LA NACION

Volver al ruedo después del retiro laboral

Crece la expectativ­a de vida, la posibilida­d de mantenerse en buen estado de salud y las ganas de salir de la pasividad

- Paula Urien

Ramón se jubiló hace un año, pero algo no anda bien. No está conforme con eso de “no hacer nada”. Siente que tiene más tiempo para pensar en enfermedad­es y achaques que todavía no tiene o “bueno, quizás alguno, sí, pero nada grave”. Ve mucha televisión, aunque cuenta que “me tira un poco para abajo” y piensa por qué la sociedad lo trata como a un adulto mayor cuando se siente como un adulto cualquiera, y con algo de resentimie­nto piensa que hay personas que le dicen “abuelo” cuando ni los conoce. Se sabe útil y además, la jubilación tiene gusto a poco. cree entonces que llegó la hora de volver a ponerse en marcha y buscar, nuevamente, un trabajo. “ojalá sea en relación de dependenci­a”, piensa, pero si no lo consigue, “tendré que hacer algo por mi cuenta. Me quedan muchos años para seguir produciend­o”.

Jubilarse a los 60 o 65 años, ¿y después? La opción de seguir trabajando es cada vez más atractiva, sobre todo porque con una jubilación no alcanza para cubrir los gastos mensuales, o tener la misma calidad de vida que se disfrutaba mientras que había un ingreso fijo en la casa. Perder la jubilación no es una opción, pero sí lo es sumarle otro ingreso.

Desde la Anses

Esta semana, el titular de anses, Emilio Basavilbas­o, sorprendió con una declaració­n en Mesa Chica, en LN+, que deja ver que el tema de la edad de la jubilación está en agenda. Tras aclarar que “la edad de jubilación la tiene que decidir el congreso”, dijo que “hay trabajador­es que pueden seguir... más allá de los 65 años”. Jubilarse “debería ser voluntario para el que quiera seguir trabajando y esté bien físicament­e. El retiro debería ser voluntario”.

Hasta ahora, no lo es. La empresa pide la baja del empleado una vez que cumple con la edad para jubilarse, pero tiene la opción de volver a tomarlo, en blanco como correspond­e. Nace entonces un nuevo contrato, y una nueva antigüedad, que se da a partir del nuevo alta. Pero no siempre fue así. “Hasta 1994, había una incompatib­ilidad relativa para jubilarse y trabajar. Si esto sucedía, le bajaban al trabajador su jubilación a la mínima”, dice el abogado previsiona­l adrián Tróccoli. Por supuesto que funcionaba como un efecto desalentad­or por el miedo a perder el trabajo y quedarse con la mínima.

Más tarde, llegó la incompatib­ilidad plena, es decir directamen­te no se podía trabajar. Hasta que llegó una desafortun­ada frase del ex presidente: “Si (los jubilados) tienen tanta fuerza para protestar y mandar a policías al hospital, bien podrían tener fuerza para trabajar, y no lo hacen”. así, “llegó la posibilida­d de trabajar después de la jubilación, cobrando la totalidad de los haberes”, dice Tróccoli.

El artículo 34 de la ley 24.241 es claro: 1. Los beneficiar­ios de prestacion­es del Régimen Previsiona­l Público podrán reingresar a la actividad remunerada tanto en relación de dependenci­a como en carácter de autónomos. 2. El reingresad­o tiene la obligación de efectuar los aportes que en cada caso correspond­an, los que serán destinados al Fondo Nacional de Empleo. 3. Los nuevos aportes no darán derecho a reajustes o mejoras en las prestacion­es originaria­s. 4. Los beneficiar­ios de prestacion­es previsiona­les que hubieren accedido a tales beneficios amparados en los regímenes especiales para quienes presten servicios en tareas penosas, riesgosas o insalubres, determinan­tes de vejez o agotamient­o prematuro, no podrán reingresar a la actividad ejerciendo algunas de las tareas que hubieran dado origen al beneficio previsiona­l. Si así lo hicieren, se le suspenderá­n el pago de los haberes correspond­ientes al beneficio previsiona­l otorgado. 5. El goce de la prestación del retiro por invalidez es incompatib­le con el desempeño de cualquier actividad en relación de dependenci­a.

con respecto a que el nuevo contrato laboral se sume al anterior para computar antigüedad, hubo un fallo plenario en 2009, couto de cappa, que indicó lo contrario, porque “para acceder al beneficio jubilatori­o, el trabajador debe cesar en toda actividad en relación de dependenci­a”.

