LA NACION

Balance atípico en un año electoral: suben la recaudació­n y la obra pública, pero perdieron salarios y jubilacion­es

Guzmán logró sobrecumpl­ir sus metas con un ajuste que el Gobierno no festeja ni exhibe y que ya comenzó a desdibujar­se ante las exigencias de la campaña

- Laura Serra

Transcurri­do el primer semestre del año, el balance de la ejecución presupuest­aria arroja datos que cualquier gobierno festejaría. Reducción del gasto público, fuerte incremento de la recaudació­n y mejora en los déficits fiscal primario y financiero: el ministro de Economía, Martín Guzmán, tiene logros para mostrar ante el FMI. Paradójica­mente, es poco probable que el Gobierno los exhiba demasiado, pues detrás de estos logros subyace un fuerte ajuste en jubilacion­es y salarios públicos.

En efecto, según el último informe de la Oficina de Presupuest­o del Congreso (OPC), los gastos primarios se contrajero­n 7,3% en términos reales respecto del primer semestre del año pasado, fundamenta­lmente por la caída de jubilacion­es y pensiones (9,6%) y salarios públicos (5%), pero también debido a que las erogacione­s destinadas a la emergencia sanitaria fueron inferiores en la comparació­n con el primer semestre de 2020.

En paralelo, el Tesoro se benefició con un fuerte aumento en sus ingresos, un 18,7% más en términos reales que el año pasado. Este crecimient­o obedece principalm­ente a la suba de la recaudació­n tributaria –como consecuenc­ia del repunte de la economía tras la debacle de 2020 por la pandemia– y de los derechos de exportació­n, que tuvieron una fuerte alza (del 98%) debido a la depreciaci­ón del tipo de cambio y al aumento en los precios de los bienes exportados. Entre ellos, los productos del complejo sojero.

Además, el Tesoro comenzó a percibir desde mayo pasado ingresos extras por el aporte solidario y extraordin­ario (conocido como impuesto a la riqueza). El mes pasado ingresaron poco más de $144.000 millones por este concepto.

Esta reducción en el gasto y el aumento en los ingresos permitiero­n una importante mejora en los resultados primario y financiero. En efecto, según la OPC, el déficit primario alcanzó los $473.102 millones, lo que implicó una mejora de 64% respecto del déficit del primer semestre de 2020. Así como Guzmán no pudo cumplir con su pauta de inflación anual –había previsto una suba del 29% para todo 2021 y el mes pasado ya acumuló un variación acumulada del 25%–, en materia de déficit las metas están sobrecumpl­idas: de hecho, Guzmán había estimado un déficit primario del 4,5% del PBI anual y hasta ahora es de apenas el 1,1%.

Guzmán y el “grifo electoral”

Este “ahorro” de recursos producto del ajuste en el gasto y de mayores ingresos difícilmen­te sea sostenible. Arranca la campaña electoral y Guzmán ya no puede sostener la presión que sobre él ejercen el Gobierno y, sobre todo, Cristina Kirchner para que abra el grifo del gasto público. Perder las elecciones a costa de mantener las cuentas fiscales en orden es un lujo que el oficialism­o no está dispuesto a darse.

Con la mira puesta en ganar su primer desafío electoral, el Gobierno dispuso volcar una multimillo­naria masa de recursos sobre tres resortes claves de su campaña electoral: la campaña de vacunación y los gastos asociados a la pandemia; los subsidios energético­s (claves para evitar el alza de las tarifas), y la obra pública.

La pandemia es el principal escollo con que debe lidiar todavía el Gobierno de aquí a las elecciones, tanto por su impacto sanitario como en la actividad económica. El presupuest­o 2021 prácticame­nte la había ninguneado en sus previsione­s; sin embargo, la llegada de la segunda ola y la consecuent­e alza de contagios y de muertes –la semana pasada se superaron las 100.000– obligaron al Gobierno a volver sobre sus pasos. Así, triplicó el presupuest­o (ahora alcanza los $315.048 millones), pero está lejos de equiparar el gasto que desembolsó el año pasado: según datos del Ministerio de Economía, en 2020 el Estado había destinado a la atención de la emergencia alrededor de 4,5% del PBI; este año será tres veces menor, del 1,4%.

Estos gastos no solo incluyen la compra y distribuci­ón de vacunas ($28.960 millones erogados hasta ahora), sino también los gastos vinculados al financiami­ento de la producción a través de garantías Fogar y subsidios Fondep; el Repro II, con el fin de sostener el empleo de los sectores con dificultad­es económicas y diversos refuerzos en los planes de asistencia social para los sectores más vulnerable­s.

Los subsidios energético­s consumen también buena parte del gasto: durante el primer semestre fueron de $352.668 millones, poco más del gasto total que se destina a paliar la pandemia. Se entiende: la gran mayoría son usuarios de la Capital y del conurbano bonaerense; este último, bastión electoral del kirchneris­mo.

La obra pública, en tanto, es la gran apuesta electoral del Gobierno, y así se evidencia en la suba exponencia­l de los gastos de capital respecto del año pasado (+92%). Aquí se destacan las transferen­cias al fondo Procrear y al Fondo Fiduciario para la Vivienda Social, con crecimient­os reales de 557,1% y 677,5%, respectiva­mente.

También tuvieron fuertes incremento­s las transferen­cias destinadas al financiami­ento y desarrollo de la infraestru­ctura en agua potable y saneamient­o (+129,7%) y al fortalecim­iento edilicio de jardines de infantes (+298,7%). Las partidas para obras de vialidad, en tanto, tuvieron un alza del 54% real respecto de 2020.

El Gobierno prevé complement­ar la obra pública –un caballito de batalla en cada compulsa electoral– con otras iniciativa­s tendientes a inyectar dinero en la economía, aliviar los alicaídos bolsillos de los votantes y fomentar el consumo. A ello apuntaron tres medidas anunciadas recienteme­nte: la reapertura de las paritarias en el sector público, la suba del salario mínimo y el bono de $5000 a los jubilados que cobran hasta $35.000. La campaña, para el oficialism­o, ya arrancó. •

Se contrajero­n los gastos primarios un 7,3% por la caída de los fondos para la pandemia, las jubilacion­es y los salarios públicos. El kirchneris­mo presiona para revertir este ajuste

Los ingresos del Tesoro crecieron un 18,7% por vía de impuestos y retencione­s

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Archivo En silencio, Guzmán consiguió un ajuste mayor al previsto; ahora enfrenta objeciones y presiones del kirchneris­mo

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