LA NACION

otros saltos el atleta que Se decidió por la pelota naranja

Leandro Bolmaro ya ganó varios títulos en Barcelona y Minnesota, que posee sus derechos en la NBA, quiere tenerlo la próxima temporada; ahora, el desafío olímpico

- Texto Juan Manuel Trenado | Foto Prensa CAB

Se sabe que los jugadores de la selección de básquet siguen los mismos métodos que les legó la Generación Dorada. Hay lugar para la diversión, pero no precisamen­te cuando se está en una concentrac­ión. Y más cuando se trata de una preparació­n tan importante como lo son los Juegos Olímpicos. El clima de profesiona­lismo es obligación y a un lado quedará cualquier distracció­n que pueda afectar la puesta a punto. Esta vez el lugar no ayuda… Pero el chiste de la “noche de locura” en Las Vegas no funciona para Leandro Bolmaro. “Yo encima ni siquiera puedo ir a jugar a un casino. Soy menor de edad. Creo que legalmente lo tengo prohibido, ¿no?”, pregunta con juvenil sonrisa quien aún debe esperar un par de meses para cumplir los 21 años.

El básquet, durante mucho tiempo, no fue su prioridad. Dividía el tiempo con el atletismo, hasta los 17. Y parecía que por allí seguiría su carrera, pero al final tomó una decisión de la que seguro no se arrepiente. Ya ganó sus primeros títulos en España, con Barcelona, y Minnesota Timberwolv­es, equipo que tiene sus derechos tras elegirlo en el Draft, quiere tenerlo en la próxima temporada en la NBA. Aunque esa decisión aún no se tomó.

El coronaviru­s, sin embargo, hizo que sus primeros Juegos, en Tokio 2020, sean diferentes. No podrá ir a disfrutar de los atletas en el estadio olímpico. “Es una lástima, de verdad. Me gusta mucho ver atletismo. Si pudiera elegir iría a ver las competenci­as de salto en alto y largo. Igual, debo reconocer que no estoy tan al tanto de la actualidad, hace tres años que lo dejé. A algunos de los atletas argentinos

los conocí cuando competía. Belen Casetta, que corre los 3000 con obstáculos, era amiga de mi hermana. Yo de chico la iba a ver competir y andaba por todos lados”.

–¿En qué especialid­ad eras mejor?

–Alto, largo y 110 con vallas, eran mis tres pruebas fundamenta­les, porque hacía hexatlon y una vez decatlón, en mi último torneo.

–¿Te acordás que puntaje hiciste?

–No, pero seguro que mi papá lo sabe. Tiene todo. En el resto, me defendía bastante. Era bueno en bala.

–¿En bala? Parece ser un lanzamient­o para gente de otra contextura física.

–Es que tenía una técnica muy buena (dice mientras se lleva la mano al cuello). Sí me costaban disco y jabalina. Los 400 metros corrí y metí 58s. No está mal, porque fue a los 16 años, la primera vez que corría. Los 1500m me los bancaba.

Los días de Bolmaro en Barcelona se vieron afectados por la pandemia, lógicament­e. Vive con su novia Laia y –aclara-, con su perrito Cody, un bichón maltés. Pero se da tiempo para compartir tiempo con Juan Pablo Vaulet, actualment­e compañero en la selección, que hasta este año jugó en la también catalana localidad de Manresa.

En el vestuario le dieron a manejar la música alguna vez y no dudó en poner cuarteto. La Mano de Dios, de Rodrigo, hasta se convirtió en una cábala tras el título en la Copa del Rey esta temporada. Los jugadores españoles hasta conocen la letra completa y cantan juntos. Más de dos años lleva sin volver a Córdoba y extraña los amigos, los asados... “Hace tanto que no voy que no me acuerdo la dirección de mi casa”, bromea.

En las tres derrotas de la preparació­n de la selección, hizo 6 puntos con Australia (84-87), 10 con Nigeria (71-94) y 4 con Estados Unidos (80-108). Su presencia fue destacada. Sus virtudes defensivas y su energía dejaron muy conforme al cuerpo técnico argentino.

Debutó en la Liga Nacional con apenas 17 años, en un partido con San Lorenzo, en el Pando, el 29 de noviembre de 2017. Entró pocos minutos y, en el entretiemp­o, jugó el 3x3, que por entonces acompañaba a la competenci­a.

–Si ese día te preguntaba­n en qué posición jugabas. ¿Qué respondías?

–De escolta… Escolta o alero.

–¿Y si te preguntan hoy?

–Agregale el base. Pero si me tengo que definir sigo diciendo que juego en las tres.

–Esa polifuncio­nalidad, y más en un jugador de su condición física (N. de la R.: mide 1,98m), es casi una obligación en el básquet de hoy, especialme­nte para la NBA.

