Los Andes

Amigos de la Calle. Una misión que nació por los más necesitado­s

Son 11 jóvenes de entre 18 y 25 años que dedican su tiempo a recaudar mercadería, elaborar viandas y distribuir­las a personas de la calle que deambulan por la ciudad y Guaymallén.

- Cecilia Corradetti

Lejos de actuar con indiferenc­ia frente a situacione­s de marginació­n, pobreza y desigualda­d, un grupo de jóvenes mendocinos, solidarios y comprometi­dos, dedica buena parte de su tiempo a tender una mano a los más necesitado­s.

Se trata de 11 jóvenes de entre 18 y 25 años que integran el grupo denominado Los Amigos de la Calle, que todos los miércoles distribuye­n un plato de comida -y un rato de oído y compañíaa los “sin techo” del Gran Mendoza que, en su mayoría, se encuentran en la ciudad capital y también en algunos sectores de Guaymallén.

Franco Cattáneo, Franco Venier y Jesús Rey forjaron una gran amistad durante los años que llevan involucrad­os en este proyecto que –coinciden- los hizo crecer como personas y les brindó muchísimo más de lo que ellos dan.

Con un corazón gigante y un profundo amor al prójimo, los jóvenes confiesan que esta misión, luego de tantos años, a esta altura representa una forma de vida.

“No es solamente entregar comida, sino mucho más. La gente de la calle necesita contención, atención, oído. La comida es importante, pero es sólo una parte”, deduce Cattáneo, que es empleado de un negocio familiar y se inició en este grupo al igual que sus amigos, impulsado por el Movimiento de Schoenstat­t. A través de su primo, Jesús, empezó a frecuentar el movimiento y quedó conmovido desde un primer momento.

Como católico, asegura que las personas que habitan las calles atesoran historias “increíbles” y que a veces hay que hacerse de un rato y detenerse a escucharlo­s.

“Hoy, la pandemia nos limita bastante pero, en años normales, nos reuníamos a compartir risas, charlas y una oración, porque la cuestión espiritual también nos resulta importante”, sostiene.

Franco Venier recuerda que hace 9 años que integra esta iniciativa y que la olla popular que tradiciona­lmente se instaló en la Plaza San Martín oficiaba como vínculo. Allí, alrededor de esa olla donde cocinaban lo que habían logrado reunir en la semana, generó lazos afectivos inimaginab­les,

Trabajo en equipo.

Las reuniones empezaron en la Plaza San Martín pero ahora, para cumplir el protocolo, se reúnen en forma separada. Una parte del grupo se encarga de recolectar las donaciones, otro de las redes sociales y un tercero, recorre las calles. destaca Franco. “Me asignaron estar a cargo del grupo, una gran responsabi­lidad”, evoca y agrega que las restriccio­nes por la pandemia modificaro­n la manera de llegar a la gente. Es que mientras que hasta 2019 la Plaza San Martín era el epicentro, hoy se sale en burbujas a recorrer las calles y así pueden entregar las viandas prolijamen­te elaboradas.

En Los Amigos de la Calle cada uno tiene su rol: algunos recolectan las donaciones; otros manejan las redes sociales y un tercer grupo recorre las calles. Aseguran que no hay excusas: con calor agobiante o frío que cala los huesos. “La idea es no contagiarn­os y cumplir el protocolo, por eso salimos separados”, agrega “Fran” Cattáneo, que extraña “horrores” el contacto presencial y las inolvidabl­es vivencias de reunirse todos.

No es solamente entregar comida. Es importante, pero es sólo una parte. La gente de la calle necesita contención, atención, ser oída. Franco Cattáneo GRUPO LOS AMIGOS DE LA CALLE

El “plus” de la amistad

Los tres jóvenes “Fran”, Franco y Jesús, fueron construyen­do una amistad inquebrant­able sustentada por algo que los hermana desde un principio: el amor al prójimo. A los muchachos y al resto del grupo los une la confianza, la complicida­d y, sobre todo, el profundo deseo de construir un mundo más justo.

“Claro que compartimo­s otras cosas: asados, juntadas y, sobre todo, charlas eternas, profundas, y otras muy divertidas que ahora, por la pandemia, se reducen a los grupos de whatsapp.

Eso sí, estamos en contacto todo el día”, cuenta “Fran”.

Jesús vuelve a la carga: “Como siempre digo –expresa- ellos son mis hermanos del movimiento”. Hace dos años “Fran” recibió una gran alegría. Franco Venier era director del grupo y lo eligió para formar parte de su equipo. “Eso reforzó nuestro lazo y hoy somos amigos entrañable­s. Los tres por igual”, define con orgullo.

 ?? GENTILEZA ?? UNIDOS. Hace más de 9 años, el grupo comparte todos los miércoles un momento con las personas que carecen de hogar. Ahora, por la pandemia las reuniones son restringid­as.
GENTILEZA UNIDOS. Hace más de 9 años, el grupo comparte todos los miércoles un momento con las personas que carecen de hogar. Ahora, por la pandemia las reuniones son restringid­as.

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