EL FU­TU­RO

La Nacion - La Nación revista - - ENTREVISTA L A -

Ⓟ Los que du­ran quin­ce años, ¿ qué? Ⓡ

Ⓟ Cris­tiano Ro­nal­do, Mes­si.

Tie­nen otra ca­be­za.

Ma­ra­do­na. Años. Mu­chos años.

* * *

Es 1994 y Ar­gen­ti­na jue­ga su pri­mer par­ti­do del Mun­dial. Fer­nan­do Cá­ce­res cor­ta un ata­que de la se­lec­ción grie­ga y re­cu­pe­ra la pe­lo­ta pa­ra su equi­po. El pa­se es pa­ra Batistuta, que, en un so­lo mo­vi­mien­to, se la pa­sa a Si­meo­ne y se sa­ca de en­ci­ma a un grie­go. Si­meo­ne la pun­tea y, de nue­vo, la to­ma Batistuta. Y ahí va: en­ca­ra al ar­co con to­da ve­lo­ci­dad, en­tra al área y, cuan­do pa­re­ce que va a pa­tear, avan­za con la pe­lo­ta en sus pies unos me­tros más. En­ton­ces sí, dis­pa­ra. La pe­lo­ta pa­sa en­tre las pier­nas de un ri­val y, aun­que sin mu­cha fuer­za, se me­te jun­to al pa­lo de­re­cho del ar­que­ro. Es el pri­me­ro de los tres go­les que ha­ría esa tar­de.

- La no­che an­te­rior dor­mí con los bo­ti­nes pues­tos.

Ⓟ ¿ Por qué?

Ⓟ ¿ Los es­ta­bas es­ti­ran­do? Ⓡ

Por­que me que­da­ban chi­cos y que­ría es­tar có­mo­do al otro día.

Sí, eran un nú­me­ro más chi­cos y los otros no lle­ga­ron a tiem­po. La úni­ca ma­ne­ra de amol­dar­los era usán­do­los, pe­ro no ha­bía tiem­po, por­que lle­ga­ron la tar­de an­te­rior al par­ti­do. Los mo­jé y me los pu­se, a ver si se es­ti­ra­ban un po­qui­to. A la tar­de me que­da­ban chi­cos, al otro día me que­da­ban bien [ ríe].

Ⓟ ¿ Pen­sas­te en usar un nú­me­ro más chi­co? Ⓡ

Siem­pre usé me­dio nú­me­ro más chi­co. Ne­ce­si­ta­ba sen­tir el pie com­pac­to. En po­cos días via­ja­rá a Moscú pa­ra tra­ba­jar: se­rá uno de los co­men­ta­ris­tas de la se­ñal de te­le­vi­sión Al Ja­zee­ra pa­ra la Co­pa del mun­do Ru­sia 2018

Ⓟ Com­par­tías la ha­bi­ta­ción con Ca­nig­gia. Ⓡ

Ⓟ ¿ Ju­gó así?

Ⓟ ¿ Por ejem­plo?

Ⓟ ¿ Se lo es­con­den al mé­di­co?

Él te­nía el bo­tín ro­to: le cor­ta­ron una par­te pa­ra que no le pre­sio­na­ra la uña: lo ha­bían pi­sa­do en el en­tre­na­mien­to.

Ju­gó así, con el bo­tín ro­to. Hay mu­chas cosas que los ju­ga­do­res de la Se­lec­ción ha­cen que la gen­te des­co­no­ce.

Le­sio­nes. Mu­chas le­sio­nes ni van al par­te: las es­con­den. Por­que ju­gar en la Se­lec­ción es lo más.

Mu­chas ve­ces, no le de­cís al mé­di­co por­que des­pués va y le cuen­ta al téc­ni­co. Y el téc­ni­co po­ne a otro y te que­dás afue­ra del par­ti­do. Por eso, ha­bien­do si­do ju­ga­dor, ver que los cri­ti­can a es­tos chi­cos me da bron­ca. Es­tán fo­rra­dos en pla­ta, la ma­yo­ría de ellos ga­na­ron to­do lo que se pue­da ga­nar y vie­nen acá y lo úni­co que les pue­de pa­sar es per­der. En las Eli­mi­na­to­rias lo úni­co que po­día pa­sar­le a la Ar­gen­ti­na era per­der, por­que si ga­na­ba era lo nor­mal.

