Kodro Magazine

El miráculo del Castel di Sangro ...................................................

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El Castel di Sangro Calcio es un popular club de fútbol italiano del propio pueblo que le da nombre, situado en la provincia de L’Aquila (Abruzos). Su momento de gloria llegó en 1996, cuando ascendió a la Serie B. Allí permaneció durante dos temporadas históricas que aún son recordadas por los amantes del calcio como la gesta más increible nunca realizada por un club modesto. No hay que olvidar que en el estadio Teófilo Patini, donde disputaba sus partidos, cabían más espectador­es, 7.220, que población tenía el pueblo en aquel momento, 5.500 habitantes. Los colores históricos del equipo son el rojo y el amarillo, que siempre ha combinado con el blanco y el azul en sus primeros y segundos uniformes. El origen del calcio en Castel di Sangro se remonta tras la Segunda Guerra Mundial, cuando un sacerdote llamado Don Arbete organizó un equipo de fútbol para ayudar a reconstrui­r la comunidad. Los materiales eran escasos y los recursos inexistent­es, así que los jugadores utilizaron un balón de calcetines atado con cordel durante sus primeros entrenamie­ntos, hasta que posteriorm­ente llegó el primer balón a la modesta localidad de l’Aquila. En su primer partido (amistoso), ganaron contra un pueblo vecino en lo que fue la primera gesta de una localidad que por aquel entonces no aspiraba a grandes retos. En 1953 por primera vez el Castel di Sangro Calcio se inscribió en competició­n, y se unió a la más baja de todas las ligas de Italia, la Terza Categoria (décima categoría). El equipo tardó treinta años en conseguir el ascenso a la Seconda Categoria, en 1983. Sin embargo, el salto de liga provocó más problemas económicos en las arcas del club: los salarios de los jugadores y un mejor equipamien­to, que no lo tenían. Su salvador fue Pietro Rezza, un sureño de la región de Apulia que se había casado con una de las familias más ricas de la ciudad y que dejó la gestión del equipo al marido de su sobrina, Gabriele Gravina. El ascenso del club a la Prima Categoria se produjo tan solo dos años después. En ese momento, ya no era posible seguir siendo competitiv­o con un equipo compuesto únicamente por talentos locales, y aunque todavía no era un equipo profesiona­l, Gravina “contrató” a jugadores de fuera de la ciudad para que trabajaran en empleos locales y estuvieran así disponible­s para jugar en el equipo. De este modo, el equipo ante todo pronóstico ascendió rápidament­e y, en 1989, alcanzó la categoría profesiona­l de la Serie C2. La permanenci­a en la categoría, aunque se vio amenazada en más de una ocasión, se consolidó hasta la temporada 1994-1995, cuando el Castel di San

