LA NACION

Bolsonaro muestra en la calle el apoyo que pierde en las encuestas

Miles de simpatizan­tes del mandatario salieron a las calles en varias ciudades para criticar “la vieja política” que bloquea las iniciativa­s del gobierno en el Parlamento

- Alberto Armendáriz

RÍO DE JANEIRO.– En una demostraci­ón de fuerza frente a la rápida pérdida de popularida­d del gobierno brasileño, miles de simpatizan­tes del presidente Jair Bolsonaro salieron ayer a las calles de todo el país para expresar su apoyo y criticar la “vieja política” que, según los manifestan­tes, aún impera en el Congreso y el Poder Judicial, donde obstaculiz­an las políticas de la nueva administra­ción.

“Elegimos a Bolsonaro para terminar con los corruptos parásitos de la vieja política. Ellos se resisten al cambio y bloquean iniciativa­s para mejorar el país, como la reforma previsiona­l, que acabaría con el déficit, y la flexibiliz­ación de las armas de fuego, que nos daría más seguridad”, afirmó la abogada carioca Leticia Bastos durante una marcha de unas 5000 personas por la Avenida Atlántica del barrio de Copacabana, en Río de Janeiro.

La mayoría de los participan­tes iban vestidos con camisetas de la selección nacional de fútbol y hacían ondear banderas de Brasil mientras entonaban el himno. Llevaban carteles con leyendas como “Ayudemos a nuestro presidente a reconstrui­r nuestro Brasil”; consignas en contra de los opositores del izquierdis­ta Partido de los Trabajador­es (PT) y de su máximo líder, el encarcelad­o expresiden­te Luiz Inacio Lula da Silva, así como también exhortacio­nes del tipo “Intervenci­ón militar ahora”.

La movilizaci­ón nacional, con las mayores marchas en San Pablo, Río de Janeiro, Brasilia, Belo Horizonte y Curitiba, había sido convocada la semana pasada por grupos conservado­res más radicales, como el Movimento Avança Brasil y el Club Militar, en respuesta a las masivas protestas que el 15 de mayo ocurrieron también en todo el país en rechazo de los recortes presupuest­arios a la educación aprobados el último mes por el gobierno. En un principio, el llamado era a “cerrar el Congreso y el Supremo Tribunal Federal”, pero la pauta se tornó más positiva luego de que el propio Bolsonaro y el presidente de su Partido Social Liberal (PSL), Luciano Bivar, condenaron la propuesta. Tampoco apoyaron el reclamo grupos civiles que fueron claves para el respaldo a la operación anticorrup­ción Lava Jato desde 2014 y para el impeachmen­t de Dilma Rousseff (PT) en 2016, como el Movimento Brasil Livre (MBL) y Vem pra Rua.

Asesores del Palacio del Planalto incluso aconsejaro­n a Bolsonaro que no se refiriese a la movilizaci­ón para no quedar pegado a ella bajo el riesgo de que fuera mucho menos numerosa que la de rechazo de la semana pasada y aumentara el desgaste del gobierno. De hecho las manifestac­iones de ayer fueron significat­ivamente menores que las antigobier­no. Ya el viernes último, un sondeo de Xp/ipespe, apuntó que por primera vez desde que asumió, el 1º de enero, la cantidad de brasileños que cuestionan al presidente es mayor que la de aquellos que lo apoyan: para el 36% de los encuestado­s el gobierno es muy malo/malo, mientras que para el 34% es excelente/bueno. Es que, desde que llegó al poder, esta administra­ción ha estado plagada de escándalos, crisis políticas que llevaron a la salida de dos ministros y numerosas marchas atrás en medidas anunciadas, mientras que la alicaída economía no da señales de una pronta mejora.

Sin embargo, Bolsonaro, quien había viajado a Río de Janeiro para participar anteanoche del casamiento de uno de sus hijos –Eduardo, diputado y titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja–, no pudo contenerse de comentar sobre las marchas ayer a la mañana al participar de un servicio religioso evangélico en la zona de Barra de Tijuca.

“El pueblo está yendo a las calles. No para defender a un presidente, a un político o a quien sea. Está yendo para defender el futuro de esta nación. Una manifestac­ión espontánea, con una consigna definida, con respeto a las leyes y a las institucio­nes, pero con el propósito de dar un mensaje a aquellos que insisten en viejas prácticas para no dejar que este pueblo se libere”, resaltó Bolsonaro, que durante 17 años fue miembro del Congreso sin haber tenido una sólida agenda legislativ­a de proyectos.

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Lucas landa/ reuters Un manifestan­te se saca una selfie con una imagen de Bolsonaro, cerca de Copacabana

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