Número Cero : 2019-06-16

Periodismo : 6 : 6

Periodismo

6 Córdoba. Domingo 16 de junio de 2019 La Voz del Interior Periodismo número cero “Lleguéhast­adonde BrunoGelbe­rmedejó” Entrevista a Leila Guerriero El nuevo libro de la autora es un retrato del gran pianista argentino. Guerriero cuenta cómo se acercó al personaje y cómo logró llegar a los detalles de su vida. José Heinz [email protected]­terior.com.ar O surgió como surgieron los otros libros de Leila Guerriero: la periodista encontró una historia o un personaje que la atrajeron lo suficiente como para dedicarle un buen tiempo, y, una vez entregada a esa tarea, cayó en la cuenta de que un artículo para una revista, por extenso que fuera, no iba a ser suficiente. Con Bruno Gelber le ocurrió eso algunos años atrás. Después de leer una serie de entrevista­s al intérprete argentino, considerad­o uno de los mejores pianistas del siglo 20, encontró algo poderoso que le llamó la atención. “Descubrí a un tipo con gran sagacidad y lucidez para hablar de lo que hace, encontré algo del orden de la entrega absolutame­nte pasional y extrema a la música –dice Guerriero–. Era como el testimonio de un monje entregado a la vida religiosa. Esos extremos me pueden”. En su primer encuentro hablaron mucho, pero la cronista sabía que no era suficiente. De hecho, sintió que su trabajo recién empezaba. “Después de la tercera o cuarta entrevista me di cuenta de que toda la complejida­d de Bruno era irreductib­le a un artículo, por extenso que fuera –explica–. Si lo contás a trazo grueso, queda reducido a una caricatura. Yo necesitaba más, para las sutilezas necesitás espacio. En algún momento nos quedó claro a los dos que trabajábam­os en un libro”. pus Gelber decirme nada distinto de lo que ya había dicho públicamen­te. que menos le interesaba hablar a él. Bruno vive en la música, no necesita estar hablando de ella todo el tiempo. Los detalles son los que transforma­n una vida en un relato vívido, no así una colección de anécdotas. muchas de las cosas que pasan. No se siente representa­do por esas cosas, no las acepta. Es una persona que vive entre dos mundos, digamos, pero adaptado. Y a la vez es muy inteligent­e, su capacidad de adaptación es muy impresiona­nte. El hecho de convivir con dolencias muy fuertes o accidentes como el que sufrió son muestras claras. –Después de leer el libro, da la impresión de que lograste mucha confianza con Gelber. ¿Te preocupó eso en algún momento? –¿En qué sentido? ¿A la hora de escribir? –¿Gelber leyó el libro? –Supongo que sí, se lo dejé hace algunas semanas. Después yo estuve viajando mucho y no tuve contacto con él, así que no sé su devolución. –Claro, al momento de poner distancia. –No, a la hora de entrevista­r a una persona necesitás que haya una corriente de empatía. A Bruno le divertía hablar conmigo; me preguntaba cosas de mi vida, de mis viajes, de mi pareja. El libro es también la historia de una relación, en la cual él intentaba acercarse cada vez más y yo me resistía a estrechar esa distancia, para que no se transforma­ra en algo que me impidiera tener después una relación de periodista y entrevista­do. Yo siempre funciono de una manera bastante escindida, por eso no me complicó a la hora de escribir. A la vez era necesario dejar que esa relación fluyera, para lograr llegar hasta donde pude llegar. Y yo llegué hasta donde me dejó Bruno. En el libro se explicita eso. –Además, siente aversión a la nostalgia. –Cuando decís “necesitaba más”, ¿a qué te referís específica­mente? –Sí, es un personaje muy complejo. No entra en ninguno de los moldes que uno podría tener porque en él se mezclan muchas cosas. Tiene una total ausencia de melancolía, evoca las cosas que le sucedieron pero con alegría, con el gozo de alguien que estuvo ahí, que lo disfrutó, y que sabe que ese recuerdo está vivo en él y puede vivirlo las veces que quiera. Es evocativo, tiene una memoria impresiona­nte, pero no tiene una nostalgia triste. Un hombre de otra época –Hacia el final del libro, hay una frase que Gelber dice para describirs­e a sí mismo: “Soy una persona de otra época, y al mismo tiempo de ser bastante piola para simular que soy de esta”. ¿Estás de acuerdo con esa definición? –Al detalle. Él me contaba muchas anécdotas, con esa idea de que una anécdota siempre es divertida, pero son postales muy poco hiladas entre sí, no te cuentan una vida. Y yo necesitaba ir más a fondo en otras cosas. Por ejemplo, con su enfermedad, que es un tema que siempre sobrevolab­a, o la relación con su madre, o la figura de su hermana, que aparecía siempre como un personaje velado, lo cual es raro, porque aparenteme­nte tenía mucho talento y decidió ir por otro camino. Quería saber cómo estudia un pianista, cómo vive su relación con la música, que era lo a priori, Opus Gelber Leila Guerriero –Yo creo que sí, me parece que ahí dio en la tecla. Él se conoce mucho a sí mismo. Es una persona con una forma de ver el mundo, hay cosas de estos años que le parecen escandalos­as. No es alguien que puedas calificar de retrógrado, pero en algunas cosas piensa a la vieja usanza, es tozudo con eso. Está muy en contacto con las cosas que suceden, y ahí es la parte en que simula pertenecer a este mundo. Lo comprende, vive en él, pero por momentos le produce unos cimbronazo­s de escándalo. No acuerda con Anagrama 2019 $ 645 La cronista retrata al genial pianista argentino Bruno Gelber. –En un pasaje citás varias reseñas de sus conciertos. La mayoría son elogiosas, pero las más críticas llevan siempre la misma firma, la de Pablo Kohan de “La Nación”. ¿Evaluaste entrevista­rlo? –Lo evalué, sí, pero después me pareció que en todas esas críticas estaba claro lo que él pensaba. Hablar con él era un poco morboso, si se quiere. No iba a PRINTED AND DISTRIBUTE­D BY PRESSREADE­R PressReade­r.com +1 604 278 4604 ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY COPYRIGHT AND PROTECTED BY APPLICABLE LAW

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