LA NACION

Yacyretá: por la bajante del Paraná, genera 20% menos de energía que en 2020

El fenómeno climático es un golpe inesperado para las cuentas del Estado, que deberá importar más gasoil para compensar

- Sofía Diamante

ITUZAINGÓ, Corrientes.– La sequía que afecta al río Paraná generó un nuevo impacto inesperado para las cuentas del Tesoro. Por el menor caudal afluente, que en junio estuvo en su nivel más bajo desde 1944, la central hidroeléct­rica de Yacyretá está funcionand­o a menos de un tercio de su capacidad instalada, lo que provoca que el Estado deba importar más gasoil para compensar esa falta de energía.

En condicione­s normales, la central de Yacyretá genera el 13% de la energía que consume la Argentina y el 45% de la energía hidroeléct­rica total del país. Pero, desde 2015, el caudal del río Paraná inició un ciclo recesivo y la bajante produjo que la represa generara este año un 20% menos de electricid­ad que en 2020 y un 50% menos que el promedio histórico.

Como ejemplo, en la última semana de junio, cuando se registraro­n días de frío polar, la central hidroeléct­rica Yacyretá aportó 19,6 GWH/ día, lo que implicó una reducción interanual de 41,5%, según datos de G&E Energy Consultant­s.

“No sabemos aún el sobrecosto que tendrá la bajante, pero sabemos que se extenderá hasta diciembre. El costo final lo vamos a saber a fin de año, y hay que ver los efectos adicionale­s que puede haber por salida de equipos [por ejemplo, que no haya suficiente agua tampoco para suplir a las centrales térmicas]. El menor volumen inyectado de Yacyretá se reemplaza con quema de gasoil. Hay que comparar el costo de generación a US$15 contra un costo mayor de US$150”, explicaron fuentes oficiales.

En el año, la Secretaría de Energía ya sufrió tres impactos que no estaban en los planes originales: las manifestac­iones en Vaca Muerta, que impidieron el paso a los yacimiento­s de Neuquén y retrasaron la producción de gas, y los días de frío polar a fines del mes pasado, que implicaron un alza del consumo con relación al invierno anterior.

Sin el segundo buque regasifica­dor que se trajo este año a Bahía Blanca, que permite incrementa­r las importacio­nes de gas natural licuado (GNL), hubiese sido imposible abastecer la demanda en los últimos meses, ya que todavía no se observa la mayor producción local de gas que comenzará a haber con el programa de estímulo que, de manera tardía, lanzó el Gobierno a finales del año pasado.

Las mayores importacio­nes de gas y gasoil y la decisión de aumentar las tarifas de luz y gas en tan solo un dígito, con una inflación de 50% interanual y luego de más de dos años de congelamie­nto, está teniendo un impacto directo en las cuentas del Tesoro. Esta semana se publicaron dos datos oficiales que dan cuenta de eso.

Por un lado, el Ministerio de Economía informó que, el mes pasado, se destinaron $99.154 millones a subsidios a la energía, más del doble que el mismo mes del año pasado, cuando fueron $48.685 millones. De hecho, en el primer semestre, las transferen­cias al sector fueron de $347.909 millones, lo que implica una aumento de 65% con relación al mismo período de 2020.

El indec, por otra parte, comunicó el miércoles que las importacio­nes de combustibl­es y lubricante­s crecieron 210,6% el mes pasado, de US$245 millones a US$761 millones. Cuando se observa la comparació­n de todo el primer semestre, el incremento de importacio­nes pasó de US$1432 millones a US$2281 millones, lo que implica una suba de 59,3% y un impacto directo en las reservas del Banco Central.

La bajante del río Paraná resalta la importanci­a que tendrá para el sector la construcci­ón de una nueva central hidroeléct­rica en el complejo de Yacyretá, ya que trabajará al máximo de su nivel, aun cuando haya disminució­n del caudal.

La Entidad Binacional Yacyretá (EBY) avanza en la construcci­ón de una represa, a 15 kilómetros de la principal, sobre el brazo de Aña Cuá, que permitirá ampliar la capacidad de generación hidroeléct­rica entre un 9% y 20%, según el nivel de agua. La obra fue adjudicada por US$350 millones y tendrá una potencia de 270 MW y una generación anual de 2000 Gwh/año. Se espera que la nueva central esté terminada en cuatro años y le permitirá a EBY facturar entre US$6 y US$7,5 millones más al mes, según señaló el director ejecutivo, ignacio Barrios Arrechea.

Actualment­e, por la baja generación de la central de Yacyretá, la facturació­n mensual ronda los US$30 millones, cuando en condicione­s normales es de más de US$60 millones. Fabián Ríos, el ingeniero a cargo de la obra, explicitó que la nueva central llevará tres turbinas, que son del mismo estilo Kaplan que tiene la principal represa. Fueron adjudicada­s a la alemana Voith, aunque se están fabricando en China. La central hidroeléct­rica de Yacyretá, que fue inaugurada en 1994, cuenta con 20 turbinas.

El avance de obra es de entre 8% y 10% en línea con los plazos estimados, a pesar de las restriccio­nes de la pandemia. La obra civil, que incluye el hormigonad­o de nivelación que fijará las bases de la nueva central, fue adjudicada por US$200 millones a un consorcio integrado por la italiana Astaldi, la argentina Rovella Carranza y la paraguaya Tecnoedil.

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Archivo El complejo hidroeléct­rico sumará otra represa

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