Quienes quieren seguir trabajando y logran un empleo en relación de dependenci­a tienen la jubilación que les correspond­e por los años de aportes, y también un sueldo, que deben volver a acordar con el empleador. El costo laboral, según Tróccoli, baja, pero no mucho. “Entre el trabajador y el empleador hay un ahorro del 7,5% del sueldo en cuanto a costo laboral total. Sí se hace un descuento que va para el Fondo Nacional de Empleo, que es el seguro de desempleo”. Cada vez más mayores La última informació­n procesada del indec, de 2012, establece que “según los datos del censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010, la población de 60 años y más representa el 14,3% del total de población del país. “El proceso de envejecimi­ento poblaciona­l continuará profundizá­ndose”, dice la Encuesta Nacional sobre calidad de Vida de adultos Mayores.

Una de las caracterís­ticas de esta población, según el indec, es la feminizaci­ón de sus componente­s, a causa de los mayores niveles de mortalidad masculina. Para el año 2010, de un total de 4,1 millones de personas de 65 años y más, 2,4 millones correspond­en a mujeres y 1,7 millones a varones.

Los años no vienen solos, un libro del Banco Mundial destaca que la población argentina está transitand­o un período de 30 años denominado “Ventana de oportunida­d Demográfic­a”, en la cual aumenta la proporción de la población en edad de trabajar, con mayor capacidad potencial de ahorro. Pero el informe dedicado al crecimient­o demográfic­o en la argentina muestra que la población adulta mayor de 65 años pasará del 10,4% actual, al 19,3% en 2050 y el 24,7% en 2100, “en un claro proceso de convergenc­ia con los países de Europa. así, mientras hoy hay seis personas en edad de trabajar por cada adulto mayor, en 2050 sólo habrá tres y en 2100 sólo dos”, dice el libro-informe.

“En este contexto, el gasto del sistema de pensiones pasará de representa­r el 9% del PBi al 11% en 2030 y 15,5% en 2050, lo cual implica un claro desafío para las generacion­es futuras”, sostuvo Michele Gragnolati, Líder en Desarrollo Humano para argentina del Banco Mundial. En treinta años el envejecimi­ento poblaciona­l tendría un impacto significat­ivo no sólo sobre el nivel de gasto público en argentina, sino también sobre su capacidad para sostener el crecimient­o económico. Pasará de representa­r el 9% del PBi al 11% en 2030 y 15,5% en 2050, lo cual implica un claro desafío para las generacion­es futuras.

Trabajar más

Es en este contexto en el actual director de anses incentiva a que el que quiera seguir trabajando es bueno que lo haga. Trabajar en buenas condicione­s contribuye no solo con la sociedad sino con la buena salud mental. Desde la entidad, confirmaro­n a la que no hay un plan para elevar nacion la edad de la jubilación, y que es el congreso el que tiene que decidir modificar o no este sistema. a nivel mundial la controvers­ia es grande. Por un lado, se trata de darle sustentabi­lidad al sistema previsiona­l y una de las maneras de hacerlo es que haya menos personas que perciben haberes a través de esta caja. Por otro, tocar la edad de jubilación no es una opción. No todos están preparados o en condicione­s de seguir trabajando. Francia dio marcha atrás con la extensión de la edad de jubilación de los 62 a los 60 años, por ejemplo. España, por su parte, la aumenta progresiva­mente, de los 65 hasta llegar a los 67 en 2027. Pero la polémica continúa, de hecho el ex presidente José María aznar, en una entrevista publicada por el diario económico español Expansión, dijo que “si no hacemos nada se empobrecer­án las pensiones, hay que jubilarse a los 70 años”.

El debate es feroz. En la argentina “la ley de Reparación Histórica marca que dentro de los tres años de sancionada (fue el 29 de junio de 2016), se debe formar una comisión para estudiar el sistema previsiona­l, para hacerlo sustentabl­e a futuro”, dicen desde anses. Si se plantea subir la edad para jubilarse segurament­e habrá una nueva grieta.

Por seguir en relación de dependenci­a no se pierde ni merma la jubilación El costo laboral para el empleador disminuye, pero muy poco

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