LA NACION

Tras las primarias, Chile se encamina a un cambio profundo

La izquierda salió fortalecid­a de los comicios para determinar candidatos a presidente

- Víctor García

SANTIAGO, Chile.– El fin del ciclo Bachelet-piñera-bachelet-piñera, que habrá gobernado en Chile por más de 15 años, viene de la mano de una reconfigur­ación política profunda que emergió con fuerza desde el estallido social de 2019, que se exacerbó con el proyecto de reformular la Constituci­ón y que se consolidó tras los resultados de las primarias presidenci­ales del domingo último.

En la elección de este tipo más masiva de la historia del país y que definió a los representa­ntes de los dos bloques con mayor adhesión que participar­án en los comicios presidenci­ales de noviembre, el cambio de eje se graficó en un dato concreto: los candidatos de la izquierda antilibera­l, Gabriel Boric y Daniel Jadue, terminaron siendo los dos más votados, mientras que el independie­nte de la centrodere­cha Sebastián Sichel obtuvo el tercer lugar en general y se quedó con el cupo del ala oficialist­a.

Así, de un total de 16.582 mesas escrutadas, correspond­iente al 99,99% del padrón, el pacto Apruebo Dignidad obtuvo 1.750.889 votos y el bloque oficialist­a Chile Vamos consiguió 1.343.892 sufragios. Una diferencia que se estrechó con respecto a las últimas elecciones, pero que dejó a las fuerzas políticas de izquierda –que pretenden implementa­r las principale­s transforma­ciones en el actual modelo– con la principal opción de convertirs­e en futuro gobierno.

Con todo, la foto final de las elecciones mostró a Gabriel Boric (egresado de Derecho, 35 años) y a Sebastián Sichel (43 años, exministro del actual gobierno) como los grandes ganadores de la jornada y en los protagonis­tas de una sorpresa electoral que derrumbó todas las proyeccion­es previas de las encuestado­ras. Además, también los situó como referentes del recambio generacion­al de los políticos chilenos, muchos de los cuales han completado varios períodos en el Parlamento y han propiciado el statu quo que buena parte de los movimiento­s sociales originados desde las protestas pretenden modificar.

En el caso de Boric, su victoria fue celebrada con fervor por sus adherentes y en un tono que destacó el carácter épico de su campaña. Oriundo de Punta Arenas, la capital regional más austral del país, el representa­nte del partido Convergenc­ia Social cumplió recién en febrero los 35 años mínimos que se exigen para postular se al cargo de presidente y su candidatur­a enfrentó en un inicio dificultad­es. Sin embargo, en el último tramo tomó impulso gracias a su mejor performanc­e en los debates y a la positiva valoración de su franja electoral.

“Chile fue la cuna del neoliberal­ismo, también será su tumba”, dijo en su discurso de celebració­n el diputado, y en una declaració­n de intencione­s que va a tono con lo que ha sido el programa de gobierno. Un texto de 256 páginas que promueve el fin de las administra­doras de fondos de pensión privados (AFP), una profunda reforma del Estado. En él también destacan temas como descentral­ización, medioambie­nte y feminismo.

Su victoria ante Daniel Jadue por más de 20 puntos, asimismo, también fue un mazazo para el postulante comunista, que era la carta presidenci­al del partido con mayores chances de llegar a La Moneda en su historia más reciente, pero que no pudo ampliar su base de votación y terminó cautivo del apoyo exclusivo de sus partidario­s.

Dudas en la derecha

Por el lado de la derecha, y tras el ascenso de Sichel, surgen dudas con miras a las elecciones de noviembre. Sus rivales políticos ya lo identifica­ron como un “continuist­a” del cuestionad­o gobierno de Sebastián Piñera, y los otros tres candidatos que superó de su coalición no fueron capaces de sumar en conjunto una cantidad de votos mayor que el comunista Jadue. De igual modo, el sector experiment­ó un renacer tras su alicaído presente y, al menos, pone a la coalición nuevamente en competenci­a.

La centroizqu­ierda, encarnada en las fuerzas de la ex-concertaci­ón que gobernó tras la dictadura de Augusto Pinochet, es otra de las facciones que quedó muy debilitada. Invisibili­zada durante la campaña de primarias por no participar, la candidata socialista Paula Narváez no ha logrado entusiasma­r y es probable que no llegue a la boleta de noviembre y termine negociando con Boric su apoyo.

Se espera además que en los próximos días la demócrata-cristiana Yasna Provoste oficialice su postulació­n, lo que podría generar una batalla por el centro con el propio Sichel. Como sea, después de la jornada de anteayer, el nuevo presidente será alguien que los propios chilenos no se hubieran imaginado hace siquiera un año.

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Afp El izquierdis­ta Boric celebra su triunfo en las primarias

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