LUCIANO PEREYRA.

El can­tan­te, enamo­ra­di­zo con­fe­so, tie­ne ga­nas de vivir “un amor de película”. Su nue­va ma­ne­ra de ver la vi­da.

Luz - - SUMARIO - FOTOS: JOSÉ TOLOMEI.

ES­TÁ EN PLENA ETAPA DE FESTEJO, POR EL ÉXITO DE SU ÚL­TI­MO DISCO, DON­DE SE ANIMÓ CON TO­DO A LA FUSIÓN DE RITMOS, Y POR SUS 20 AÑOS DE CA­RRE­RA. SOLTERO Y ENAMO­RA­DI­ZO, HA­BLA DE ES­TE PRE­SEN­TE, DE SUS CRISIS DE SA­LUD, DE SU ESTILO “ANTIGUO” PA­RA RELACIONARSE, SIN CELULARES DE POR ME­DIO, Y DE SU SE­VE­RA MI­RA­DA DEL MACHISMO.

En mo­do avión. Así es­tá Luciano por estos días, en me­dio de una gi­ra ca­si in­ter­mi­na­ble con la que ce­le­bra su úl­ti­mo disco, La vi­da el vien­to, pe­ro so­bre to­do sus 20 años de ca­rre­ra. No só­lo re­co­rrió con ese tour to­da la Ar­gen­ti­na (al­go ha­bi­tual en él) sino que hi­zo lo pro­pio por nuestros ve­ci­nos del sur y tam­bién del nor­te, pa­san­do por paí­ses co­mo Mé­xi­co, Es­ta­dos Uni­dos y Cu­ba (don­de in­clu­so gra­bó el vi­deo­clip de Qué suer­te tie­ne él). Hace se­ma­nas es­tu­vo en Uru­guay y aho­ra par­ti­rá a Chi­le, pa­ra par­ti­ci­par en su fa­mo­sí­si­mo Te­le­tón. Ca­si sin tiem­po li­bre (y ex­tra­ñan­do siem­pre a su ama­da Lu­ján), Luciano se hi­zo un tiem­pi­to en su agen­da pa­ra ha­blar de to­do ello y tam­bién de su gran cie­rre de año, el pró­xi­mo sá­ba­do 8 de di­ciem­bre, na­da me­nos que en el Es­ta­dio Vé­lez Sars­field.

“Vi­vo la pre­via de ese show con mucha an­sie­dad y tam­bién con una enor­me res­pon­sa­bi­li­dad. Es co­mo ha­cer una fies­ta en tu ca­sa, en es­te ca­so un fies­tón, lo úni­co que que­rés es que ab­so­lu­ta­men­te to­dos los in­vi­ta­dos la pa­sen bien. Es­toy fe­liz, cla­ro, por lo que sig­ni­fi­ca to­car en un es­ta­dio así por primera vez y por­que tam­bién sien­to que el país es­tá ca­ren­te de afec­to y de fes­te­jos. Es­pe­ro po­der apor­tar y con­ta­giar al­go de to­da la ale­gría que lle­vo den­tro”, afir­ma.

-¿Sen­tís que a tus 37 te aga­rra me­jor pa­ra­do es­te re­no­va­do fu­ror por tu mú­si­ca?

-Me aga­rra más vie­jo, no sé si me­jor pa­ra­do… Fue­ra de bro­ma, es in­du­da­ble que tengo más ex­pe­rien­cia. El

tan­go di­ce “que 20 años no es na­da”, pe­ro yo sien­to que ya pa­só de to­do en ese tiem­po, gi­ras, dis­cos, shows… Y en el me­dio no só­lo me fui for­man­do co­mo mú­si­co sino tam­bién co­mo per­so­na, y eso es fun­da­men­tal.

-Ha­blan­do de to­do lo que pa­só en estos 20 años, im­po­si­ble no re­cor­dar tus se­rios epi­so­dios de sa­lud…

-Sí, son par­te de mi vi­da, sin du­da. Es lo que me to­có en­fren­tar y así lo hi­ce. Siem­pre pen­sé un po­co lo mismo: si a to­do el mundo le to­ca pa­sar por mo­men­tos du­ros, ¿por qué a mí no? Por suer­te los pu­de su­pe­rar y hoy tengo to­das las ener­gías y ga­nas ne­ce­sa­rias pa­ra en­fren­tar lo que vie­ne, que no es po­co. Soy sú­per cons­cien­te de que si no te­nés sa­lud, no po­dés ha­cer na­da. Eso hace que hoy dis­fru­te el tri­ple de mi tra­ba­jo.

-Sien­to que tu úl­ti­mo disco se ani­ma con to­do a la cru­za de gé­ne­ros, to­man­do mu­chos ele­men­tos del pop e in­clu­so el reg­gae­tón la­tino, ¿coin­ci­dís?

-Mi­rá, yo creo que es mi disco más fol­cló­ri­co. En se­rio lo di­go. La raíz del ál­bum es­tá bien ata­da a la tie­rra. Mi esen­cia no cam­bia, só­lo se va adap­tan­do y nu­trien­do con los cam­bios que es­tán ahí afue­ra y que sería muy ne­cio no incorporar.

-Res­pec­to a tu esen­cia, es in­du­da­ble que el amor si­gue sien­do tu gran ma­nan­tial…

-Sí, aun­que cam­bió y mu­cho el mo­do de abor­dar­lo, pe­ro por­que lo fui vi­vien­do de di­fe­ren­tes ma­ne­ras. En mi primer disco, por ejem­plo, só­lo ha­bía una can­ción de mi au­to­ría, y hoy en día son to­das. Ne­ce­si­ta­ba cre­cer, enamo­rar­me y vivir pa­ra es­cri­bir.

-¿Y qué tal es­tá hoy tu re­la­ción con el amor? ¿Se­guís soltero pa­ra em­pe­zar?

-Sí, es­toy soltero y si­go cre­yen­do a full en el amor. Sueño con un amor de película. En se­rio, in­clu­so creo que la reali­dad puede lle­gar a ser más lin­da que eso. Me con-

“EL VERDADERO MACHO ES EL QUE TRA­TA BIEN A LA MU­JER, EL QUE LA QUIERE Y VALORA. ME PA­RE­CE MUY LOCO TO­DO LO QUE HE­MOS TARDADO EN INCORPORAR UNA NOCIÓN TAN BÁSICA CO­MO LA IGUAL­DAD DE GÉ­NE­RO. POR FIN LLE­GÓ, ESO ES BUENO”.

si­de­ro un apa­sio­na­do to­tal, me gus­ta el ro­man­ti­cis­mo, ha­blo y es­cri­bo so­bre estos te­mas to­do el tiem­po. Me en­can­ta com­par­tir la vi­da con al­guien. Pe­ro no me de­ses­pe­ro si esa po­si­bi­li­dad no apa­re­ce. So­bre to­do por­que me lle­vo muy bien con­mi­go mismo.

-La an­sie­dad tam­bién puede ser aje­na…

-Uff. ¡Los de­más se po­nen in­so­por­ta­bles! (ríe). Mi tía siem­pre me di­ce: “Luciano, quie­ro co­mer una ri­ca tor­ta de bo­da”. “¡Te la com­pro ya!”, le res­pon­do (ríe). Ha­blan­do en se­rio, no me de­ses­pe­ro, sé que lle­ga­rá.

-¿Creés po­si­ble un fle­cha­zo al estilo de lo que se ve en el vi­deo de tu can­ción Que suer­te tie­ne él o el he­cho de ser co­no­ci­do com­pli­ca al­go así?

-No, ser co­no­ci­do no tie­ne na­da que ver con es­to. Es un com­ple­men­to de mi tra­ba­jo, pe­ro an­tes que to­do eso soy un ti­po muy enamo­ra­di­zo. No des­car­to al­go así, pa­ra na­da. Cuan­do apa­re­ce esa co­ne­xión má­gi­ca, apa­re­ce y pun­to, ya sea tra­vés de una mi­ra­da, un per­fu­me, una ca­ri­cia… La­men­ta­ble­men­te, mu­chas de esas si­tua­cio­nes hoy es­tán en ries­go de per­der­se por la pre­emi­nen­cia del ce­lu­lar en nues­tras vi­das, que me­dia­ti­za ca­da vez más las re­la­cio­nes. Cuan­do es­cri­bí esa can­ción, jus­ta­men­te lo hi­ce pen­san­do en es­tas co­sas, primero en mi vie­jo, que en­con­tró una in­creí­ble com­pa­ñe­ra de vi­da en mi ma­dre, y des­pués en una si­tua­ción que vi­ví en un ae­ro­puer­to: me to­pé con una mu­jer realmente her­mo­sa, di­vi­na, que es­ta­ba con su no­vio que no sol­ta­ba el te­lé­fono. Ella le ha­cía mi­mos, le de­mos­tra­ba to­do y él na­da, no sa­ca­ba los ojos de la pan­ta­lla. De ahí sa­lió ese tí­tu­lo: ¡qué suer­te tie­ne él! (son­ríe). Yo soy bas­tan­te cha­pa­do a la an­ti­gua, creo a full en el po­der de una mi­ra­da, del con­tac­to real.

-En tiem­pos de tan­ta dis­cu­sión en torno a la igual­dad de gé­ne­ro, ¿creés que nuestro fol­clo­re tu­vo o tie­ne un ses­go ma­chis­ta?

-Mmm, no creo. Ho­ra­cio Gua­rany, que siem­pre fue el po­tro y el sal­va­je, tie­ne las can­cio­nes de amor más dul­ces que yo he es­cu­cha­do… Y por el con­ta­rio, hoy es­cu­cho cier­tos te­mas de reg­gae­tón, muy exi­to­sos, y no pue­do en­ten­der cómo co­si­fi­can así a la mu­jer. El verdadero macho es el que tra­ta bien a la mu­jer, el que la quiere y valora. Que la tie­ne al la­do no co­mo una co­sa o un com­ple­men­to, sin por una elec­ción de vi­da, con­jun­ta. Me pa­re­ce muy loco to­do lo que he­mos tardado en incorporar una noción tan básica co­mo la igual­dad de gé­ne­ro. Por fin lle­gó, eso es bueno. Hay que cui­dar y res­pe­tar a la mu­jer. Ni si­quie­ra acuer­do de­ma­sia­do con ese re­cla­mo tan tí­pi­ca­men­te mas­cu­lino de “no en­tien­do a las mu­je­res”. No te­nés que en­ten­der­la, te­nés que que­rer­la y pun­to.

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