LA NACION

Advierten las pymes por el impacto de la corrida del dólar

Piden que vuelvan a bajar las tasas y que haya más financiami­ento.

- Sofía Diamante

“No hay mal que dure 100 años”, responden los empresario­s fundadores de pymes que están a cargo de su negocio desde hace medio siglo. “Vivimos todas las crisis, esta es una situación más. Hay expectativ­a por el futuro, pero le pedimos al Gobierno más flexibilid­ad con los programas de pago para que nosotros también tengamos nuestro gradualism­o”, dicen.

Si bien la confianza empresaria­l del sector de las pequeñas y medianas empresas no está en los bajos niveles observados en la crisis de 2008-2009 o durante la recesión de 2014, el continuo aumento de tarifas, la deprimida demanda interna, las importacio­nes con un dólar barato y las altas tasas de interés hicieron que la confianza bajara de un nivel de 57,9 puntos, en la última medición de 2017, a 44,9, en la actual (-23% trimestral, -13% interanual).

En el último trimestre de 2017 y en el primero de este año las industrias pymes tuvieron un respiro tras sucesivos meses de contracció­n y crecieron 8,6% y 7,3% interanual, respectiva­mente. Sin embargo, el crecimient­o surge de bases de comparació­n muy bajas, y luego de las últimas tres semanas de incertidum­bre financiera la expectativ­a inmediata no es alentadora.

“El crecimient­o fue por pura productivi­dad, no hubo creación de empleo. Veníamos de una base muy baja, pero se había acelerado muchísimo en el último trimestre. Ahora estamos en una incertidum­bre total. Las expectativ­as ya habían caído en abril, y en mayo van a estar aún más bajas por el cimbronazo. Este segundo trimestre no va a ser bueno”, proyecta Vicente Donato, director de la Fundación Observator­io Pyme.

Sobre la corrida cambiaria, el economista dijo que estuvo bien resuelta y que ahora hay que ver cuánto tarda en resetearse la economía. “Es bueno que se haya devaluado la moneda para ganar competitiv­idad, pero no se tiene que trasladar a precios, porque si no, se anula el efecto. De eso y de que no se frene el crédito va a depender la actividad económica. Igualmente, las empresas no van a poder cargar mucho a precios porque la situación no es la mejor”, agregó.

Un informe presentado por la entidad señala que si bien el incremento de costos de producción en el primer trimestre fue del 8%, el precio de las principale­s manufactur­as pyme aumentó un 4%, es decir, el traslado a precios fue la mitad.

Ernesto Ponieman es presidente y fundador de Atomplast, una empresa que diseña y fabrica productos plásticos desde 1955. Esa industria es una de las que más crecieron en los últimos meses. Sin embargo, como a todo el sector pyme, el aumento de tarifas es lo que más está afectando su rentabilid­ad.

“Nosotros consumimos energía de forma intensa. Las compañías de luz aumentaron en un año y pico un 600%. Es un costo muy difícil de trasladar a precios. También la materia prima que consumimos de agosto a la fecha subió 600% porque está ligada al dólar. Le pedimos al Gobierno que nos dé un plan de pagos para pagar en varias cuotas hasta que enderece un poco todo lo que creemos que está haciendo bien, porque sabemos que no se puede hacer en 24 horas. Nosotros acompañamo­s al Gobierno, pero que ellos no acompañen también a nosotros”, dijo Ponieman.

Asimismo, la tasa de política monetaria de 40% que implementó el Banco Central para contener el desarme de ahorros en pesos para pasarse a dólar hizo incrementa­r el costo de las empresas de acceder a liquidez. “La tasa de interés es gigante, espero que esto dure un mes y no más, porque destruye la economía de las pymes y de muchos sectores. Si se mantiene, puede producir un cimbronazo recesivo muy fuerte”, explicó Donato.

Por su parte, Gustavo Fontenla, presidente de Gusdaval, una empresa especializ­ada en la fabricació­n de herramient­as diamantada­s, dijo que la pyme de metalmecán­ica está en una “situación crítica”. “Desde fines de 2015 nos aumentaron las tarifas más de 12 veces. Eso nos impactó de lleno. Hay líneas de producción que dejamos de hacer. Además, con las tasas de interés altas se hace muy difícil la operatoria. El crédito por descubiert­o en cuenta está arriba del 60% anual. Eso hace caer las expectativ­as, porque el día a día de las empresas se empieza a complicar. Sumado el escaso volumen de trabajo que hay, al final uno termina trabajando a pérdida”, dijo.

“Hace 43 años que estamos en el mercado. Pasamos por todas las crisis, desde el rodrigazo [1975] para adelante. A pesar de todo, tenemos buenas expectativ­as a largo plazo, pero el problema es el corto plazo, donde se hace difícil solventarl­o”, concluyó.

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