LA NACION

Del triunfo a la derrota, en el instante final

El equipo tuvo todo como para vencer a Inglaterra, pero se frustró en el final; mejoró, pero continúa benefician­do al rival con errores

- Alejo Miranda

Los Pumas estaban a punto de cortar la racha de derrotas con un triunfo frente a inglaterra, pero en el momento final pasaron del festejo a los lamentos. En San Juan, inglaterra se impuso por 38-34 en un partido que se caracteriz­ó por los cambios constantes en el marcador. Con su habitual empuje, en el que se destacó Pablo Matera (foto), la Argentina tuvo una oportunida­d de conseguir el try decisivo a tres minutos del final, pero Juan Martín Hernández optó por ejecutar un drop en las 5 yardas; en la jugada siguiente, los visitantes marcaron un try definitori­o. Fue el primer test match del año para el equipo que dirige Daniel Hourcade. Frente a los mismos rivales, los Pumas irán por la revancha dentro de una semana, en Santa Fe.

SAN JUAN.– Todo lo bueno que hicieron los Pumas durante la mayor parte del partido, toda la mejoría que mostraron respecto a las últimas actuacione­s, toda la euforia que contagiaro­n al público con tries espectacul­ares, quedan eclipsados por el resultado final. Hay muchos aspectos por rescatar, pero cobrarán valor sólo cuando se traduzcan en victorias.

Los Pumas cayeron por 38-34 frente a Inglaterra en el encuentro que abrió la ventana de junio y extendiero­n la racha negativa a 10 derrotas en los últimos 12 compromiso­s, un dato revelador de la dificultad que tiene el equipo para resolver partidos, incluso cuando se presentan favorables. Fue un enfrentami­ento electrizan­te, que deleitó a los 25.000 espectador­es que dieron un gran marco a la plácida tarde en el estadio Bicentenar­io. El festejo de los ingleses reflejó cuánto valoraron esta victoria.

Inglaterra vino a esta gira con un equipo casi alternativ­o, ya que sus principale­s figuras están en Nueva Zelanda representa­ndo a British & Irish Lions. Se apoyó en sus rugbiers más experiment­ados, como el apertura George Ford, la figura, autor de 23 puntos (8 de 9 en aciertos a los postes), y en la potencia del fijiano Nathan Hughes. Sin embargo, le debe el triunfo a uno de los diez debutantes, Denny Solomona, un jugador oriundo de Nueva Zelanda que hace poco más de un año practicaba otro rugby (league). Había entrado en el segundo tiempo y estaba jugando mal, pero en el minuto 78 se mandó una corrida de 50 metros que sentenció la derrota argentina.

El partido tuvo cambios de liderazgo constantes y momentos de dominio para ambos (aunque más prolongado­s para los argentinos), pero los Pumas no capitaliza­ron su supremacía de la media hora final, cedieron tries por errores propios y resolviero­n mal en los últimos metros, sobre todo luego del empate en 31, cuando estuvieron cuatro veces en las 25 yardas ajenas y rescataron sólo un drop.

Esa jugada evidenció la falta de capacidad para resolver partidos. A cinco minutos del cierre, los Pumas atacaban a centímetro­s del in-goal y tenían ventaja de penal casi debajo de los palos. En vez de ir por el try, Juan Martín Hernández acertó un drop. La ventaja de tres puntos se tornaría fútil por el try de Solomona.

cómo se llegó a ese 31-31 es sintomátic­o de este equipo, tan capaz de hacer tries de toda la cancha como de cederlos con pasmosa facilidad. Dos de los cuatro de Inglaterra fueron por contragolp­es a partir de pelotas perdidas.

Los Pumas mostraron notables mejorías respecto a lo hecho en noviembre y a lo que venían haciendo los mismos jugadores con la camiseta de Jaguares. El scrum fue abrumador, el maul sirvió para someter y ganar metros (y también como señuelo) y hubo buenas jugadas a partir de las formacione­s fijas. “Volvieron a su estilo clásico”, dijo sonriente Eddie Jones, el entrenador australian­o del conjunto inglés. La veracidad de esa sentencia es parcial, ya que los locales también mostraron mucho del juego de manos que pregona Hourcade desde 2014, como un try de cancha entera.

La supremacía en el breakdown, la clave de todo enfrentami­ento con Inglaterra según Hourcade, fue discontinu­o. “En el primer tiempo dominaron ellos; en el segundo, nosotros”, opinó el entrenador. Es cierto que eso fue lo que dio fluidez al equipo y le permitió gobernar los últimos 30 minutos, pero también hubo cuatro ataques profundos que se frustraron al perder la pelota en el contacto.

Ese aspecto, el cuidado de la pelota, sigue siendo el mayor déficit de este equipo y se retrotrae a 2016 y a Jaguares. Y genera un dilema: en el afán por jugar, se arriesga de más. “No se puede ganarles a las potencias sin arriesgar”, afirma Hourcade. Tal vez sea cierto, pero entretanto las derrotas se acumulan y se hace más difícil construir.

Los lapsos en los que prevaleció Inglaterra fueron más breves: entre los 10 y los 30 minutos del primer tiempo y en los primeros 10 del segundo. En ellos marcó 23 puntos. Desde entonces, se sucedieron estas acciones: 11m, try de De la Fuente luego de una jugada directa de scrum; 14, tras la salida, try de toda la cancha rubricado por Joaquín Tuculet; 16, drop errado de Nicolás Sánchez; 21, penal errado por Sánchez; 23, falta de Senatore en ataque que convierte Ford; 25, pelota perdida que termina en try de Ford; 36, drop de Hernández con penal en favor; 38, try de 50 metros de Solomona. Así es muy difícil ganar.

La misión ahora es que la frustració­n no haga caer en tierra infértil la mejoría. Y que esta evolución no impida percibir todo lo que hay por corregir. Habrá revancha pronto: el sábado, argentinos e ingleses volverán a verse las caras, en Santa Fe.

Una vez más hay que aprender que hay que jugar los 80 minutos. El resultado opaca todo lo bueno”. juan M. leguiZaMÓn TERCERA LÍNEA

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Rubén paratore / télam
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Villarpres­s El selecciona­do desarrolló un rugby de alto nivel y estuvo muy cerca, pero tropezó otra vez

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