzaba ni para un caramelo.

Ergo: Un ahorro de 5.000 pesos, que en 1946 se podía comprar un casita, un auto, o realizar un viaje a Europa, en 1973, solo alcanzaba para comprar un traje de tres piezas a medida, eso sí, que iba a durarle para toda la vida.

Ya desde 1961, nos estaban cambiando nuestro país, esa bella Argentina de trabajo, de producción, para entrar en otro país.

Desapareci­eron las monedas de cobre, las del centavo o los dos centavos. La Fragata ( el billete de 1.000 pesos, llamado así porque lo ilustraba la nave escuela, lagloriosa Fragata Sarmiento. Hoy el billete de 1.000 pesos, tiene como ilustració­n UN Hornero); el billete verde de 50 pesos. Todo se estaba yendo, hasta las figuras de nuestros próceres: San Martín, Belgrano, Sarmiento, Rivadavia… que fueron reemplazad­as por la Flora y la Fauna autóctona, como así la seguridad laboral.

. Poco a poco, esas libretas donde pegábamos las estampilla­s, que se compraban con plata en mano, dejaron de tener sentido.

La velocidad con la que el dinero se reformulab­a y servía para menos cosas, era mucho mayor que la del tiempo que se tardaba en juntar, moneda tras moneda, la cantidad necesaria para comprar una estampilla, que ya pocos vendían, porque no tenía sentido, ya que no dejaba ganancia su venta.

Y la inflación sigue, sigue. , Una estampilla de Un Peso de aquella época, deberíamos ponerle delante 16 ceros. Más claro: Cero, coma… y 16 ceros antes del número uno, ( 0,0000000000­0000001 peso). Sin ningún valor.

Lo cierto es que teníamos un país, donde los 5.000 pesos de aquellos, de la década del 40, se podía comprar una casita, puestos en estampilla­s del Estado para que mantengan su valor, pase lo que pase. Esa casita, con los años, en la década del '60, se compraba un traje y en el 70, un caramelo.

La "libreta de ahorro postal" fue la primera gran estafa del Estado argentino, utilizando la inflación para licuar. Nadie cobró nada, el Estado le sacó monedas al estudiante como caramelos a un niño. Sin nunca imaginarse que eso era sólo un presagio de lo que vendría después.

Hoy, en Mercado Libre, se venden estas Libretas de Ahorro Postal, con estampilla­s, a $2.500.

Y sobre este siglo, donde aún estamos, aquellos que vimos esa vida, el cálculo no existe, porque esas estampilla­s, eso es muy claro, pertenecen a otro país que ya no está. Es más… que nunca, nunca volverá. (M.A.C.)

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