RO­MI­NA GAETANI

“Creo en la con­vi­ven­cia y si­go desean­do ser ma­má”

Luz - - FRONT PAGE - -PA­BLO STEINMANN.

Vie­ne de tra­ba­jar lar­go y ten­di­do con La Ra­ya­da, la ban­da que for­mó con su pa­re­ja, el mú­si­co Os­car “Os­qui” Rig­hi (ex Ber­suit Ver­ga­ra­bat) y cu­yo pri­mer dis­co ho­mó­ni­mo, bien roc­ke­ro y po­ten­te, sor­pren­dió a pro­pios y ex­tra­ños. En to­do ese tiem­po, des­de co­mien­zos de 2015 di­ga­mos, la te­le pa­só a una suer­te de com­pás de es­pe­ra en su vi­da. En aquel en­ton­ces Ro­mi­na gra­ba­ba No­che y Día, no­ve­la po­li­cial en la que ha­cía du­pla con Fa­cun­do Ara­na pe­ro tras la muer­te de su pa­dre, y de una se­rie de pro­fun­dos ata­ques de pá­ni­co, de­ci­dió dar un pa­so al cos­ta­do. Hoy, a co­mien­zos tam­bién de un nue­vo año y de una nue­va fic­ción, la historia pa­re­ce ha­ber que­da­do atrás y la actriz se mues­tra más que fe­liz con su vuel­ta a la pan­ta­lla chi­ca co­mo Sien­na, la prin­ci­pal vi­lla­na de la fla­man­te ti­ra ju­ve­nil de El Tre­ce: Si­mo­na.

-Tras el pa­ra­te es­tos años, ¿te cos­tó adap­tar­te a una nue­va ru­ti­na de gra­ba­cio­nes dia­rias?

-No, pa­ra na­da. Fue­ron mu­chos años de ha­cer te­le, des­de la épo­ca en que las gra­ba­cio­nes dia­rias lle­ga­ban a las 12 ho­ras… Las vie­jas épo­cas.

-Aho­ra con Si­mo­na te vol­vió a to­car ser la ma­la de la historia. ¿Te gus­ta eso?

-Sí, es muy di­ver­ti­do, te­nés mi­les de li­cen­cias con una vi­lla­na, so­bre to­do cuan­do se tra­ta de una co­me­dia de es­te es­ti­lo. Con un cu­le­brón tam­bién. Ya he te­ni­do va­rias ex­pe­rien­cias así, des­de Ya­go, pa­sión mo­re­na, has­ta Amas de ca­sa de­ses­pe­ra­das.

-Tu per­so­na­je ac­tual, Sien­na, vie­ne del mun­do de la mo­da…

-Sí, es una ex mo­de­lo re­con­ver­ti­da en blog­ger o in­fluen­cer de mo­da… Muy di­ver­ti­do to­do. La ver­dad es que ca­da vez me lle­vo me­jor con el “mun­do fas­hion”. De he­cho, ven­go tra­ba­jan­do bas­tan­te con el ves­tua­rio de la ban­da y en lo per­so­nal tam­bién me per­mi­to ju­gar con mis looks.

-¿Có­mo de­fi­ni­rías tu es­ti­lo?

-Sin es­ti­lo (ríe). In­de­fi­ni­do real­men­te. O al me­nos muy cam­bian­te. Me pa­re­ce que la ro­pa siem­pre tie­ne que ver con los es­ta­dos de áni­mo. Y yo siem­pre fui muy ca­ma­leó­ni­ca. Pe­ro no es al­go que pa­dez­ca, al con­tra­rio, me di­vier­to con mi ci­clo­ti­mia.

