ELLE (Argentina)

Es­pe­cial Test Cam­bio, se­duc­ción y pa­re­ja

En va­ca­cio­nes mi­ra­mos el ho­ri­zon­te y nos pa­re­ce que to­do es po­si­ble, ¡nos cre­cen alas! Nos pre­gun­ta­mos so­bre la vi­da, el fu­tu­ro, el amor. El mun­do nos pa­re­ce enor­me y nos dan ga­nas de de­jar to­do y sa­lir a con­quis­tar­lo.

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1. Eso: ¡va­mos a de­jar­lo to­do! En pri­mer lu­gar…

■ Las reunio­nes con la contadora.

★ La no­te­book de él.

● La vi­da en­te­ra, por otra.

▲ ¡Bue­nos Ai­res por un mes en París!

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2. Por fin vas a cum­plir tu sue­ño…

★ Co­mer y be­ber en los me­jo­res chi­rin­gui­tos de Bra­sil. ▲ Re­su­ci­tar a Sandro e ir­te de va­ca­cio­nes con él (¡en mo­to!).

● Pin­tar cua­dros ins­ta­la­da en un cin­co es­tre­llas fren­te al gla­ciar.

■ Abrir una pat­ti­se­rie en Puer­to Ma­de­ro.

3. ¿La úl­ti­ma vez que qui­sis­te cam­biar de vi­da?

★ Ca­da ve­rano.

■ ¡Ayer!

▲ A los 25 años. ● Lo con­se­guis­te…

4. Si te pi­die­ran que fue­ras la pró­xi­mo Da­lai-La­ma di­rías…

■ Que des­co­no­cés el vo­ca­bu­la­rio ti­be­tano.

★ ¿Por qué no? Pe­ro por un día.

▲ ¡Ah no, es un gor­do!

● OK, ¿qué ha­ce­mos con Chi­na?

5. A ve­ces te­nés arran­ques de lo­cu­ra y…

▲ Vol­vés a ho­ras in­de­bi­das.

★ Te per­mi­tís ro­pas ra­ras.

● Se­guís a un gui­ta­rris­ta en­can­ta­dor.

■ Lla­más de ma­dru­ga­da al 911 por un rui­di­to ex­tra­ño.

6. Es­te ve­rano sen­tis­te mu­cho pla­cer…

★ Cuan­do te ani­mas­te a viajar has­ta Ja­pón y a ju­gar con su nie­ve.

▲ To­mán­do­te dos se­ma­nas más que las que ha­bías acor­da­do con tu je­fe.

● Re­co­rrien­do el ca­mino de San­tia­go de Com­pos­te­la, so­la.

■ Des­cu­brien­do la pe­ña de Til­ca­ra.

7. Te­nés ga­nas de pro­bar…

● Un nue­vo sex-toy.

■ El sex­ting.

★ Un nue­vo aman­te, fru­to de una ci­ta a cie­gas en los si­tios hot.

▲ Una nue­va po­si­ción so­bre el cuer­po de tu novio.

8. ¿Tu mo­men­to del día cuan­do ha­ce ca­lor?

■ El cap­puc­cino del de­sa­yuno, en el bar que es­tá fren­te a la pla­za.

▲ El ape­ri­ti­vo con ami­gos, en la pla­ya, al atar­de­cer.

★ La sies­ta en la ha­ma­ca pa­ra­gua­ya, cer­ca de la pis­ci­na. ● Ca­mi­nar al la­do del océano al ama­ne­cer, an­tes de que sal­ga el sol.

9. Lo top de tu nue­va vi­da se­ría…

■ La emo­ción de atre­ver­se.

★ La sa­tis­fac­ción de po­ner stop.

▲ Los ves­ti­dos que te com­pra­rías.

● El sen­ti­mien­to de es­tar in­creí­ble­men­te vi­va.

10. Cuan­do ha­blás, tus ami­gos te di­cen…

● “¿Pe­ro qué es­pe­rás?”

■ “Si te­nés to­do pa­ra ser fe­liz.”

★ “Vol­vé a las Flo­res de Bach.”

▲ “¡Si ayer es­ta­bas cho­cha!”

11. ¿Qué te in­di­ca que la co­sa no va más?

★ El jean te que­da ho­rri­ble.

▲ ¡Llo­vió to­do enero!

■ Te pa­sás to­do el tiem­po en des­pe­gar.com

● Llo­ras­te en el con­cier­to de San­dra Miha­ni­vich.

13. ¿Qué ex­tra­ña­rías más si cam­bia­ras de pa­re­ja?

★ Es­tá lleno de sor­pre­sas.

■ Da se­gu­ri­dad.

