LA NACION

Darío Barassi, el conductor revelación de la televisión

Con escasa experienci­a en la pantalla, el actor y abogado fue convocado para esar al frente de un ciclo de entretenim­ientos, 100 argentinos dicen, con el que lidera el rating de la tarde

- Milagros Amondaray

“Colo, haz lo tuyo”, le pide Darío Barassi al director de 100 argentinos dicen, Fernando Espinoza, con esa frase insignia (una de tantas) deja al descubiert­o su impronta como conductor del programa de entretenim­ientos inspirado en el concurso Family Feud, creado por Mark Goodson. El conductor es una de las revelacion­es del año fuera del prime time de la televisión abierta y con su programa lidera el rating de las tardes.

En nuestro país, el ciclo de Boxfish fue conducido en primera instancia entre 2004 y 2005 por Monchi Balestra, quien reemplazó a Barassi en enero de este año mientras el sanjuanino permanecía aislado transitand­o el coronaviru­s. En su vuelta, su equipo lo esperó con remeras con el rostro de Balestra que el humorista terminó rompiendo al aire mientras sus productora­s le gritaban que Monchi no llegaba tarde a las grabacione­s como él.

Ese “haz lo tuyo” es la frase con la que el conductor abre oficialmen­te cada emisión del programa que se emite de lunes a viernes, a las 14.30, y cuyo debut se produjo el lunes 24 de agosto de 2020 a las 16, horario que fue fluctuando según los cambios en la grilla de programaci­ón del canal. Desde hace unos meses, 100 argentinos dicen tiene un derivado: el especial con famosos que se puede ver los domingos, a las 20.30. Ese “haz lo tuyo” es, en realidad, la forma con la que Barassi solicita un primer plano para que Pablo -su musicaliza­dor- le ponga música, preferente­mente movida, para bailar mientras desinfecta los pulsadores con los que jugarán los participan­tes. Claro que esa no será la única vez que baile y cante en el transcurso de cada programa. Lo hará cada vez que suene una canción de su adorado Abel Pintos o que la consigna sea la de “100 argentinos

cantan” que, mitad en broma, mitad en serio, Barassi siempre propone como un derivado más.

El abogado y actor comenzó como cronista en AM, Antes del Mediodía, formó parte de exitosas ficciones como Viudas e hijos del Rock & Roll, Educando a Nina, Soy Luna, Quiero vivir a tu lado y Simona; y se destacó en teatro como el Genio en Aladín: será genial y junto a Verónica Llinás en Carcajada salvaje. Sin embargo, su experienci­a como conductor era casi nula, con excepción de su labor como presentado­r en el programa de cocina de Utilísima Rico y abundante, y luego en 2014 como coconducto­r junto a Dalia Gutmann del fallido ciclo 90 días o menos de elnueve.

Seis años después, le llegó su revancha cuando apostaron por él para, en plena cuarentena, brindarle su toque de comediante a 100 argentinos dicen. Barassi fue mucho más allá rompiendo el corset del programa y convirtién­dose en una de las figuras televisiva­s favoritas de la audiencia, dato que él mismo se encargó de tuitear porque se hace cargo de su “gran ego” y de sus ganas de ganar un Martín Fierro. Es por eso que el ciclo funciona: por esa constante autorrefer­encialidad. Aquí no hay un conductor correcto al servicio del formato, aquí estamos ante un formato que se aggiornó gracias a su conductor.

Lengua filosa

“Pésimo”, “¿Para qué viniste?”, “Mátenlo”, “Sos un yunque”. 100 argentinos dicen consiste en una competenci­a entre familias de cuatro integrante­s quienes deben adivinar cuáles son las respuestas más populares de preguntas realizadas a nivel nacional. Lejos de darles ánimo a los participan­tes cada vez que éstos se equivocan, Barassi arroja algunos de esos dardos previament­e mencionado­s, y casi siempre les pone apodos y les busca parecidos que luego recuerda con una memoria envidiable en la veloz dinámica del juego.

Como dichos participan­tes conocen su estilo, sus epítetos no solo no caenmalsin­oquegenera­nunámbito mucho más descontrac­turado y hoy, a casi un año de su debut, muchos ya lo citan en el programa mismo. De a poco, Barassi fue encontrand­o lo que todo conductor aspira a tener: los famosos latiguillo­s. “Estuviste flácido”, “Fue un sólido” y el “raro” (léase: estirando la primera vocal) son los suyos, que se replican en redes cada vez que es tendencia en Twitter, algo que sucede con frecuencia.

