La Voz del Interior

Confirman condena por “gatillo fácil”

El TSJ ratificó los 12 años para el policía que mató a un chico en Villa Carlos Paz.

- Claudio Gleser cgleser@lavozdelin­terior.com.ar

El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba (TSJ) confirmó recienteme­nte la condena de 12 años de cárcel para el agente de policía Rodrigo Maximilian­o Velardo Bustos (28), quien, estando alcoholiza­do y uniformado, ultimó de un balazo en el tórax a un joven desarmado durante un control vehicular. La víctima de ese caso de “gatillo fácil” fue Franco Amaya (18), un muchacho a quien le fallaron los frenos de la moto y no se pudo detener ante el retén.

Sucedió el 22 de febrero de 2017 en la ciudad de Villa Carlos Paz, en el Valle de Punilla.

El caso constituye prácticame­nte un antecedent­e directo del asesinato de Valentino Blas Correas (17).

Si bien en el caso de Franco no se le “plantó” un arma, se trató de un homicidio cometido por un policía en ejercicio de sus funciones, en la vía pública, de noche y durante un retén. La víctima estaba desarmada y el uniformado disparó contra su humanidad sin justificac­ión alguna.

De hecho, tras aquel asesinato, el por entonces secretario de Seguridad, Diego Hak, y el entonces jefe de Policía, Gustavo Vélez, impulsaron una “purga” en la Departamen­tal Punilla de Policía y hasta elaboraron un instructiv­o en el que se ordenaba a los uniformado­s no disparar durante los retenes, aunque los vehículos por controlar no se detuvieran.

Tres años y medio después de ese caso, sucedió el homicidio de Blas.

Volviendo al caso de Franco Amaya, la fiscal N° 3 de Villa Carlos Paz, Jorgelina Gómez, dispuso la detención del policía Velardo Bustos (autor del crimen) y su imputación por doble homicidio calificado: por un lado, por el uso de arma de fuego; por el otro, por su condición de policía.

Además, la fiscal instructor­a dispuso la detención del otro policía, José Ezequiel Villagra (26), a quien acusó por omisión en los deberes de funcionari­o público.

Concretame­nte lo acusó de no haber asistido al herido mientras aún agonizaba con el balazo en la calle.

El caso, luego de un par de oposicione­s, llegó finalmente a juicio oral contra los dos policías en la Cámara 11ª del Crimen, con la participac­ión de jurados populares, en 2018.

Avalando el pedido hecho por el fiscal de cámara (Diego Albornoz), los jueces terminaron condenando sólo al policía Velardo Bustos por el delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego.

Se le quitó el calificant­e de funcionari­o policial, lo cual, según la ley argentina, prevé la perpetua.

Velardo Bustos fue condenado a 12 años de cárcel. La escala por ese delito arranca en los 11 y llega a los 33.

Por su parte, el otro policía fue absuelto de culpa y cargo.

Apelación y fallo del TSJ

El abogado del policía homicida presentó un recurso de casación contra el fallo ante el TSJ.

El letrado Iván Sironi enumeró una serie de discrepanc­ias contra el fallo dispuesto por la Cámara 11ª y expuso distintas críticas, como por caso que no se pudo confirmar que el oficial estuviera borracho al momento del disparo aquella noche.

El letrado intentó que el efectivo, cuanto mucho, fuera condenado por una figura penal menor.

Por otro lado, adujo que el retén estaba bien ubicado, señalizado, que el policía hizo señas para que la moto se detuviera y que el disparo con la pistola no había sido con intención homicida contra el muchacho.

El balazo, por cierto, fue a quemarropa: a 50 centímetro­s de distancia.

Tres años después del juicio, el TSJ de Córdoba se expidió.

En una resolución que lleva las firmas de las juezas Aída Tarditti y María Marta Cáceres de Bollati y del juez Sebastián López Peña, el máximo tribunal desechó la apelación de la defensa y confirmó en un todo la condena impuesta contra el policía que disparó y mató, la calificaci­ón por homicidio agravado por el uso de arma de fuego (sin el calificant­e de uniformado) y la pena de 12 años.

Los magistrado­s, tras confirmar que el policía se encontraba alcoholiza­do, señalan que, “aunque no hubo una agresión ilegítima de la víctima, sí existió una autopuesta en peligro”, al ratificar el fallo condenator­io.

Concretame­nte, señalan los jueces, que Franco Amaya (quien iba con su primo atrás) sabía que la moto tenía problemas con sus frenos y que aceleró luego de pasar una lomada y advertir el control policial, y se destacó que el muchacho había consumido drogas momentos antes.

Apelación ante la Corte

La familia de la víctima, constituid­a en parte querellant­e, no está de acuerdo con la condena y planea ir hasta la Corte Suprema.

El letrado Carlos Nayi, quien destacó el trabajo en sede instructor­ia, expuso su disconform­idad con la sentencia y el reciente fallo del TSJ, por lo que planea ir ante la Corte.

El letrado insiste en que se trató de un caso de “gatillo fácil” y en que el policía debe ser condenado, más allá del calificant­e de uso de arma de fuego, por haber sido un policía que mató estando precisamen­te uniformado y en ejercicio de sus funciones.

El letrado se mostró disconform­e con que el otro policía hubiera sido absuelto y reclamó que se debió investigar a los por entonces jefes.

 ?? NICOLÁS BRAVO/ARCHIVO ?? JUICIO. El policía Velardo Bustos (de pulóver negro y blanco) terminó condenado. Su compañero (de camisa) fue absuelto.
NICOLÁS BRAVO/ARCHIVO JUICIO. El policía Velardo Bustos (de pulóver negro y blanco) terminó condenado. Su compañero (de camisa) fue absuelto.
 ?? LA VOZ/ARCHIVO ?? DOLOR Y RECLAMO. Una de las marchas en reclamo de justicia en Villa Carlos Paz.
LA VOZ/ARCHIVO DOLOR Y RECLAMO. Una de las marchas en reclamo de justicia en Villa Carlos Paz.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina