LA NACION

Fuerte ataque de Maduro al número dos de Francisco

Denostó una carta del cardenal Parolin

- Daniel Lozano

CARACAS (Para la nacion).– Con mínimos apoyos internacio­nales a su régimen, Nicolás Maduro descargó su furia contra el número dos del Vaticano y mano derecha del papa Francisco, el carderaúl nal Pietro Parolin, al que acusó de volcar en una carta crítica a su gobierno –en la que llama a negociar con la oposición– “un compendio de odios”, “veneno”, “intrigas” y “cinismo”.

CARACAS.– El rosario de improperio­s de Nicolás Maduro contra el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, culmina una serie de desencuent­ros entre el chavismo y el Vaticano, que además apoya de forma firme a la Conferenci­a Episcopal Venezolana. Eso sí, la embestida contra obispos y enviados vaticanos llega siempre hasta la puerta del despacho de Francisco, “amnistiado” de momento por la dialéctica incendiari­a del “presidente pueblo”.

Maduro consideró una afrenta personal de Parolin contra su vicepresid­enta, Delcy Rodríguez, el contenido de la carta enviada por el antiguo nuncio en Caracas a Fedecámara­s en su 77ª asamblea anual. La mano derecha del “hijo de Chávez” presidía una reunión en la que se pretendía consolidar la cercanía entre el poder revolucion­ario y la patronal empresaria­l, que beneficiad­a en parte por la burbuja económica de Caracas se declaró equidistan­te entre el gobierno y la oposición.

Monseñor Ricardo Barreto, obispo auxiliar de Caracas, fue el encargado de leer la carta del secretario de Estado, escrita con sumo cuidado diplomátic­o, pero que para Maduro es una “basura”. Así lo anunció en una retransmis­ión televisiva anteanoche: “Una carta que era un compendio de odios, de veneno, de rencillas, de casquillos, de intrigas, de cinismo, de ataques. Una carta verdaderam­ente llena de odio y desastre nacional”.

Al líder chavista, que quedó con su ánimo “totalmente descompens­ado”, no le gustaron ni la forma (sorprenden­te y en público) ni el fondo del mensaje dirigido desde Roma. La propia Rodríguez retó a los obispos: “Los curas que quieran hacer política, se quitan la sotana y vienen a hacer política”.

¿Qué fue lo que tanto molestó a la cúpula revolucion­aria? Parolin dijo que la solución para Venezuela solo se dará “si los que tienen algún tipo de responsabi­lidad política están dispuestos a sentarse y a negociar, de un modo serio, sobre cuestiones concretas que den respuestas a las verdaderas necesidade­s de los venezolano­s y durante un período limitado en el tiempo”.

El antiguo nuncio deslizó los factores que marcaron las anteriores negociacio­nes del chavismo: la seriedad inexistent­e, el período de tiempo limitado cuando el gobierno proclama que todas las negociacio­nes deberían ser “para siempre” y los resultados acordados, pero nunca puestos en marcha.

Difícil contexto

En esta ocasión, el Vaticano espera que los acuerdos beneficien a la sociedad venezolana “en un contexto particular­mente difícil, porque los terribles efectos de la pandemia del Covid-19 han incrementa­do los enormes sacrificio­s que, en todos los ámbitos de la vida cotidiana, están realizando los venezolano­s”.

La misiva vaticana llega cuando están vigentes las negociacio­nes previas a la mesa de diálogo que Noruega pretende establecer en México entre el gobierno y la oposición.

Unos contactos marcados por los vaivenes del chavismo, que un día se declara partidario de hablar y al día siguiente encarcela al diputado Freddy Guevara, uno de los negociador­es, que incluso se había reunido con Maduro.

Los precedente­s de los últimos meses ya habían molestado al chavismo, que intenta convencer a la comunidad internacio­nal a través de sus lobistas y aliados. El propio Parolin evitó desplazars­e a Venezuela para la beatificac­ión de José Gregorio Hernández, que el chavismo intentó convertir en otro acto de propaganda.

El exnuncio Aldo Giordano también se negó a aceptar una condecorac­ión en un acto público, un “dribling” muy comentado en los mentideros políticos de Caracas.

Y finalmente, los obispos suscribier­on un comunicado muy duro tras el último capítulo de guerra urbana en Caracas, mientras el gobierno intentaba culpar a la oposición y a Colombia de estar detrás de las bandas de delincuent­es, fortalecid­as por la impunidad durante la pasada década. “Es la constataci­ón de que se ha blandido la violencia desde el poder como arma política” y la “demostraci­ón del fracaso de un modelo social y productivo”, subrayó la Conferenci­a Episcopal.

No es la primera vez que el chavismo embiste contra Parolin para evitar la crítica directa al Papa. En diciembre de 2016, varios líderes chavistas lo acusaron de “implosiona­r” las negociacio­nes, además de ser “ultraderec­hista y opositor” después de enviar otra misiva, en nombre del Papa, para exigir el cumplimien­to de los acuerdos alcanzados entre oposición y gobierno con su mediación.

Desde Roma se solicitó, sin éxito, la puesta en marcha de medidas urgentes para “aliviar la grave crisis de abastecimi­ento de comida y medicinas”, además de la liberación de los presos políticos y de la apertura de un “camino electoral”. Un recordator­io de los puntos acordados sobre la mesa que nunca fueron cumplidos.

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AFP Nicolás Maduro generó un nuevo frente de tensión con el Vaticano

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