▲ Es de­ma­sia­do her­mo­so.

● Llo­ra con vos por San­dra Miha­no­vich.

12. ¿Qué te fre­na pa­ra cam­biar de una vez de tra­ba­jo?

■ Fran­ca­men­te, sos una ga­ran­tía.

★ La an­gus­tia de que­rer ser ama de ca­sa y vi­vir en­ce­rra­da.

▲ Tu de­par­ta­men­to tan lin­do, pe­ro con una ren­ta tan ca­ra.

● El mie­do a no ser­vir pa­ra nin­gu­na otra co­sa.

14. No te irías de es­te mun­do sin…

▲ Ha­ber­le vuel­to a de­cir­le te amo al hom­bre que que­rés.

■ Ha­ber vi­vi­do un año en Nue­va York, y es­tu­dian­do.

★ Ser muy vie­ja, hí­per vie­ja.

● Ha­ber es­ta­do en un es­ce­na­rio.

15. A pe­sar de to­do, lo que es­tá muy bien en tu vi­da hoy es…

■ Las no­ches con ami­gas o las so­bre­me­sas en fa­mi­lia.

★ Que lle­nas­te to­dos los ca­si­lle­ros que qui­sis­te. ¡Mi­sión cum­pli­da!

▲ ¡La ale­gría de vi­vir que te­nés siem­pre!

● Que te rea­li­zás ca­da vez más.

re­sul­ta­dos Má­xi­mo de ■ SUE­ÑOS CE­RO

To­das fan­ta­sea­mos con ser pre­si­den­tas o rei­nas. Pe­que­ños y de­li­cio­sos sue­ños. Pe­ro no te de­jes lle­var: tu vi­da pa­sa rá­pi­do, es­tá lle­na de obli­ga­cio­nes, fra­ca­sos, es­trés. ¡Igual te en­can­ta! En reali­dad te cues­ta cam­biar tus cos­tum­bres. En sín­te­sis, co­mo en los can­tos de Walt Whit­man: dis­fru­tá de vos mis­ma co­mo una ho­ja de hierba al sol. Con­vi­da­te al­gu­nos pa­rén­te­sis y pro­yec­tos, pe­ro de­já de aga­rrar­te la ca­be­za: ¡es­tás bien!

Má­xi­mo de ★ UNA PAU­SA

Si te es­cu­cha­ras a vos mis­ma ya ha­brías da­do un por­ta­zo en la ofi­ci­na: “¡Has­ta la vis­ta, je­fe!”, con la ma­lla pues­ta. Que­rés que tu vi­da te de­je res­pi­rar un po­co. Dor­mir, pen­sar, re­to­mar el piano, ca­mi­nar con la ca­ra al vien­to, en­tu­sias­mar­te con un nue­vo amor. O ha­cer un her­ba­rio con tus hi­jos. En­ton­ces, da­le. La sa­bi­du­ría la que te pi­de es­ta pe­que­ña lo­cu­ra: da­te una pau­sa y vol­ve­rás a es­ta vi­da sa­bro­sa, cu­rio­sa y de éxi­tos con más ape­ti­to.

Má­xi­mo de ▲ ¿PE­RO PA­RA QUE?

¿Cam­biar de vi­da, vos? Si ga­nás el Lo­to, por qué no, pa­ra lle­var la mis­ma vi­da pe­ro más gran­de, más di­ver­ti­da… Tu fan­tas­ma es­tá a sal­vo. ¡Ale­lu­ya! Me­jor pa­ra vos. Cla­ro, que­rrías más desen­vol­tu­ra y li­ber­tad, ver tam­bién el re­gre­so de la paz en el mun­do. Pe­ro, años me­jo­res, años peo­res, es­tás bien, enamo­ra­da, con­ten­ta, fe­liz… En el fon­do, con vos, ¡la vi­da es es­tar de va­ca­cio­nes!

Má­xi­mo de ● ¡CA­SI HE­CHO!

De Gau­lle di­jo: “La glo­ria se en­tre­ga só­lo a quie­nes la so­ña­ron siem­pre”. ¡La vi­da be­lla tam­bién! ¿So­ñás vi­bran­te y vi­vaz? ¡Al ata­que! En tu ca­be­za las va­li­jas ya es­tán he­chas. Sen­tís que en el fon­do de tu ser duer­me el te­nor de un ca­ba­ret, una cam­peo­na de wind­surf, un jar­di­ne­ro o un di­rec­tor es­cé­ni­co… Ha­ce­le lu­gar. Y te­ne­le con­fian­za al lla­ma­do que te ha­cés vos mis­ma. Na­da te re­tie­ne ex­cep­to vos.

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