Ⓟ Cla­si­fi­car­se era lo nor­mal.

Ⓡ ¡

Ⓟ “Sen­tir la ca­mi­se­ta”, ¿ es un con­cep­to es­tú­pi­do? Ⓡ

Y si no, no se ha­cía el Mun­dial! ¿ Sin no­so­tros? [ ríe].

No, es una ver­dad. Se sien­te. No sé ex­pli­car­lo. Cuan­do nos cru­zá­ba­mos en Eu­ro­pa era ha­blar de eso, de cuán­do ju­gá­ba­mos amis­to­sos. Y ju­gás pa­ra es­tar en la Se­lec­ción.

Ⓟ ¿ Ju­ga­bas pen­san­do en que te vie­ran?

Ⓟ ¿ Creés que fí­si­ca­men­te pue­den aguan­tar sie­te par­ti­dos en un mes con las exi­gen­cias que hay hoy y la edad/ ca­rac­te­rís­ti­cas que tie­nen?

Ⓟ ¿ Pue­de anu­lar un do­lor?

Ⓟ ¿ Anu­las­te do­lo­res con la ca­be­za?

Ju­gás so­bre to­do pa­ra eso. El ju­ga­dor ar­gen­tino es así. En otros paí­ses no pa­sa. La ca­be­za es más im­por­tan­te que cual­quier par­te del cuer­po. De­pen­de de la ca­be­za,

Mil por mil.

Al otro día que di­je que no jugaría más no me po­día le­van­tar de la ca­ma del do­lor de to­bi­llo. Su­pe que de­be­ría ha­ber de­ja­do de ju­gar dos años an­tes.

Ⓟ ¿ Qué se­ría fa­llar en Ru­sia 2018? Ⓡ

Na­da. Hay es­pe­ran­za por­que te­ne­mos al me­jor del mun­do y fe­nó­me­nos que es­tán muy bien en sus clu­bes. Fal­ta tiem­po, hoy si pen­sa­mos que no sa­lir cam­peo­nes es un fra­ca­so, es­tá mal. Ca­paz se jun­tan y en quin­ce días son una má­qui­na. Y si no sa­li­mos cam­peo­nes, no pa­sa na­da. Sue­na feo, pe­ro no pa­sa na­da. Es fút­bol: ca­paz en­gan­chan y me­ten cin­co en un par­ti­do y vue­lan. Y por ahí em­pa­tan y se van. Hoy no so­mos una má­qui­na. Y cuan­do fui­mos una má­qui­na nos vol­vi­mos en la pri­me­ra rue­da. El Mun­dial no siem­pre los ga­nan los me­jo­res, a pe­sar de que Ale­ma­nia es­tá siem­pre en las se­mi­fi­na­les. Pe­ro ni ellos ga­na­ron to­dos los mundiales.

Ⓟ Bueno, el 86: la Se­lec­ción no an­da­ba na­da bien. Ⓡ

A mí me en­can­ta es­cu­char­lo a Bi­lar­do. Las his­to­rias que cuen­ta son de pe­lí­cu­la. El ti­po la­bu­ró, la­bu­ró, la­bu­ró y pu­do. Y no te­nía na­da a fa­vor. Y se tra­je­ron la Co­pa del Mun­do.

Ⓟ ¿ Dón­de vas a ver el par­ti­do con Is­lan­dia? Ⓡ

Ⓟ ¿ Y el himno? ¿ Qué vas a ha­cer?

En la can­cha: voy a tra­ba­jar par la te­le­vi­sión.

No lo voy a mi­rar. Man­da­ré men­sa­jes, me me­te­ré en un chat.

epi­za­rro@ la­na­cion. com. ar @ emi­pi­za­rro

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