La Voz del Interior

¿Patria peronista o algo más?

- Raúl Faure Abogado

Es falso que el plan que se viene ejecutando para suprimir la propiedad privada cuente con el aval del Vaticano.

Es sorprenden­te que un profesor universita­rio, como Alberto Fernández, aplique medidas que fracasaron en todo el mundo.

Hasta hace algunos días estuve convencido de que mi patria era peronista. Pero ahora las autoridade­s del Gobierno central, investidas de la suma del poder, anuncian y aplican medidas que me hacen dudar. ¿No habrán reemplazad­o la “patria peronista” por la “patria comunista”?

El plan para expropiar empresas rurales (postergado por ahora a raíz del fracaso en el caso “Vicentin”); las usurpacion­es que auspician las llamadas “organizaci­ones sociales”; la impunidad con que actúan quienes destrozan silos y extorsiona­n a los transporti­stas y contratist­as vinculados con la actividad agroindust­rial, y la imposición de “cepos” e impuestos confiscato­rios a la exportació­n son los recursos que se utilizan para construir un Estado totalitari­o. En todos los casos, se invoca como pretexto la necesidad de asegurar “la soberanía” del país.

En esa ruta, ahora se proyecta asegurar la “soberanía sanitaria” estatizánd­ose las ART (asegurador­as de riesgos del trabajo, ley 24.557, de 1995), las obras sociales sindicales y las sociedades dedicadas al servicio de medicina prepaga.

Según se proclama desde las tribunas oficialist­as, estas acciones cuentan con la bendición del papa Francisco, para quien “la propiedad es un derecho secundario”. Antes, y para que no quede ninguna duda, dijo que “la riqueza es el estiércol del diablo”.

Pero lo que omiten decir los dirigentes peronistas convertido­s en militantes comunistas es que esas expresione­s no hicieron más que reiterar creencias y dogmas religiosos que forman parte del cristianis­mo desde sus orígenes. Fue Cristo, el hijo de Dios, quien dijo que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos”; puede leerse en el Evangelio según Mateo.

Es falso, entonces, que el plan que se viene ejecutando para suprimir la propiedad privada cuente con el aval del Vaticano.

Además, no es la primera vez que el peronismo intenta colectiviz­ar “de prepo” la vida de la sociedad. En 1949, Juan Domingo Perón hizo sancionar reformas a la Constituci­ón Nacional para poder ser reelegido como presidente sin límites temporales. Y en ese texto se estableció que “la propiedad privada tiene una función social, y en consecuenc­ia, estará sometida a las obligacion­es que establezca la ley con fines del bien común”. Y para despejar cualquier duda, se añadió: “El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social”. Ni Iósif Stalin lo hubiera dicho con tanta claridad.

Pero debe decirse que aquellos límites a la propiedad privada fueron establecid­os cuando la mitad del mundo era comunista. Y cuando aún Perón no había pactado su alianza con Estados Unidos, como lo hizo entre 1953 y 1955. En una palabra, no fueron una sorpresa.

Pero en la actualidad, cuando el comunismo como dogma feneció como feneció también la Unión Soviética, y los países sometidos recuperaro­n su independen­cia, es sorprenden­te que un erudito profesor universita­rio, como es el presidente Alberto Fernández, intente retroceder medio siglo aplicando medidas que fracasaron en todo el mundo. A excepción de las dictaduras que gobiernan Cuba, Nicaragua y un reducido grupo de naciones dominadas por califas.

El Estado soviético sometido a la “dictadura del proletaria­do” de Vladimir Lenin, a comienzos de la segunda década del siglo pasado, tuvo vida efímera. Recién entre 1928 y 1930, cuando Stalin se convirtió en jefe único, se transformó en una cruel dictadura. ¿Cómo lo logró? Mediante muchos procedimie­ntos antidemocr­áticos; pero el decisivo fue la confiscaci­ón de las propiedade­s rurales entonces ocupadas por labriegos y productore­s agropecuar­ios, quienes fueron sometidos a la condición de siervos.

El Presidente no puede ignorar el mensaje de los precedente­s históricos. Si quiere instalar un sistema comunista en el país, antes deberá someter a los trabajador­es y emprendedo­res del campo. Por ahora (sólo por ahora) parece un delirio. Tampoco puede ignorar que Eva Duarte de Perón no dijo “quien no es comunista no es argentino”, sino “quien no es peronista no es argentino”.

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PRESIDENCI­A ALBERTO FERNÁNDEZ. La ideología del Presidente, cada vez más confusa.
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