-Aho­ra, de he­cho, cam­bias­te tu co­lor de pe­lo y vol­vis­te al co­lo­ra­do…

-Sí, fue una idea de la pro­duc­ción y me en­can­tó. Mi pri­mer tra­ba­jo co­mo actriz lo hi­ce con un ro­jo fu­rio­so: Da­vid el Rey, el mu­si­cal de Pe­pi­to Ci­brián. Y una co­sa más que no mu­chos sa­ben: cuan­do na­cí era co­lo­ra­da, con los años fui mu­tan­do al cas­ta­ño. Pe­ro al­go siem­pre que­da, de he­cho cuan­do to­mo sol en­se­gui­da me pon­go to­da co­lo­ra­da y me sa­len pe­cas.

-¿A tu no­vio le gus­tó el nue­vo look?

-Sí, le gus­tó. Se sor­pren­dió bas­tan­te, no se lo es­pe­ra­ba pa­ra na­da. Un día apa­re­cí así, sin avi­so pre­vio...(ríe)

-Tu pa­re­ja en la no­ve­la es Juan Dart­hés, un ac­tor que en es­te úl­ti­mo tiem­po es­tu­vo…

-(In­te­rrum­pe) En el ojo de la tor­men­ta, sí… Fue al­go muy sor­pre­si­vo pa­ra mí. La ver­dad es que ve­nía en­cen­dien­do muy po­co, por no de­cir na­da, la te­le­vi­sión y un buen día me en­te­ré del te­ma en me­dio de las gra­ba­cio­nes. Me sor­pren­dió mu­cho. Y con los días lo fui ha­blan­do con él, pre­gun­tán­do­le co­sas, es­cu­chan­do su re­la­to…

-¿Le creés?

-No me pue­do me­ter a res­pon­der al­go así. No ten­go for­ma de opi­nar de al­go que des­co­noz­co. No me pue­do me­ter. Lo úni­co que pue­do de­cir es que es­pe­ro que la jus­ti­cia se en­car­gue… Es un te­ma de su vi­da pri­va­da, un epi­so­dio que só­lo ellos dos, Juan y Ca­lu, co­no­cen de ver­dad. Por res­pe­to a am­bos pre­fie­ro man­te­ner si­len­cio. Yo en es­ta ti­ra voy a tra­ba­jar, ha­go lo mío y me vuel­vo a mi ca­sa.

-¿Cam­bió el cli­ma de la gra­ba­cio­nes a par­tir de lo que su­ce­dió en los me­dios con el te­ma?

-No, no. Y te re­pi­to: por res­pe­to a am­bas par­tes, no me quie­ro me­ter.

-Es in­du­da­ble que te to­có es­tar en un lu­gar di­fí­cil.

Y lo cu­rio­so es que no es la pri­me­ra vez. Ha­ce po­co fuis­te te­lo­ne­ra con La Ra­ya­da del re­gre­so a los es­ce­na­rios del Pe­la­do Cordera, otro hom­bre muy cues­tio­na­do en es­tos úl­ti­mos tiem­pos por te­mas re­la­cio­na­dos a la mu­jer… -No son ca­sos si­mi­la­res… Una co­sa es ir­se de bo­ca y otra co­sa muy dis­tin­ta es es­to otro. No es lo mis­mo. Yo a Cordera lo co­noz­co ha­ce mu­chos años, pue­do te­ner una opi­nión de él, pe­ro se la di­go de ma­ne­ra pri­va­da. No quie­ro echar más le­ña al fue­go.

-Aho­ra vuel­ven a to­car con él y su ban­da en Ni­ce­to Club, ¿ver­dad?

-Sí, en fe­bre­ro. Es­ta­mos to­can­do bas­tan­te,

“CON EL ASUN­TO DE CA­LU Y JUAN NO ME PUE­DO ME­TER. ES UN TE­MA QUE SÓ­LO ELLOS CO­NO­CEN DE VER­DAD Y POR RES­PE­TO A AM­BOS PRE­FIE­RO MAN­TE­NER SI­LEN­CIO. ES­PE­RO QUE LA JUS­TI­CA SE EN­CAR­GUE, SÓ­LO ESO…”.

cam­bia­mos de ma­na­ger, de agen­te de pren­sa... Es­ta­mos muy ac­ti­vos, mo­vien­do va­rias fi­chas, ha­cien­do una es­pe­cie de re­fresh. En bre­ve gra­ba­re­mos un nue­vo vi­deo­clip y ya es­ta­mos pen­san­do las can­cio­nes pa­ra el se­gun­do dis­co.

-¿No te­més que la can­tan­te le qui­te tiem­po a la actriz?

-No. Son co­sas muy dis­tin­tas. Y be­llas a la vez. La ac­tua­ción es mi pri­mer amor. Ac­tua­ré to­da mi vi­da. Y la mú­si­ca es al­go que me acom­pa­ña des­de que es­tu­ve en la pan­za de mi ma­má, cuan­do mi vie­jo me po­nía au­ri­cu­la­res pa­ra que es­cu­cha­ra jazz. Se mo­di­fi­can un po­co los tiem­pos pe­ro si­go co­nec­ta­da con am­bas es­fe­ras. Co­mo te de­cía, ya es­ta­mos pre­pa­ran­do el nue­vo dis­co…

-¿Se van man­te­ner in­de­pen­dien­tes pa­ra ese se­gun­do ál­bum?

-Hay que ver, no lo sé. Pe­ro lo cier­to es que no es­ta­mos de­ses­pe­ra­dos por el lla­ma­do de una com­pa­ñía dis­que­ra. Hoy en día po­dés su­bir tu mú­si­ca a di­ver­sas pla­ta­for­mas, la co­sa va por ahí. El pú­bli­co con­su­me mú­si­ca y fic­ción a tra­vés de la compu­tado­ra, del ce­lu­lar…

-¿Es­tas adap­ta­da a es­tos nue­vos tiem­pos? ¿Ves se­ries en tu ce­lu­lar por ejem­plo?

-No, a tan­to no lle­go. Soy me­dio cha­pa­da a la an­ti­gua. Sí, uso Net­flix y otros ser­vi­cios de…. ¿strea­ming se di­ce? (ríe). Veo se­ries cuan­do pue­do, la úl­ti­ma con la que me en­gan­ché, des­pués de ver com­ple­ta Dow­ton Abbey, es The Crown.

-Con Os­car van a cum­plir sie­te años jun­tos. ¿Apa­re­ció al­go de la fa­mo­sa “co­me­zón”?

-No, por aho­ra no. Cuan­do ter­mi­ne es­te 2018 te cuen­to… (ríe).

-Lo cier­to es que mu­chos rehui­rían de jun­tar tra­ba­jo y amor. Pe­ro us­te­des no…

-Te­ne­mos una re­la­ción ma­ra­vi­llo­sa. Es­ta­mos muy enamo­ra­dos y nos lle­va­mos real­men­te muy bien. Nos en­ten­de­mos.

-¿Se vie­ne el ca­sa­mien­to?

-Nun­ca me lo pro­pu­se. Te lo ju­ro. Ca­da tan­to nos ha­ce­mos chis­tes al res­pec­to con Os­qui pe­ro no soy tra­di­cio­nal en ese sen­ti­do. No me ima­gino en una si­tua­ción de bo­da. Me pa­re­ce de­mo­dé. Sí creo, y mu­cho, en el com­pro­mi­so. Y en la fuer­za de la pa­la­bra. Pe­ro no ne­ce­si­to la ben­di­ción ni el vis­to bueno de na­die.

-¿Creés en la fi­gu­ra de “el amor pa­ra to­da la vi­da”?

-(Pien­sa) Creo más bien que el amor re­cién se em­pie­za a ver a par­tir de va­rios años de vi­da. Por su­pues­to que exis­te el enamo­ra­mien­to, el fle­cha­zo ini­cial, pe­ro el ver­da­de­ro amor apa­re­ce des­pués. El co­mien­zo siem­pre es la par­te más fá­cil. Des­pués vie­ne la co­sa. Ahí se ven los pin­gos...

