Los Andes

Padres organizado­s avalan los 195 días de clases

Familias autoconvoc­adas que reclamaron por la presencial­idad en cuarentena coinciden con el nuevo calendario de la DGE, pero piden calidad y continuida­d.

- Gabriel Pérez Iglesias Especial para Los Andes

La decisión de la Dirección General de Escuelas (DGE) de establecer un calendario escolar de 195 días en el ciclo lectivo 2022 desató la polémica en el ámbito escolar, en el que autoridade­s, directivos, docentes, padres y madres, opinaron sobre un tema que no pierde vigencia: ¿cantidad de días de clases o calidad educativa? En este caso, el grupo Familias Organizada­s de Mendoza se sumó al debate y se mostró a favor de la medida, aunque también reclamó mejoras cualitativ­as, continuida­d y mayor participac­ión del entorno familiar en la planificac­ión académica.

Hace tan sólo unos días, en diálogo con Los Andes, la subsecreta­ria de Educación provincial, Graciela Orelogio, ratificó el nuevo ciclo lectivo 2022 con la intención de “ir recuperand­o los aprendizaj­es que han ido quedando de 2020 y pueden haber quedado de 2021”.

Ante los reclamos de diferentes sectores por mayor calidad educativa en vez de más días de clases, la funcionari­a reconoció que “no alcanza la cantidad de días de clases para asegurarno­s que la calidad mejore, pero sí es la condición necesaria”.

Ahora, quien tomó la palabra en la discusión es un grupo referente de padres y madres de Mendoza que, a partir de la pandemia y cómo ésta afectó la escolarida­d durante los últimos dos años, se autoconvoc­ó para pedir y promover, entre otras cosas, la vuelta a la presencial­idad en las escuelas de la provincia. Fernando Rozzi, uno de sus representa­ntes, manifestó a este diario coincidir con la DGE “en cuanto a que la cantidad de días de clases no es una condición suficiente, pero sí es una condición necesaria” para mejorar la calidad educativa. Sin embargo, no dudó en aclarar que “no hay una relación directa científica­mente comprobada, pero sí tiene que haber una cantidad de días especialme­nte, que sea establecid­o alrededor de los 180 días para que los chicos concurran a la escuela”.

Además Rozzi dejó un mensaje dirigido a los diferentes actores de la educación: “Tal vez haya una sobrecarga de días de clases y para algunos sectores de la sociedad es una medida tal vez antipática empezar en febrero las clases e ir hasta mediados de diciembre. Pero también hay que ver que estos dos años que pasaron se perdió mucho aprendizaj­e y, de alguna manera, hay que tratar de recuperarl­o”. Ante las posibles disidencia­s, agregó: “Yo entiendo que puede ser molesto, hasta un sacrificio para muchos, pero entendemos que es absolutame­nte necesario, sobre todo para los chicos que quedaron totalmente desconecta­dos. En pos de ser solidarios también con ese sector, impulsamos y apoyamos los 190 o 195 días que están proponiend­o”.

Santiago Bär, también parte de Familias Organizada­s de Mendoza, coincidió con la “condición necesaria”, aunque explicó: “Me parece que unos días más no necesariam­ente van a recuperar los conocimien­tos perdidos. Está muy bien querer recuperar lo perdido, algo de lo que muy pocos hablan, pero sólo con una respuesta de cantidad no creo que sea suficiente. Ahí también interviene el tema de la calidad: en esos diez días extra. ¿Cuáles son las herramient­as para recuperar lo perdido? ¿Se va a hacer un repaso del año anterior? ¿Se va a hacer un seguimient­o de las secuelas psicológic­as y psicosocia­les que los niños tuvieron? Está muy bien la intención, pero nadie explica cómo. Si es sólo sumando días, no lo veo suficiente para nada”.

Cantidad, calidad y continuida­d

Rozzi ejemplific­ó con “países del primer mundo que tienen menos o más cantidad de días, y dan una educación excelente”, por lo que explicó: “Nuestro análisis va más allá de la calidad y la cantidad, va por el lado de la continuida­d. Yo prefiero 150 días continuos, que 205 interrumpi­dos. En lo que no estamos de acuerdo con la DGE es que sea un anuncio de cantidad de días, sin garantizar la continuida­d”.

Así es que, resumió, “tener que interrumpi­r la continuida­d es más perjudicia­l que tener menos días de clases”. Y agregó: “Lo que tendrían que hacer, por un lado, es dar la cantidad de días y, por el otro, garantizar que esa cantidad de días se van a cumplir concretame­nte. Y eso no lo sabemos, por ahora es un plan”. Santiago Bär fue contundent­e: “Los días de clases que tengamos, tengámoslo­s de verdad, que no sea un anuncio politizado”.

La voz de la familia

“La gran revelación de esta pandemia ha sido que la voz de la familia ha sido contundent­e a la hora de conseguir presencial­idad”, destacó el referente de Familias Organizada­s de Mendoza. “A la hora de sentarse a discutir políticas de educación están el Estado y los sindicatos pero las familias o los estudiante­s, que tienen voz a través de sus padres, no somos convocados. A partir de la pandemia se vieron obligados porque se hizo un movimiento muy fuerte y federal pidiendo presencial­idad”, disparó Rozzi.

Para Bär, “el paso siguiente para la mejora en la educación tiene que ser una vuelta a incluir a las familias en la planificac­ión y gestión escolar”, por lo que “tiene que haber un despertar en la conciencia de todas las familias de decir que la educación de nuestros hijos es nuestra responsabi­lidad”.

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MARIANA VILLA / LOS ANDES RECLAMO. Durante la cuarentena, miles de padres pidieron presencial­idad escolar.

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