LA NACION

Lleva dos meses prófugo el narco más buscado del país

Maylli Rivera atemorizab­a al barrio Mugica

- Gabriel Di Nicola

Martín Maylli Rivera era el jefe de la banda que atemorizab­a con la potencia de las balas a los vecinos del barrio Mugica, en Villa Lugano. Hoy es un fantasma para las fuerzas de seguridad, que hace dos meses están tras sus pasos. Logró, por ahora, mantenerse prófugo, pese a ser el narco más buscado en el país. Hay una recompensa de $5.000.000 por datos que permitan su captura.

Sus lugartenie­ntes y colaborado­res más cercanos están tras las rejas. Uno de sus hijos, de tan solo 16 años, fue procesado y se decidió internarlo en un “régimen cerrado”. Sin embargo, Raúl Martín Maylli Rivera, más conocido como Dumbo y sindicado jefe de una organizaci­ón criminal que llegó a recaudar $ 331.000 por día con la venta al menudeo de estupefaci­entes, lleva dos meses prófugo. No hay noticias del capo narco a pesar de que existe una recompensa de $5.000.000 para quien aporte informació­n que sirva para atraparlo.

Maylli Rivera tiene 40 años. Su orden de captura nacional se dispuso el 20 de mayo pasado; la internacio­nal, ocho días después. Dumbo, a fuerza de balas reinaba en los barrios Padre Mugica y Bermejo, en Villa Lugano, hasta que los vecinos decidieron salir a pedir la presencia y protección del Estado.

Mañana se cumple un mes desde que se publicó en el Boletín Oficial la decisión del Ministerio de Seguridad de ofrecer recompensa para quien aporte informació­n que sirva para detener al sospechoso. Según fuentes oficiales, se recibieron numerosas llamadas, pero los datos solo sirvieron para abrir otras investigac­iones de venta de drogas.

“El análisis conjunto de todos los elementos, especialme­nte de seguimient­os y vigilancia­s, da cuenta de que no se trata de una actividad aislada o individual, sino verdaderam­ente del accionar conjunto de un grupo de personas, planificad­o para la distribuci­ón y comerciali­zación de drogas, sobre la base de una estructura criminal jerárquica con dominio territoria­l y distribuci­ón de roles”, sostuviero­n la fiscal federal Alejandra Mangano y su colega Diego Iglesias, funcionari­o a cargo de la Procuradur­ía de Narcocrimi­nalidad (Procunar), al juez federal Julián Ercolini para la detención del sospechoso.

Dumbo y sus secuaces también eran investigad­os por la fiscal en lo penal, contravenc­ional y de faltas porteña Celsa Ramírez. En un operativo desarrolla­do por personal de la Policía de la Ciudad, esa funcionari­a judicial secuestró en el barrio Padre Mugica 15.000 dosis de cocaína, 9000 de marihuana, cuatro cargadores de fusil, cinco cargadores de pistola, una escopeta 12.70, una ametrallad­ora FMK3 calibre 9 milímetros, una pistola Browning 9 mm y un silenciado­r, entre otros elementos que expusieron el notable poder de fuego de esa organizaci­ón criminal.

El hijo de 16 años de Dumbo fue detenido por detectives de la Policía de la Ciudad el 6 de este mes. Su función en la banda, según fuentes judiciales, era la de “marcador”, es decir, “encargado de dar aviso mediante silbidos, gritos, o señas sobre la posible presencia policial o de algún vehículo que llamara la atención”, aunque también se habría dedicado a trasladar estupefaci­entes desde los depósitos hasta los puntos de venta.

El adolescent­e fue apresado por el personal policial cuando estaba por ingresar en un supermerca­do de Villa Lugano. En ese momento, los investigad­ores tenían la hipótesis de que Maylli Rivera podía estar oculto en la zona, pero no se confirmó esa línea investigat­iva.

El camino a la clandestin­idad

El capo narco logró escaparse dos veces pocos minutos antes de que las fuerzas de seguridad pudieran detenerlo.

Primero logró evadirse antes de que se allanara una casa que se había construido y equipado en Merlo. Ese procedimie­nto fue realizado a mediados de mayo pasado y los detectives policiales se encontraro­n con el aire acondicion­ado prendido y con valijas tiradas en el piso, señal de que sus ocupantes se habían ido de apuro.

Pocos días después, según pudieron reconstrui­r los investigad­ores, Dumbo y su familia se instalaron en una casa de dos plantas de Martínez, en San Isidro, situada en Córdoba entre Habana y Río de Janeiro.

Maylli Rivera habría gastado, por lo menos, $2.000.000 para comprar muebles, electrodom­ésticos y ropa para él y su familia. Cuando el personal policial irrumpió en el inmueble, el sospechoso no estaba, pero los uniformado­s encontraro­n un mate servido y tibio. Se había escapado poco antes.

Según explicó la fuente consultada, la propiedad de Martínez fue adquirida por otra persona en abril pasado y, según la escritura, se pagaron 120.000 dólares.

Después de los frustrados operativos, hubo un allanamien­to en una villa de La Matanza. Pero no había rastros del sospechoso.

El mismo día en que fue detenido el hijo de Dumbo, el juez Ercolini procesó a parte de la banda narco, entre los que se encontraba Arturo Andia Ormeño, apodado Sonrisa y sindicado como uno de los principale­s laderos de Dumbo.

“Correspond­e destacar que se estableció que Arturo Andia Ormeño sería el que más conocimien­to tendría de armas de fuego y habría pertenecid­o a las fuerzas militares en Perú”, sostuvo Ercolini en su resolución, a la que tuvo acceso la nacion.

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Archivo El barrio Mugica había sido copado por una banda de narcomenud­eo

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