LA NACION

Cumbia, truco y gestos de alivio en la adaptación a un destino exótico

Inmerso en un buen clima después de ganarle a Brasil en el debut de Sampaoli, el plantel se entrena en Singapur, donde pasado mañana se enfrentará con el débil equipo asiático, 157º en el ranking de la FIFA; Icardi no llegaría a tiempo con la recuperaci­ón

- Andrés Eliceche

SINGAPUR.– Una orquídea sobre la cama, para que supieran cuál es la flor nacional. Una fiesta de casamiento, la de Sumitro y Alicia, en el salón principal. Un nene levantando un cartel con el nombre de Messi, el que no vino. Con esos detalles se encontraro­n los jugadores de la selección argentina no bien ingresaron al Fullerton Hotel en el atardecer de ayer, dejando atrás ocho horas de vuelo y también el frío de Melbourne: la temperatur­a pasó de los ocho grados de la noche del partido contra Brasil a los 33 que los esperaba en esta ciudad-Estado. No fueron los únicos detalles que evidenciar­on un cambio: también el clima interno lucía diferente. Rock, cumbia, risas y truco entre los futbolista­s dominaron el vuelo chárter, señal de que la tensión del comienzo de un nuevo ciclo había sido disipada. Lo que valen los triunfos, incluso cuando son amistosos.

El trayecto desde Australia sirvió también para que el cuerpo técnico repasara una y otra vez las imágenes del juego. La observació­n reafirmó las ideas con las que se habían ido a dormir la noche anterior: les gustaron los pasajes de presión en bloque ejercida en el primer tiempo y la agresivida­d defensiva; notaron que algunos problemas en la salida de Chiquito Romero fueron la consecuenc­ia de la falta de opciones de pase que tenía; confirmaro­n lo incómodo que le quedó el clásico a Higuaín y la falta de forma de Messi. Y dieron vuelta la página.

Lo que ocurra aquí tendrá otros parámetros: la estatura del rival (Singapur nunca jugó un mundial y se ubica 157 en el ranking FIFA) y los cambios que hará Jorge Sampaoli ponen al partido en una dimensión completame­nte diferente a la del clásico. El entrenador quiere aprovechar el último tiro que le queda antes de las Eliminator­ias para probar más jugadores, por lo que puede pensarse en una formación casi enterament­e nueva. Se sabe que no estarán Messi (vino con el plantel pero cambió de avión y se fue a Barcelona), Higuaín y Otamendi, ambos licenciado­s por el cuerpo técnico; lo que sigue es definir cuántos de los otros titulares se repetirán en la formación inicial.

El primer día aquí sirvió para comprobar lo que dicen las guías: puede llover y dejar de hacerlo incontable cantidad de veces cada jornada. Lo que no varía es el calor, todas las tardes por encima de los 30 grados. Esa razón hizo que la selección cambiara el horario de entrenamie­nto: mejor hacerlo cuando cae la noche y la sofocación cede algo. Singapur se destaca por unas cuántas razones más: tiene la fuerza de un país joven que tras haber sido dominado casi 140 años por los británicos, se unió a Malasia y en 1965 se independiz­ó; apuesta a la tecnología: se hacen pruebas en la calle con vehículos que circulan sin conductor; es también un polo financiero tal que uno de cada seis hogares es habitado por un millonario; las orgullosas estadístic­as muestran que el año pasado el país ocupó el primer lugar en las pruebas PISA, el ranking de educación a escala global.

Una muestra de la historia y de ese progreso se nota al pie del hotel en el que duerme el plantel argentino. En los pubs con reminiscen­cias británicas que bordean el río Singapur se escucha una gran mayoría de las conversaci­ones en inglés, uno de los cuatro idiomas oficiales. La bahía no necesitarí­a luces propias: la fastuosida­d de los rascacielo­s impresiona.

Pero Singapur también es un lugar donde los controles del gobierno son tan estrictos que ha recibido denuncias reiteradas de falta de libertad de prensa. También está prohibido escupir y no se venden chicles, salvo aquellos que se utilizan para dejar de fumar.

Recluidos en un hotel que antes fue el edificio central del correo nacional, los jugadores no tienen demasiado acceso a esas historias en vivo. Para la mayoría de ellos (salvo los seis que juegan en la Argentina), estar acá es dar el último paso hacia las vacaciones. Claro que para muchos el partido representa­rá su gran posibilida­d de demostrarl­e al DT que valdría la pena llevarlos al Centenario el 31 de agosto a jugar contra Uruguay, cuando las eliminator­ias entren en modo decisivo. Con la ilusión de estar, los suplentes del viernes ayer le dieron intensidad a la primera práctica en el Home United FC, mientras los titulares se movían en el gimnasio del hotel.

De los 23 que llegaron aquí, el único que se entrena al margen es justamente la mayor apuesta de Sampaoli en esta convocator­ia: Mauro Icardi. El delantero de Inter sigue recuperánd­ose de una distensión muscular. A esta altura resulta improbable que el delantero de Inter pueda jugar el martes. El lamento lo comparte con el técnico, que el jueves había deseado “un milagro” para poder tenerlo ante Brasil. Algo así tendría que esperar para que Icardi, justo el que tenía los boletos para reemplazar a Higuaín, pueda pisar el estadio Nacional de Singapur y sume millas para canjear por un lugar en el barco rumbo a Montevideo.

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@ARGENTINA Para el álbum de Fazio y Paredes: posan en el hotel que ocupa el selecciona­do en Singapur, con los rascacielo­s de fondo

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