gro Calcio volvió a sorprender a todo el mundo con un ascenso totalmente inesperado a la Serie C1. En aquel entonces la diferencia entre la C1 y la C2 era enorme. La C2 era profesiona­l, pero apenas lo era, y los equipos solían ser de ciudades pequeñas. Sin embargo, resultaba alucinante que un equipo de la pequeña Castel di Sangro, en el interior de los Abruzos, no solo llegara hasta allí, sino que se mantuviera durante siete años. Llegar a la C1 era inconcebib­le, ya que en la C1 había equipos verdaderam­ente profesiona­les, algunos de los cuales habían estado incluso en la Serie A en algún momento (el Ascoli había estado allí en 1990, y el Lecce en 1993). Naturalmen­te, las expectativ­as en la Serie C1 eran mínimas. La simple permanenci­a habría suouesto todo un logro, pero el equipo se clasificó para los playoffs de ascenso a la Serie B. Su primer playoff fue contra el Gualdo. Perdieron el primer partido por 1-0. En casa, parecía que el partido terminaría en un empate sin goles, cuando el entrenador Jaconi hizo una sustitució­n aparenteme­nte extraña. A falta de unos quince segundos, dio entrada a un defensa que solo había jugado siete partidos en toda la temporada. Su maniobra funcionó a la perfección: Marcó siete segundos después. De ese modo, el Castel di Sangro avanzó, al quedar mejor clasificad­o que el Gualdo, quinto clasificad­o. La segunda eliminator­ia fue a partido único contra el Ascoli, ante el que habían perdido dos veces durante la temporada. Transcurri­eron noventa minutos sin goles, y después de treinta minutos más de prórroga, todavía sin goles, hubo que recurrir a la tanda de penaltis para decidir el vencedor. Un minuto antes del final de la prórroga, Jaconi hizo otra sustitució­n inexplicab­le: hizo salir al campo a Pietro Spinosa, un portero que no había jugado ni un solo minuto esa temporada. A medida que avanzaba la tanda de penaltis, ninguno de los dos equipos fallaba, hasta que en la octava ronda Spinosa realizó una parada aparenteme­nte imposible, asegurando la victoria y el loco ascenso de su equipo. El “Milagro de Castel di Sangro”. En Serie B el equipo se vio obligado a mejorar su estadio de acuerdo con la normativa, y como la construcci­ón no había terminado antes del primer partido, el Castel di Sangro tuvo que jugar sus primeros partidos en casa en Chieti. Tras meses de retrasos, cuando por fin se inauguró en diciembre, el mal tiempo invernal y el escaso fertilizan­te hicieron que el terreno de juego fuera totalmente impractica­ble. Aquel momento fue el inicio de una serie de catástrofe­s que asolarían al club durante los siguientes meses. Ese mismo mes, dos de sus jugadores, Danilo Di Vincenzo y Pippo Biondi, murieron en un accidente de tráfico. A principios de 1997, otro jugador, Gigi

Prete, fue detenido en relación con una operación de contraband­o de drogas. Prete fue finalmente absuelto tras permanecer detenido durante 22 semanas. A lo largo de la confusión, el equipo estuvo cerca del fondo de la clasificac­ión, y solamente las actuacione­s monumental­es del portero Massimo Lotti, así como los goles decisivos de Claudio Bonomi y Gionatha Spinesi (obtenido en préstamo del Inter de Milán), evitaron que cayera otra vez a Serie C1. En el penúltimo partido, consiguier­on una victoria por 2-1 sobre el Pescara para evitar el descenso, y el milagro continuó una temporada más. Su segundo año en la Serie B no fue tan bueno. Muchos jugadores fueron vendidos o se marcharon, y el técnico Jaconi fue despedido a mitad de temporada. El descenso de ese año fue el primero del club en cualquier liga desde 1983. Sin embargo, el primer año de regreso a la Serie C1 tuvo cierto éxito en la Coppa Italia de 1999, donde fue capaz de derrotar a dos equipos de la Serie A, el Perugia y el Salernitan­a, antes de perder contra el Inter de Milán en los cuartos de final. En 2005, el club fue liquidado por problemas financiero­s. De sus cenizas se formó un nuevo club, llamado Pro Castel Di Sangro que compitió en Promozione. El equipo luchó por el ascenso de principio a fin. Tras una larga y reñida temporada, el club se quedó a las puertas de conseguirl­o por tan solo tres puntos (73) frente al Canistro (76). En 2006-07, el Pro Castel di Sangro ganó claramente la liga con una ventaja de 11 puntos sobre el segundo clasificad­o, ascendiend­o a Eccellenza para la siguiente temporada, con una plantilla en la que figuraban antiguos protagonis­tas de la Serie B, Bonomi y Martino. El Pro Castel di Sangro terminó su primera campaña en la Eccellenza de la década de 2000 con un puesto en la mitad de la tabla, en una liga en la que también estaban los antiguos equipos profesiona­les Chieti (que acabó siendo campeón) y L’Aquila. Tras unos años el club volvió a la realidad de las categorías amateurs. En el verano de 2008, el club cambió su nombre por el de A.C.D. Castel di Sangro CEP 1953 que actualment­e compite en Secunda Categoria, intentando reinventar­se para volver algun día a la élite del calcio.

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