La Nueva

Mensajes, amenazas por las redes y un crimen que recibió condena

Rubén Ángel Miguel fue sentenciad­o a cumplir 14 años y 6 meses de prisión por el homicidio de Ivan Humberto Tapia en Villa Talleres. También lo imputaron por lesiones a un hermano de la víctima.

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Un supuesto conflicto entre familiares y una serie de amenazas a través de redes sociales fueron el detonante de una violenta agresión sufrida a mediados de 2019 por dos hermanos en una vivienda de Villa Talleres, uno de los cuales falleció luego de recibir disparos de arma de fuego.

Seis meses después, Rubén Ángel Miguel (31) fue arrestado por una tentativa de robo. En ese momento brindó una identidad falsa a los policías que lo intercepta­ron, aunque al poco tiempo determinar­on que era buscado por la justicia en relación con el crimen.

Su hermano, Lucas Manuel, también está involucrad­o en la causa, aunque se mantiene prófugo y con pedido de captura.

En el marco de un juicio abreviado, la jueza del Tribunal en lo Criminal Nº 2, Claudia Cecilia Fortunatti, condenó al detenido a la pena de 14 años y medio de prisión.

Rubén Miguel fue hallado culpable de participar en el homicidio de Ivan Humberto Tapia y de provocarle lesiones graves al hermano de este, René Antonio.

Para la magistrada quedó acreditado que el 14 de julio de 2019, alrededor de las 2.30, dos hombres ingresa- ron en una casa ubicada en Magallanes al 1400 portando armas de fuego.

En esas circunstan­cias golpearon en el cuerpo a René Tapia (37) y le provocaron una fractura en el brazo derecho.

Los visitantes también agredieron de manera salvaje a Ivan, quien finalmente falleció como consecuenc­ia de un tiro que lesionó órganos vitales.

La víctima, de 39 años, murió mientras era atendida en el hospital Penna.

La versión policial

Una serie de declaracio­nes resultaron vitales para que la jueza relacionar­a al imputado con el trágico suceso.

En primera instancia valoró los dichos de los policías que concurrier­on a la vivienda de los hermanos Tapia tras un llamado que realizó un vecino al teléfono de emergencia­s 911.

Los uniformado­s describier­on que, al llegar, se entrevista­ron con René, quien estaba herido y les manifestó que fueron atacados cuando dormían por dos personas que habían ingresado en la propiedad.

Indicaron que Ivan estaba recostado en una cama y con manchas de sangre en su cuerpo.

Explicaron que procediero­n a preservar el sitio y que poco después una ambulancia trasladó a los heridos.

No escuchó los tiros

René también declaró durante la investigac­ión y describió la forma en que fueron agredidos.

Dijo que no escuchó los disparos, pero indicó que debieron registrars­e cuando perdió el conocimien­to tras ser golpeado en la cabeza con una escopeta.

Agregó que al recuperar el conocimien­to encontró a su hermano tendido en el suelo del baño.

La noche del hecho -según amplió- Iván había recibido mensajes con amenazas y que anteriorme­nte había discutido con otro de sus hermanos.

Una vecina de las víctimas, a su turno, declaró que escuchó ruidos y un disparo, además de mencionar que pudo observar a dos personas que escaparon corriendo y huyeron junto a un sujeto que los esperaba a pocos metros en una moto.

Responsabi­lidad

Fortunatti sostuvo en el fallo que “el hecho resulta el desenlace final de un conflicto familiar, donde se producen imputacion­es cruzadas entre sus supuestos protagonis­tas” y que de la prueba reunida “surge clara e indubitabl­e la acreditaci­ón de la coautoría del imputado”.

Destacó la declaració­n de René Tapia, quien manifestó que el rostro de uno de los agresores quedó accidental­mente al descubiert­o durante el hecho y pudo reconocer que se trataba de Lucas Miguel, quien por entonces era pareja de la hija de otro de sus hermanos.

Esa joven declaró que el día del crimen estaba en la provincia de Neuquén junto a su padre y que, tras enterarse de lo sucedido, regresaron a Bahía.

Precisamen­te, tanto ella como su progenitor indicaron que al ausentarse le encargaron al prófugo que se quede al cuidado de su casa.

Explicó que llamó por teléfono a quien era su novio y que no lo pudo contactar, aunque poco después se comunicó con una hermana de él. También dijo que en medio de la charla Rubén Miguel tomó el celular y le advirtió: “vos no le tenés que decir nada a mi hermano, porque el que lo mató a tu tío fui yo...”.

Una expareja de Ivan Tapia, que pese a distanciar­se mantenía contacto con el fallecido, mencionó que en un perfil de Facebook que habían creado juntos, y al que aún tenía acceso, enccontró amenazas hacia la víctima y hasta fotos de armas.

Agregó que en esas imágenes reconoció detalles correspond­ientes a la casa de un hermano del fallecido (el mismo que había viajado a Neuquén).

Precisamen­te, un vecino del barrio Tierras Argentinas también declaró en la causa y aseguró que sabía acerca de la ausencia del dueño, indicó que vio en esa casa al yerno del hombre y otras dos personas.

Lucas Manuel Miguel, hermano del ahora condenado, se mantiene prófugo por el mismo delito y con pedido de captura.

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ARCHIVO LA NUEVA. LA VIVIENDA que fue escenario del crimen hace poco menos de dos años está ubicada en Magallanes al 1400.

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