Pa­blo Bran­dán Un go­la­zo lla­ma­do Ca­mi­la

El his­tó­ri­co za­gue­ro de Ju­niors y un día inol­vi­da­ble en 1995. A la ma­ña­na fue pa­pá por pri­me­ra vez y por la no­che mar­có el gol de su vi­da.

Mundo D - - Eldía “D“mi Vida - Agustín Ca­re­tó aca­re­[email protected]­voz­de­lin­te­rior.com.ar

–Pa­blo, te avi­so que hoy no vas a ju­gar.

–¿Có­mo que no voy a ju­gar Ju­lio?

–Mi­rá la ca­ra de can­sa­do que te­nés.

–Es­toy re­ven­ta­do, muer­to. Pa­sé ner­vios, se com­pli­có to­do. Subí y ba­jé es­ca­le­ras to­da la ma­ña­na en el hos­pi­tal. Pe­ro quie­ro ju­gar.

–Por eso mis­mo, te lle­vo al ban­co.

–No, no. Yo quie­ro ju­gar. Duer­mo una siesta y me voy a le­van­tar de la me­jor ma­ne­ra.

–Mi­rá, ha­ga­mos una co­sa: ter­mi­nás de al­mor­zar, te re­cos­tás y cuan­to te le­van­tes ve­mos.

El diá­lo­go ocu­rrió en­tre el de­fen­sor Pa­blo Bran­dán y su en­tre­na­dor Ju­lio Co­rrea en aquel le­jano me­dio­día del vier­nes 1º de di­ciem­bre de 1995. Esa no­che Ge­ne­ral Paz Ju­niors re­ci­bía a Es­tu­dian­tes de Río Cuar­to por el Tor­neo del In­te­rior (lo que hoy se­ría el Fe­de­ral A).

El za­gue­ro aca­ba­ba de ser pa­dre ha­cía mi­nu­tos de Ca­mi­la, su pri­me­ra hi­ja. Tras un par­to com­pli­ca­do, le in­for­ma­ron que to­do se ha­bía nor­ma­li­za­do y que la ni­ña na­ció sa­na. Ac­to se­gui­do, en pleno hos­pi­tal, tu­vo es­te diá­lo­go con Ju­lio Cé­sar, su pa­dre.

–Vie­jo, ha­ce­me la gam­ba, lle­va­me a la con­cen­tra­ción de nue­vo. Al­muer­zo al­go, duer­mo la siesta y a la no­che jue­go.

–¿Có­mo es eso de que vas a ju­gar?, ¿es­tás lo­co?

–Sí pa­pá, voy a ju­gar, vos lle­va­me...

Los de­ta­lles de lo que ocu­rrió esa jor­na­da, los cuen­ta el pro­pio Bran­dán: “Es­tá­ba­mos con­cen­tra­dos en el ho­tel del Círcu­lo de Sub­ofi­cia­les en Sal­dán. Esa ma­ña­na me lla­mó quien por en­ton­ces era mi mu­jer pa­ra de­cir­me que ha­bía ro­to bol­sa. Cuan­do lle­gué al hos­pi­tal se com­pli­có to­do por­que con el cor­dón um­bi­li­cal la be­bé se es­ta­ba ahor­can­do. Em­pe­cé a tre­par es­ca­le­ras sin pa­rar, bus­can­do ayu­da. La lle­va­ron de ur­gen­cia pa­ra que fue­ra a dar a luz. Re­cuer­do que na­ció co­mo

a la una de la tar­de”. –¿Y qué pa­só cuan­do te le­van­tas­te de la siesta?

–Eran co­mo las cin­co de la tar­de. Le di­je al téc­ni­co Co­rrea que es­ta­ba bien, que me sen­tía fe­liz, que que­ría ju­gar. Y él me tu­vo fe. –En­ci­ma en el par­ti­do sa­lió

to­do co­mo lo so­ñas­te...

–Es­tá­ba­mos tres a tres em­pa­tan­do en nues­tra can­cha, no que­da­ba na­da. Vino un cen­tro y la pei­né con los cuer­nos (ri­sas). Se la cla­vé al pa­lo del ar­que­ro, en el ar­co que da al río. Fue una lo­cu­ra to­do, no pu­de ha­cer na­da en el fes­te­jo por­que se me vi­nie­ron en­ci­ma un mon­tón de com­pa­ñe­ros.

Hoy, 23 años des­pués, Bran­dán es­tá le­jos de Ju­niors (ju­gó ahí en­tre 1990 y 2001) pe­ro no del fút­bol. Y co­mo si fal­ta­ran prue­bas que mar­quen que ese 1 de di­ciem­bre fue el Día “D” en su ca­rre­ra, la no­che del par­ti­do le ha­bía di­cho es­tas fra­ses a La Voz: “Es­te tan­to que aca­bo de ha­cer fue el gol de mi vi­da por va­rias ra­zo­nes. Hu­bo una se­rie de pro­ble­mas per­so­na­les que me afec­ta­ron, pre­ci­sa­ba es­ta ale­gría pa­ra re­cu­pe­rar­me”.

En su par­te fi­nal, el ar­tícu­lo mar­ca­ba: “Bran­dán, pa­dre re­cien­te de una be­bi­ta, a quien le de­di­có el gol, se­ña­ló: ‘Ade­más de ser ca­pi­tán del equi­po, yo lle­vo la ca­mi­se­ta al­ba pe­ga­da al co­ra­zón. Por eso su­fro tan­to cuan­do las co­sas no se nos dan. A to­dos quie­ro de­cir­les que es­ta­mos vi­vos, que va­mos a cla­si­fi­car en­tre los cua­tro y que es­te equi­po le va a ta­par la bo­ca a va­rios’”.

Hoy Pa­blo dis­fru­ta de sus hi­jos (San­tia­go, An­to­ne­la y Ca­mi­la, que es ma­dre de Bru­ne­la y Gui­ller­mi­na). To­dos ellos son su le­ga­do. Pe­ro ca­da vez que los mi­ra pien­sa lo que mu­chos sien­ten al ver a sus hi­jos y nie­tos: ¿Quién le dio la vi­da a quién?

ES­TE TAN­TO QUE ACA­BO DE HA­CER FUE EL GOL DE MI VI­DA POR VA­RIAS RA­ZO­NES.

Pa­blo Bran­dán, el 1º de di­ciem­bre de 1995

(JA­VIER CORTÉZ)

23 años des­pués. Pa­blo y Ca­mi­la, pa­dre e hi­ja hoy. El re­cor­te de La Voz. Así re­fle­jó el dia­rio aquel triun­fa­zo de Ju­niors.

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