Forbes (Argentina)

Mapa de la solidarida­d del sector privado argentino

- Por Jesica Mateu

Definicion­es para entender cómo y por qué las empresas locales colaboran con la sociedad del modo en que lo hacen. Estímulos y desafíos.

AEsa es la definición de filantropí­a si se consideran las raíces griegas de la palabra (filos: amor; anthropos: hombre). En la práctica implica impulsar o sumarse a acciones que busquen beneficiar a la sociedad en general o a comunidade­s en particular.

En Argentina existen compañías con iniciativa­s filantrópi­cas. Sin embargo, es una práctica más bien marginal, sobre todo si se contrasta con lo que ocurre en naciones más desarrolla­das como las europeas o Estados Unidos; aunque también con latinoamer­icanas como Brasil, México, Chile y Colombia, según indican diversos especialis­tas. También son escasos los individuos que asumen un rol público y de liderazgo como filántropo­s. Para Javier García Moritán, director del Grupo de Fundacione­s y Empresas (GDFE), aquello está vinculado “a que el bajo perfil está bien visto. Sin embargo, poder rendir cuentas como donante eleva la vara de lo que otras personas con gran patrimonio podrían llegar a hacer. En general, siempre los grandes empresario­s prefieren moverse desde las corporacio­nes

humanidad. Amor por la

para este tipo de tareas”, reflexiona.

En ese sentido, algunos analistas sostienen que las recaudacio­nes filantrópi­cas en términos de dinero no suelen ser muy altas en Argentina, pero existe la virtud de responder frente a las emergencia­s.

Julián D’angelo, coordinado­r ejecutivo del Centro Nacional de Responsabi­lidad Social Empresaria­l de la Universida­d de Buenos Aires (CENARSECS), explica que, en general, “solo las grandes empresas, como las concesiona­rias de servicios públicos, alimentici­as, grandes cadenas de retail o bancos, llegan a tener un área específica para atender los asuntos de filantropí­a. Incluso a través de esfuerzos compartido­s, como en la donación de vueltos por parte de los clientes”. Agrega que “esto no quita que cada vez sea más notorio el fenómeno de nuevas empresas con una conciencia muy clara de su responsabi­lidad social y de que el propósito debe exceder el fin de lucro”.

En este sentido, García Moritán señala que la filantropí­a se convirtió localmente en “un concepto bastante esquivo porque quedó más vinculada a prácticas iniciática­s de la RSE. Surgió un modelo más vinculado a cómo una empresa puede contribuir a impactar positivame­nte en la sociedad y en el medioambie­nte a partir de su expertise y knowhow”, analiza. A su vez, D’angelo opina que las acciones filantrópi­cas empresaria­s no tienen demasiada planificac­ión ni estructura, tampoco una orientació­n gerencial pero sí una mirada asistencia­lista y caritativa que se amplía para observar no solo a los intereses del dueño o los accionista­s, sino también los de la sociedad. Sin embargo, en materia de responsabi­lidad social o sostenibil­idad,

5% de la ganancia neta del ejercicio de una empresa, según indica la AFIP. Esto es mucho o poco según la perspectiv­a con que se analice. Para Marcelo Corti, Director Ejecutivo del Centro de Desarrollo Sustentabl­e GEO de la FCE de la UBA, “es mucho porque es una deducción directa del pago de impuesto a las ganancias; y en una empresa de escala, el 5% de sus ganancias anuales es un importe significat­ivo que el Estado deja de percibir. Pero “es poco porque muchas veces no permite reflejar todo el aporte que el sector privado quisiera hacer”. Más allá del porcentaje, “es fundamenta­l la dinámica y organizaci­ón del sistema”, advierte. Y subraya que el mercado argentino está formado en un 99% por pymes y que muchas prácticas filantrópi­cas suelen vincularse solo con empresas grandes, por lo que “es inmensa la cantidad de organizaci­ones que quedan fuera de alcance”.

Para tener una referencia, en México, la ley del impuesto sobre la renta establece un tope del 7% en la deducibili­dad para las compañías que hacen donaciones; y en Colombia, el descuento tributario es hasta del 25% del valor donado en dinero o en especie a entidades sin fines de lucro. Lo cierto es que en Argentina, concluye D’angelo, “la motivación de las empresas para compromete­rse en fuertes acciones filantrópi­cas responde a la convicción de que tienen una misión que excede el ánimo de lucro, ya que son también un importante sujeto social. Por otro lado, en muchos casos lo ven como una eficiente acción publicitar­ia que colabora con la construcci­ón de una buena reputación corporativ­a”.

EN ARGENTINA SE PUEDEN DEDUCIR DONACIONES HASTA EL LÍMITE DEL 5% DE LA GANANCIA NETA.

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