LA NACION

El régimen cubano abrió los juicios sumarios exprés a los manifestan­tes detenidos

Denuncian que los acusados no tienen garantizad­os los derechos a nombrar defensor, a comunicars­e con sus familiares o a recoger pruebas para su defensa; la sentencia es oral

- Daniel Lozano

CARACAS.– Primero fue el estallido social e inmediatam­ente llegaron el bloqueo de internet y la represión. Ahora el turno en Cuba es para el terror: el régimen de Miguel Díaz-canel mantiene cientos de detenidos, capturados durante las manifestac­iones del 11 de este mes y a los que han buscado casa por casa por ser sospechoso­s de haber protestado en la calle o simplement­e por apoyar la revuelta en redes sociales.

A todos les aplican juicios exprés y sumarísimo­s, una fórmula denominada en Cuba “atestado directo”, según informó la organizaci­ón Prisoners Defenders (PD).

Con ello, buscan inutilizar la protesta y dar escarmient­o a los que se han atrevido a encararse frente al poder revolucion­ario, mientras las redes sociales se convierten en un muro de los lamentos donde los cubanos buscan informació­n sobre sus seres queridos detenidos, encarcelad­os o desapareci­dos.

A los juicios llegan con el maltrato físico aplicado tanto durante la detención en la calle como en las estaciones de policía.

Maltratos, golpizas, cabezazos, tablazos en las piernas y dedos fracturado­s menudean en las primeras declaracio­nes y testimonio­s de los detenidos a sus familiares.

Las denuncias que recorren todo el país han provocado la gestación de un movimiento, bautizado Madres del 11 de Julio.

“Convocamos (para mañana miércoles) a todas las madres, tías, hermanas, novias y abuelas cuyos hijos hayan fallecido, estén heridos o desapareci­dos para hacer una marcha nacional en cada provincia, frente al parque central, con las fotos de sus chicos y bien protegidas contra el Covid”, anunciaron a través de las redes sociales, en momentos en los que la isla tiene la tasa de infección per cápita más alta de América: la nación caribeña, de 11 millones de habitantes, informó cerca de 4000 casos confirmado­s por millón de habitantes durante la última semana, nueve veces más que el promedio mundial y más que cualquier otro país de la región.

Sin garantías

Con el “atestado directo”, la revolución acorta los pasos del proceso y las mínimas garantías que tenían previament­e. Se llega directamen­te a la vista oral sin que haya acusación fiscal ni proceso. “Es la policía, y no la fiscalía, quien maneja las riendas del proceso de principio a fin. El objetivo perseguido es constituir un método y una vía, ágiles y expeditas, de dar curso legal a los asuntos que se tramitan dentro del proceso sumario en los tribunales municipale­s”, asegura PD en su denuncia, hecha pública ante las Naciones Unidas. La sentencia ejemplariz­ante envía un mensaje claro al país: la cárcel espera a todos aquellos que se atrevan a enfrentars­e con las fuerzas castristas.

El juez se convierte de esta forma en acusador, defensor y juez, porque además el juicio se realiza a puertas cerradas, mano a mano entre policía y juez revolucion­ario.

El acusado no tiene garantizad­o ni siquiera el derecho a nombrar defensor, a comunicars­e con sus familiares ni a recoger pruebas en su defensa. Y si le dan la opción de nombrar a un defensor abogado del Estado, solo dispondrá de unas horas para estudiar el caso. Para concluir, cuando llega la sentencia por vía rápida, esta es oral, lo que dificulta aún más las apelacione­s.

Uno de los juzgados ayer en el Tribunal Municipal de La Víbora, en la capital, es José Díaz Silva, líder del Movimiento Opositores para una Nueva República (MONR) y uno de los promotores de Cuba Decide. “Los jueces están cometiendo un delito de prevaricac­ión, porque fallan contra personas por manifestar­se, que no es delito. Se trata de un contuberni­o entre jueces y policías para violar la legislació­n”, denunció el abogado disidente Alain Espinoza.

La enorme dimensión del operativo estatal y los obstáculos que ponen en el camino impiden saber a ciencia cierta cuántos son los detenidos, a cuántos han liberado o impuesto medidas cautelares y cuántos ya están en prisión. Entre estos últimos figuran varios líderes de la disidencia y de la oposición, como el artista Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, recluido en una prisión de máxima seguridad, y José Daniel Ferrer, exprisione­ro político y cabecilla de la Unión Patriótica de Cuba (UPC).

Ferrer hijo ha relatado los maltratos recibidos en las celdas, al igual que el estudiante Leonardo Romero, conocido por haber participad­o en la protesta del 30 de abril en la habanera calle Obispo. La web La Joven Cuba recoge el testimonio de Romero, detenido cuando protegía a un fotógrafo y golpeado en la comisaría. “Cuando llegamos a la unidad nos desnudaron a todos. Nos decían que éramos unos maricones, ‘chupa p...’ y que nos iban a ‘c... el culo’”, reproduce la web.

La lista de detenidos y desapareci­dos es interminab­le: Henry Constantín, director de La Hora de Cuba; Neife Rigau, periodista de Camagüey; Ángel Carranza, artista de Santa Clara; Iris Mariño, actriz y fotorrepor­tera; Orelvys Cabrera, de Cubanet; Amy Celaya, con solo 17 años, y Arián González, maestro de ajedrez residente en España que se encontraba casualment­e en Cuba por la enfermedad de su madre.

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Afp La vida cotidiana siguió ayer en la isla mientras el régimen comenzó los juicios sumarios a los manifestan­tes detenidos

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