-¿Con la ru­ti­na có­mo te lle­vas?

-Es al­go inevi­ta­ble. ¡Apa­re­ce a los seis me­ses ya! (ríe) En se­rio. Pe­ro no me preo­cu­pa, de he­cho creo a full en la con­vi­ven­cia. Pe­ro por­que en el fon­do creo un po­co en to­do. Tam­bién en los gri­ses y en que es po­si­ble lle­var una lin­da pa­re­ja en ca­sas se­pa­ra­das. Con Os­qui con­vi­vi­mos pe­ro a la vez te­ne­mos una es­pe­cie de se­gun­da ca­sa que es nues­tro es­tu­dio de gra­ba­ción. Pa­sa­mos mu­cho tiem­po ahí, jun­tos y se­pa­ra­dos.

-Él tie­ne dos hi­jas, ¿ver­dad?

-Sí, de 21 y 18 años. Mú­si­cas am­bas. Y muy ta­len­to­sas. Igua­les al pa­dre, divinas.

-¿Qué te su­ce­de hoy con tu pro­pia ma­ter­ni­dad? ¿Si­gue en tus pla­nes?

-Sí, me gus­ta­ría ser ma­dre. Pe­ro hoy le lle­go de­cir a Suar que es­toy em­ba­ra­za­da y me ma­ta… (ríe). Más allá del chis­te, lo cier­to es que no es al­go que pla­neo pa­ra aho­ra, aun­que es­toy abier­ta a lo que la vi­da dis­pon­ga.

-No es una idea que te des­ve­le…

-Na­da me des­ve­la.

-En tu úl­ti­ma no­ta con LUZ ha­blas­te bas­tan­te de tus ata­ques de pá­ni­co. ¿Es al­go que que­dó en el pa­sa­do?

-Mi­rá, con to­dos los es­pe­cia­lis­tas que ha­blé me di­je­ron lo mis­mo: el ata­que de pá­ni­co es al­go que con­vi­ve con to­das las per­so­nas. Qui­zá ni si­quie­ra te en­te­rás que lo te­nés, es al­go muy re­la­cio­na­do a la an­sie­dad, a la an­gus­tia... No es más que eso. ¿A ve­ces es­toy an­sio­sa? Sí. ¿A ve­ces me an­gus­tio? Tam­bién. Pe­ro creo que co­mo cual­quier otra per­so­na.

-En aque­lla épo­ca lo su­fris­te un po­co más y has­ta de­ci­dis­te ale­jar­te del me­dio…

-Sí, la muer­te de mi pa­dre fue un pro­ce­so muy an­gus­tian­te… Y por suer­te to­mé esa de­ci­sión en ese mo­men­to. Me ayu­dó mu­cho. Hoy me sien­to muy ac­ti­va, con ga­nas de se­guir tra­ba­jan­do a full. Sino, no es­ta­ría gra­ban­do una co­me­dia diez ho­ras dia­rias, pla­nean­do un nue­vo dis­co, ha­cien­do vi­deo­clips, co­la­bo­ran­do con Green­pea­ce... Si tu pre­gun­ta apun­ta a eso, sí, me sien­to real­men­te muy bien.

“LA RU­TI­NA EN LA PA­RE­JA ES AL­GO INEVI­TA­BLE. ¡APA­RE­CE A LOS SEIS ME­SES! PE­RO NO ME PREO­CU­PA, DE HE­CHO CON OS­QUI TE­NE­MOS UNA RE­LA­CIÓN MA­RA­VI­LLO­SA, DE CA­SI SIE­TE AÑOS. CREO A FULL EN LA CON­VI­VEN­CIA”.

FOTOS: HER­NÁN CRIS­TIANO. PRO­DUC­CIÓN: RO­MI­NA GIANGRECO PA­RA RFG STYLECOACHING.

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