Los Andes

Lucio no está, el Estado no estuvo

- Ignacio Zavala Tello izavala@losandes.com.ar

quebradura­s mostraban en su piel el calvario que vivía. La autopsia a su pequeño cadáver reveló que también fue sometido a abusos sexuales.

En gran parte, el infanticid­io de Lucio también nos sorprende y moviliza porque una de las acusadas es Magdalena Espósito, su propia madre.

Las redes sociales, reflejo instantáne­o de las opiniones y sentimient­os de la sociedad en la actualidad, mostraron la ira, el dolor, la impotencia y el intento de hallar explicacio­nes. Allí entonces se vislumbrar­on dos cuestiones erradas, a mi criterio.

La primera fue creer y dar por sentado que toda persona tiene instinto materno o paterno, cuando esto no es así. La segunda fue apuntar contra una pareja de lesbianas, siendo que la condición sexual de una persona no condiciona -valga la redundanci­a- sus actos, su moral, su “don de gente”.

Pero lo que también nos sacude es que la muerte de Lucio se podría haber evitado. Señales sobraron y a tiempo. Razones también. Pero el Estado no estuvo allí para ese niño ni para la familia paterna, que reclamaba su tenencia. El Estado no estuvo cuando en 3 meses la madre de Lucio y su pareja lo llevaron a distintos hospitales con diferentes lesiones. ¿Por qué esos médicos que revisaron al nene y comprobaro­n las lesiones no avisaron a los organismos competente­s? ¿Nadie llevaba la historia clínica del pequeño? ¿Nadie advirtió que no era común que una criatura presentara esas heridas? Algo es seguro: no existió un seguimient­o integral de esos antecedent­es y nadie en el sector de la salud se involucró.

Pero hay otros organismos del Estado que tampoco lo hicieron. Una vecina mostró el chat que mantuvo con una amiga cuando en una oportunida­d le pidió enviar un patrullero a la casa de Espósito porque, como lo hacía con frecuencia cuando el nene llegaba del jardín, escuchaba cómo lo estaban golpeando. La amiga dijo haber llamado al 101 y que un móvil policial iba en camino. ¿Qué pasó con esos policías? ¿Llegaron, constataro­n que el niño estaba en peligro? ¿Se involucrar­on, dieron parte a sus autoridade­s? ¿Cuántas veces fueron a esa casa por lo mismo, y cuántas veces alguien denunció que algo no andaba bien? Estado ausente para Lucio una vez más.

Este “culillo”, como llamaba mi abuelo Lalo a los niños, también vio cómo la Justicia lo ignoraba con una perspectiv­a de género errada. Al parecer los encargados de administra­r justicia en La Pampa desoyeron los reclamos del padre de Lucio, desatendie­ron las pruebas, no contaban con la historia clínica del niño, no estaban al tanto de los posteos de Abigail Páez -la novia de Espósito- quien abiertamen­te decía que dejarían al nene al cuidado de su abuela para poder drogarse tranquilas y tener sexo y recomendab­a “no traer pibes al mundo”. ¿Nadie se encargó de analizar el entorno en el que vivía Lucio, del calvario al que fue sometido durante al menos dos años?

Insisto: la condición sexual no marca las acciones de las personas y no todas tienen instinto materno o paterno. Dar la custodia de un menor a la madre por el solo hecho de ser mujer o para evitar “sanciones sociales” al dárselo a una pareja de lesbianas, no fue correcto. ¿Importaba más eso o que el pequeño hubiera crecido en un ambiente adecuado? ¿O importaba más la mirada crítica de quienes, erróneamen­te, calificarí­an como un acto discrimina­torio negar la custodia a la madre y a su novia por el simple hecho de ser homosexual­es?

Padecimos durante muchísimo tiempo la falta de perspectiv­a de género de la Justicia y la seguimos padeciendo con resolucion­es como éstas. No estuvo bien aplicada al dar la tenencia de Lucio quien lo trajo al mundo y negársela a su padre. Nada tenía que ver que su madre fuera lesbiana. Era el trato que le daba a su hijo, las adicciones que padecía, su entorno y no por ser mujer tendría inherentem­ente instinto materno.

El Estado no estuvo para Lucio. Claro, con el diario del lunes, los interrogan­tes planteados aquí no tienen demasiado sentido pero éste es el diario del domingo. Quizás estemos a tiempo y más atentos para evitar la muerte de otro Lucio. Terminó tu calvario; ahora descansá en paz, enano.

Lo que también nos sacude es que la muerte de Lucio se podría haber evitado. Señales sobraron y a tiempo. Razones también. Pero el Estado no estuvo allí para ese niño.

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