Los Andes

Tony se despide

A los 95 años y con Alzheimer, hará sus dos últimos conciertos junto a Lady Gaga.

- César Pradines Especial para Estilo

El legendario crooner Tony Bennett, de 95 años, anunció su retiro de los escenarios tras los dos conciertos con Lady Gaga, en el Radio City Music Hall, de Nueva York, el 3 y el 5 de agosto. Bennett y Lady Gaga lanzaron en 2014 el álbum “Cheek To Cheek”. Acerca de su vínculo con el crooner, Gaga lo definió de manera concluyent­e: “Me salvó la vida”.

La noticia del retiro de Tony Bennett no sorprendió al mundo del showbusine­ss; en marzo pasado, su esposa Susan Crow contó que el cantante padecía un progresivo Alzheimer, que conlleva una pérdida de la memoria y es tratada como una forma de demencia senil que le impedía conectarse con la realidad.

“No sabe que estamos en pandemia, por ejemplo”, afirmó su pareja que cuidadosam­ente construyó en su hogar, el piso 15 de un rascacielo­s en el extremo sur del Central Park, una caja de cristal de tres dormitorio­s con ventanales corridos donde el sol se explaya a sus anchas y Nueva York a sus pies. Alguna vez Bennett definió su hogar como “el sueño de cualquier pintor”.

El anuncio de su Alzheimer

Su esposa buscó con el anunció ayudar a romper ese estigma que persigue a las enfermedad­es mentales y en el que podríamos incluir al cáncer. Ya había habido claras señales durante la grabación del álbum con Lady Gaga y sus escuetas intervenci­ones en todo el trabajo de difusión del álbum.

A pesar de la enfermedad, diagnostic­ada en 2016, Bennett ha demostrado en estos últimos años una energía poderosa; luego de su álbum con Lady Gaga, lanzó “The Silver Linings”, con la música del compositor Jerome Kern, en 2016 y “Love Is Here To Stay” con la pianista y cantante Diana Krall, en 2018.

Una carrera artística que comenzó tibiamente en 1936, con sólo diez años y finaliza en 2021, con 95, todo un récord plasmado en una cantidad importante de grandes trabajos discográfi­cos, como sus dos discos con la orquesta de Count Basie, en los ‘50, o esos dos álbumes hermosos en dúo con el pianista Bill Evans, en los ‘70.

Una carrera magnífica

Tony Bennett tiene más de 70 trabajos discográfi­cos, algo más de 50 millones de discos vendidos, algunos de ellos como “I Left My Heart in San Francisco” (1962), “MTV Unplugged: Tony Bennett” (1994) o “Duets, An American Classic” (2006) récords absolutos de ventas y 19 premios Grammy.

Su primer disco, “Because of You”, en 1951, mostró a un joven talentoso de una voz espléndida, con una inclinació­n jazzística y un perfil claramente de crooner.

Anthony Benedetto nació el 3 de agosto de 1926, en Queens, Nueva York, hijo de una familia italoameri­cana llegó a participar como soldado de infantería en la Segunda Guerra Mundial, en Europa. Creció en medio de la pobreza de un país azotado por la grave depresión económica, de 1929.

Pero en su entorno había música; escuchaba a Al Jonson, Judy Garland, Bing Crosby y artistas de jazz como Louis Armstrong o su paisano, Joe Venutti. A los diez ya cantaba junto a su tío, Dick, bailarín de claqué, pero no sólo lo atraía el canto, también el dibujo, en el que se lucía de niño como caricaturi­sta.

Estudió música y pintura en la Escuela de Arte Industrial, de Nueva York, que abandonó a los 16 para trabajar y poder ayudar económicam­ente a su familia; a los 18, en 1944, final de la Segunda Guerra Mundial, se enroló como fusilero de infantería y tras su traslado a Francia participó en Alemania de los últimos embates contra el nazismo, experienci­a que definía como un “asiento de primera fila en el infierno”.

Otra vez en Nueva York

Regresó a Nueva York en 1946 donde con el jazz en su esplendor, aprendió la técnica del bel canto y estudió el estilo y el fraseo de dos grandes improvisad­ores, el saxofonist­a Stan Getz y el pianista Art Tatum. En 1949, Bob Hope lo descubrió en un club de Greenwich Village, lo llevó de gira y de paso le acortó el nombre a Tony Bennett.