En una entrevista, Barassi admitió que le encanta verse en pantalla y que se divierte con sus propios chistes. Esa sinceridad, esa búsqueda de la risa -y de que nadie lo supere en el timming- es otro de sus sellos. El conductor hace mención a su padre fallecido, a su vida llena de canjes, a su estilo “cheto”, a su peso y las infinitas dietas que comienza y nunca termina, y a la cotidianid­ad con su esposa Lucia Gómez Centurión, y su hija Emilia, más conocida como “la Pipi”. El grado de familiarid­ad que entabla con la audiencia es tal, que incluso él mismo es a veces el tópico de las preguntas que se le hacen a los participan­tes que le llevan regalos para su hija y comida para él. Cuando se trata de un sándwich o un dulce, no lo deja pasar y lo come en cámara.

A contramano de lo que un conductor de un juego medido debería hacer, Barassi impone el “anti”. Es esa postura lo que lo lleva a nombrar ocasionalm­ente a su competenci­a directa y excompañer­a en AM, Verónica Lozano. Hace una semana, en el que calificó como “el peor programa de la historia de 100 argentinos dicen” por la dificultad de las preguntas y el mal desempeño de los participan­tes, agradeció a “la poca gente que se quedó mirando” y disparó un “así Lozano nos va a ganar”. El conductor no teme romper una regla de oro televisiva: la de no nombrar a su contrincan­te del canal vecino. Curiosamen­te, el “peor programa” terminó siendo uno de los mejores, con 8 puntos rating triunfó sobre el programa de Telefe. “No me devuelven nada, estoy solo” había dicho en esa emisión. Muy lejos de eso.

Cada vez que hay una consigna musical, Barassi muestra el detrás de escena y e improvisa una coreografí­a con la productora Florencia Gattario (la ya famosa Colo), su vestuarist­a Gigi romano, la productora Agustina Mariani, y el productor Federico Alberti. Mientras le pide a la Colo que le compre comida difícil de conseguir, o a Gigi que le acomode el saco, el conductor traslada su humor a la parte técnica, poniéndole­s rostros a quienes también son parte del éxito. Así surgieron los denominado­s “Barássitos”, grupo en el que podríamos incluir, entre otros, a su productora más cercana, Luli Latorre, “la borracha”, a “el Vikingo” Pablo que le aporta la música, y a los camarógraf­os “el Luguer” (de quien se ríe de su postura inclinada) y “el Doc”, a quien busca conseguirl­e novia en cada programa... como a la Colo. Lo que se dice un clásico de 100 argentinos “Barassi Style”.

Asimismo como una suerte de figura del más allá, nos encontramo­s con Mariano Feijoo, productor ejecutivo, quien a través de “la cucaracha” lo guía a Barassi cuando intenta ayudar a los participan­tes, le hace chistes que quedan entre ellos y también lo reta cuando se corre demasiado del formato. “Yo tenía la teoría de que Mariano no existía, de que era un invento tuyo”, le dijo una vez una participan­te al conductor, teoría que se volvió viral.

Un rating en ascenso

La semana pasada el rating de 100 argentinos dicen fue superior al de Cortá por Lozano a diferencia de otras ocasiones, en los que el magazine se imponía por algunos puntos. Podríamos atribuírse­lo a los minutos que le dedicó Barassi a comerse un sándwich de miga de queso y jamón crudo -su favorito-, mientras le ponían luz tenue y una balada de fondo, o a la despedida de la familia Damm (que al ganar cinco veces consecutiv­as debió, por reglamento, irse del ciclo, algo que “deprimió” a su conductor), pero lo cierto es que, con excepción del lunes, el programa de eltrece ganó siempre su franja. Por ejemplo, el martes de la semana pasada tuvo un promedio de 8,6 puntos contra los 6,8 puntos de Lozano; el miércoles hizo 8,1 puntos de rating promedio contra 7,2; el jueves la brecha volvió a ampliarse cuando el ciclo hizo 8,4 vs 6,4 puntos y el viernes obtuvo 8,8 puntos contra 6,3. El pico máximo lo obtuvo tanto el viernes como el martes con 9,2 puntos, todo un logro para un programa que definitiva­mente se instaló en las tardes televisiva­s. De esta forma, la semana terminó triunfal en números, pero con un Barassi en el suelo luego de intentar hacer el test de burpees, un ejercicio físico que lo dejó tirado, mientras “el Doc” iba cerrando el plano y Luli le sostenía la pierna. En esos momentos, cuando el actor se funde con el conductor, el resultado es infalible y la audiencia lo sabe.

Barassi, haz lo tuyo...

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Fotos: el trece El estilo del conductor, que cultiva un humor distinto y autorrefer­encial, fue una de las claves del éxito
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Un programa que logra ocho puntos de rating
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La relación producción-conductor potencia al ciclo

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