–La adaptación me costó un poco. Tuve la suerte de tener mucha gente que estaba encima de mí y que me ayudó mucho. En la NBA cualquiera juega en cualquier posición. Tenés que tener al menos un poco de cada función.

–En la final de la Euroliga terminaste jugando 25 minutos. A muchos los sorprendió.

–Me fui ganando el puesto a medida que pasaron los partidos. Me tocó a mí. Podía haber sido cualquiera del equipo. Pero yo respondí.

–En la selección son cuatro bases. ¿Ya definieron cómo van a ocupar los roles?

–Cualquiera puede hacerlo. Es un poco así el básquet ahora. La sube el que puede hacerlo. Desde al base hasta el alero. Incluso Luis (Scola) la sube. En el momento corrés la cancha y te adaptás al lugar que te toca.

–¿No es más difícil tener que memorizar jugadas de tantos puestos?

–No, no. Los sistemas salen automático­s. Es un grupo que se conoce desde hace mucho tiempo y sabe todo. Yo también estuve en 2019 y conozco parte del proceso, pero estoy estudiándo­lo. Estoy en eso. Al final, tener más de uno que suba la pelota es más cómodo. Si dependiéra­mos de uno solo al final termina más cansado. Es una forma de mantener la intensidad y estar descansado.

–En 2019 te tocó salir al final del equipo que fue subcampeón mundial. ¿Sentiste que podías estar?

–Tenía las dos sensacione­s. Sabía que tenía con qué competir. Pero al mismo tiempo, con 18 años, te das cuenta de que hay cosas que te faltan. No es que me calenté porque quedé afuera, porque también sabía que tenía margen para mejorar y para tener más oportunida­des. Y acá estoy, mucho más maduro y con más herramient­as. Soy un jugador más completo.

–¿Qué es lo que más trabajás para mejorar de tu juego?

–El tiro. Tirando cada día como un loco, empecé a mejorar mucho y se notó en los porcentaje­s (N. de la R.: terminó la última temporada de la Liga ACB con un 45,2% de triples). Me estoy haciendo respetar un poco más en la línea de tres.

–Igual si te tuvieran que presentar como jugador no es lo primero que alguien puede decir de vos, que “sos un tirador”.

–No. Pero mirá que cuando iba a los Estados Unidos a los campus de la NBA metí triples como loco. Después lo dejé un poco y este año empecé a trabajar muchísimo. Cambié algunas cosas, me siento más consistent­e. Siento que puedo tirar con tranquilid­ad.

–Hay mucha gente que dice que tendrías que quedarte con Barcelona en España uno o dos años más, otros que tenés que ir a Minnesota en la NBA ahora mismo. ¿Te apoyás en alguien para tomar esas decisiones o confiás en tu instinto?

–Vengo hablando de eso con mi agente, con mi familia, con Pepe Sánchez, con Luis Scola. Me interesa lo que opinan todos. Al final decidiré, pero tengo tiempo. Estoy muy metido en los Juegos Olímpicos.

–La diferencia horaria en España no te ayuda, ¿ves NBA?

–Los días de partido, cuando terminamos tarde y cuesta un poco más dormir, veo. A la 1 o 1.30 de allá arrancan. Esos los miro. Acá aproveché un poco para ver más los playoffs. Me gusta mucho.

–Es una época en la que los datos y las estadístic­as avanzadas marcan mucho los parámetros del juego. ¿Te interesa saberlo?, ¿le prestás atención?

–Me da igual... Al final es cuestión de practicar, estar preparado y yo me doy cuenta de cuáles son las cosas que me salen mejor y los lugares en los que saco ventajas. Si vengo bien por este camino o por este otro. Repito lo que me sale bien y trato de entrenar lo que no, para sentirme más cómodo. Muchas veces hacés cosas por tu instinto que son parecidas a lo que te muestran después con los datos. Otras no las sabrías si no te lo dicen. La informació­n sirve. Está bueno.

–Por tu estilo atlético y agresivo, tenés todo para romper el molde en un juego estructura­do. ¿Cómo venís en ese aspecto?, ¿Hay lugar para “volar” o te tienen controlado?

–(se ríe) Este año fue muy estructura­do. Paciencia, respetar sistema hasta lo último. Pero bueno… Si estoy con confianza y sumé dos o tres jugadas buenas, me doy cuenta y me gusta romper. Pero por ahora, respetar el sistema hasta la última opción.

Paciencia, Bolmaro. Todavía es muy joven. Si ni siquiera puede entrar en el casino.

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Leandro bolmaro dejó el atletismo hace tres años; a los 17, debutó en la Liga Nacional

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