Tras el éxito de “Because of You”, que estuvo diez semanas entre los diez discos más vendidos y superó el millón de copias vendidas, Bennett se enfocó a desarrolla­r una carrera muy orientada comercialm­ente. En 1952, “Cold, Cold Heart” y “Blue Velvet” fueron éxitos importante­s y que lo llevaron a presentars­e en el teatro Paramount, de Nueva York, hasta siete veces al día, su primer show era a las 10.30 de la mañana.

Su voz, su calidez y esa sonrisa desarmante lograron generar una corriente de afecto por Bennett que superó las modas; cuando a mediados de los años cincuenta irrumpió el rock and roll, el artista apenas sintió los efectos de este poderoso cambio en los gustos de los jóvenes. Más aún, en 1957 lanzó “The Beat Of My Heart” con músicos de la escena del jazz como Art Blakey, Jo Jones, Herbie Mann, Nat Adderley y sus colaboraci­ones junto con la orquesta de Count Basie y ese recordado hit Chicago.

De alguna manera, su cercanía al jazz lo emparentab­a con Frank Sinatra, aunque tenía su propio estilo siendo un baladista de una increíble expresivid­ad. En 1962, consolidó su prestigio con una formidable actuación en el Carnegie Hall con una banda integrada por músicos de jazz y con el lanzamient­o de “I Left My Heart in San Francisco”.

Podríamos decir que con la llegada de la música de los Beatles a Estados Unidos, todos los cantantes de música popular perdieron un importante espacio y Bennett no fue la excepción. Todos los intentos de su grabadora para hacer que grabara música comercial no contaron con su beneplácit­o y cuando lo hizo a regañadien­tes tampoco le fue bien.

Vivió un tiempo en Londres, fundó su propio sello Improv, en el grabó dos discos célebres con Bill Evans y luego hacia finales de los ‘70, se mudó a Las Vegas, donde siguió sin encontrar un rumbo hasta que una sobredosis de cocaína lo acercó a la muerte. Llamó a sus hijos Danny y Dae para pedirles ayuda: “Estoy perdido y la gente no quiere escuchar lo que hago”. Entre 1979 y 1986, su hijo Danny reconstruy­ó la carrera de su padre.

La labor de su hijo

La impronta de Danny Bennett, que sigue siendo hasta hoy el principal respaldo de Tony en el negocio de la música, lo hizo conquistar nuevas audiencias entre la gente joven, algo que le aseguraba niveles de venta; participó en programas televisivo­s como Late Night With David Letterman, Los Simpson, Los Muppets y el plan funcionó sin perder el artista su búsqueda permanente de calidad.

Bennett reaparece en 1994 en MTV y graba un álbum en vivo impecable “MTV Unplugged: Tony Bennett” que alcanza el disco de platino y gana el Premio Grammy a mejor Album del Año.

Bennett logra trascender lo generacion­al, es admirado y amado por un público que lo respeta como a un dignísimo abuelo. Gana premios Grammy y por su contribuci­ón a la industria del disco colocan su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Se define como un humanista: “Mis experienci­as de vida que van desde la Batalla de Bulge hasta marchar con Martin Luther King me convirtier­on en un humanista y pacifista de toda la vida”.

Sus discos en duetos, ya en los 2000, son perfectos. Su dúo con Amy Winehouse (que precisamen­te este viernes se cumplen diez años de su muerte) es soberbio. Con el álbum junto con Lady Gaga entró además en el Guinness World Record por ser el artista de más edad que alcanzó el número 1 de las listas de ventas en los Estados Unidos. No le faltó nada en su vida.

No podemos dejar de hablar de su otra pasión, la pintura, expuso en numerosas galerías de arte; y hay dos de sus trabajos en las coleccione­s permanente­s del National Arts Club, en Gramercy Park, Nueva York y en el Smithsonia­n American Museum, de Washington.

El anuncio de su enfermedad pone en blanco sobre negro los dos conciertos que dará junto a Lady Gaga, un adiós a este monumental artista.

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 ??  ?? DUETO HISTÓRICO. Tony Bennet, con sus 95 años, eligió a Lady Gaga para que lo acompañe en su adiós definitivo a la música.
DUETO HISTÓRICO. Tony Bennet, con sus 95 años, eligió a Lady Gaga para que lo acompañe en su adiós definitivo a la música.

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