ELLE (Argentina)

Char­li­ze The­ron Pu­ro con­tras­te

Hay al­go más im­pac­tan­te que su be­lle­za: lo que ha­ce con su vi­da y su ca­rre­ra. Ama afear­se pa­ra sus pa­pe­les, es ma­dre adop­ti­va, pe­lea por la pa­ri­dad en Hollywood, lu­cha con­tra el si­da, pa­só los 40 y no pa­ra de tra­ba­jar. Ha­ce 10 años es la ele­gi­da de Dior.

-

Su be­lle­za le per­mi­tió abrir las pri­me­ras puer­tas, pe­ro lue­go ella so­li­ta eli­gió por cuá­les en­trar. En­ton­ces ha­ce la di­fe­ren­cia, en la vi­da y en las pe­lí­cu­las. “Bus­co par­ti­ci­par en aque­llo que me emo­cio­ne, que me mue­va a re­fle­xio­nar y con­vier­ta mi exis­ten­cia en al­go ex­ci­tan­te. No se me ocu­rre una sen­sa­ción me­jor”, de­cla­ró Char­li­ze The­ron. Se ve que le ex­ci­tan los la­be­rin­tos: co­mo actriz ama afear­se pa­ra sus pa­pe­les, es ma­dre adop­ti­va, es ac­ti­vis­ta en la lu­cha con­tra el si­da, es em­ba­ja­do­ra de Dior, se ju­gó a apo­yar a Hi­llary Clin­ton en su cam­pa­ña pre­si­den­cial.

Por eso ins­pi­ra. Su ca­rác­ter re­sig­ni­fi­ca esa be­lle­za per­fec­ta, ca­ra envidiable, cuer­po es­pec­ta­cu­lar. Es to­da una em­ba­ja­do­ra del gé­ne­ro.

Y así es Char­li­ze The­ron. A los 41 años la actriz sud­afri­ca­na con más de 45 pe­lí­cu­las en su his­to­rial vuel­ve a pro­ta­go­ni­zar, pa­ra Dior, su fra­gan­cia J’Ado­re. “Me atrae rom­per las re­glas. Siem­pre pen­sé: que nin­gu­na mu­jer lo ha­ya he­cho an­tes no sig­ni­fi­ca que nin­gu­na pue­da ha­cer­lo. Por qué no. Por qué no in­ten­tar cam­biar el mun­do. Me sien­to una pri­vi­le­gia­da de vi­vir en es­ta era en la que es­ta­mos lu­chan­do por los de­re­chos de las mu­je­res y de­mos­tran­do que no­so­tras im­por­ta­mos”, di­jo, con­cre­ta, en el backs­ta­ge del co­mer­cial del per­fu­me fil­ma­do por Jean-Bap­tis­te Mon­dino.

“En­ve­je­cer de­be­ría ser to­ma­do co­mo sa­bi­du­ría”, opi­nó preo­cu­pa­da por las pre­sio­nes que re­ci­ben so­bre su es­té­ti­ca las mu­je­res.

Ella las com­ba­te con he­chos. Mien­tras las es­ta­dís­ti­cas di­cen que las ac­tri­ces de Hollywood em­pie­zan a tra­ba­jar me­nos des­pués de los 40, Char­li­ze fue par­te de 10 elen­cos en los úl­ti­mos 2 años (sin con­tar aque­llas en las que es­tá in­vo­lu­cra­da co­mo pro­duc­to­ra). Ade­más, co­mo en aquel pa­pel que le dio la con­sa­gra­ción (el Os­car, el Glo­bo de Oro y el Oso de Pla­ta) in­ter­pre­tan­do a la ase­si­na Ai­leen Wuor­nos en Mons­ter, si­gue eli­gien­do ro­les en los que po­ne el cuer­po y no ne­ce­sa­ria­men­te ha­cién­do­se la sexy. Pue­den ser he­roí­nas de ac­ción o ma­dres de tres hi­jos. Es­te año es­tre­na Rá­pi­dos y Fu­rio­sos 8, en abril, y The Col­dest City, pro­gra­ma­da pa­ra sep­tiem­bre. ha­bían su­ge­ri­do que la se­pa­ra­ción te­nía que ver con ellos y con com­par­tir te­nen­cia (o no). “La de­ci­sión fue só­lo mía en am­bas adop­cio­nes. Cuan­do te­nés hi­jos hay que cui­dar­los y ayu­dar­los a que en­tien­dan que ma­má tie­ne un novio, pe­ro no es su pa­dre”, ex­pli­có.

“No es fá­cil adop­tar, in­clu­so sien­do famosa –tam­bién con­fe­só–. Pe­ro cuan­do los abra­cé por pri­me­ra vez sen­tí una fe­li­ci­dad in­com­pa­ra­ble. Si me em­bar­qué en es­te pro­ce­so fue por­que te­nía la con­vic­ción de que se­ría ca­paz de dar­les el amor y la aten­ción que ne­ce­si­tan. Na­die desea criar hi­jos so­la, pe­ro te adap­tás. Soy prag­má­ti­ca. Apren­dí ha­ce tiem­po que no se pue­de con­tro­lar to­do en la vi­da.”

Có­mo no, si la re­si­lien­cia fue ne­ce­sa­ria en su his­to­ria des­de la in­fan­cia. A los 15 años tu­vo que su­pe­rar la tra­ge­dia fa­mi­liar de que su ma­dre ma­ta­ra a su pa­dre en de­fen­sa pro­pia, tras una ame­na­za de él, bo­rra­cho, que­rien­do ase­si­nar­las a am­bas. La mu­jer fue ab­suel­ta: por los tri­bu­na­les y por su hi­ja, que ca­da vez que le to­can el te­ma apro­ve­cha pa­ra con­tar la his­to­ria de su país. Y ex­pli­ca que en Su­dá­fri­ca, en los ’90, la vi­da no te­nía nin­gún va­lor, que de los ve­ci­nos de su cua­dra mu­rie­ron el 75%, que era el país con la ta­sa mun­dial más al­ta de ho­mi­ci­dios y de en­fer­mos de VIH.

Tal vez por eso, en cuan­to sus aho­rros fue­ron más que los 500 dó­la­res que le dio su fa­mi­lia a los 21 pa­ra ins­ta­lar­se en Los An­ge­les, ar­mó la ONG Afri­ca Ou-

 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina