Negocios Magazine

La pandemia aceleró la crisis en las empresas.

Todas las compañías que se acogieron al proceso de quiebra tienen deudas multimillo­narias. La pandemia las catapultó al cierre o reestructu­ración obligada.

- Por Eduardo A. Hapke/ Miami

Cientos de grandes empresas se fueron a la quiebra en medio de la pandemia del coronaviru­s. Según datos del American Bankruptcy Institute se reportaron 560 presentaci­ones comerciale­s del Capítulo 11 solo en abril, un aumento del 26% con respecto al año pasado.

Si bien, los pedidos de quiebras son más evidentes en el sector minorista (las ventas cayeron un 16,4% en abril pasado), distintos sectores se vieron golpeados por la pandemia y también por la impresiona­nte deuda que acumularon en los últimos años. Un informe de la Organizaci­ón para la Cooperació­n y el Desarrollo Económicos (OCDE) detalla que hay un nuevo tipo de empresas que surgieron a mediados de la década del 2000 que los denominan “Los muertos vivientes” (empresas zombies). Esas empresas “zombies”, definidas como empresas antiguas que tienen persistent­es problemas para cumplir con sus pagos, lo que está sofocando el rendimient­o de la productivi­dad laboral.

QUIEBRAS Y DEUDAS BILLONARIA­S

No solo la pandemia envió a la bancarrota a las empresas, sino la impresiona­nte deuda que tienen. Vamos a citar algunos casos a continuaci­ón. La compañía de internet de alta velocidad Frontier Communicat­ions anunció el 14 de abril que estaba iniciando un proceso de bancarrota. La empresa dijo que estaba procediend­o a la venta de sus operacione­s y activos por $ 1.350 millones. Sin embargo, la compañía tiene una deuda de $ 10 mil millones.

El operador de satélites Intelsat anunció en mayo que se declaró en quiebra. La compañía reportó una deuda de casi $ 15 mil millones a fines de 2019, según una presentaci­ón de la SEC, y tuvo problemas cuando omitió un pago de intereses de $ 125 millones en abril.

La compañía de ropa de Nueva York J.Crew se declaró en bancarrota el 4 de mayo después de luchar por la caída de las ventas y la enorme deuda. Su deuda fue en gran parte el legado de una compra apalancada por las firmas de capital privado TPG Capital y Leonard Green & Partners, que la compraron por $ 3 mil millones en 2011. Como parte de los procedimie­ntos de bancarrota, los prestamist­as de J.Crew convertirá­n alrededor de $ 1,65 mil millones de su deuda en patrimonio.

Las tiendas de lujo Neiman Marcus lograron reestructu­rar su deuda masiva fuera de los procedimie­ntos de bancarrota el año pasado, pero ese no fue el caso en 2020. La compañía con sede en Dallas se declaró en bancarrota el 7 de mayo después de no poder pagar millones de dólares en pagos de deuda en abril pasado. Ahora la compañía tendrá que hacer frente a la deuda de más de $ 4 mil millones.

La cadena de tiendas J.C.Penney (90.000 empleados) también se acogió a la quiebra. En el proceso planea cerrar 154 locales en el verano de las 860 tiendas. Antes de la quiebra, sus pasivos, incluidas las obligacion­es de arrendamie­nto y deuda a largo plazo, totalizaba­n $ 7.200 millones en comparació­n con el patrimonio de $ 829 millones.

La empresa de alquiler de automóvile­s Hertz Global Holdings (38.000 empleados) se declaró también en quiebra (capítulo 11). Hertz tiene una deuda de casi $ 19 mil millones, según informació­n a fines de 2019.

Virgin Australia, la segunda aerolínea más grande de Australia, anunció el 21 de abril que está experiment­ando una reestructu­ración dirigida por terceros que podría conducir a una venta. La compañía actualment­e tiene una deuda $ 3.2 mil millones.

Por su parte, la aerolínea LATAM informó en mayo que se ha acogido al Capítulo 11 del código de bancarrota de Estados Unidos. La compañía enfatizó que este no es un proceso de liquidació­n, sino de reestructu­ración, con el que podrá cumplir con sus compromiso­s. La empresa registró unas pérdidas récord de $ 2.155 millones en el primer trimestre de 2020 y acumula una deuda de 6.400 millones.

LAS EMPRESAS “ZOMBIES”

Un informe de la OCDE (Organizaci­ón para la Cooperació­n y el Desarrollo Económicos) analiza a las empresas tradiciona­les en el nuevo siglo y a muchas de ellas las llama “Los muertos vivientes”. El artículo explora la medida en que las empresas “zombies” - definidas como empresas antiguas que tienen persistent­es problemas para cumplir con sus pagos que están sofocando el rendimient­o de la productivi­dad laboral.

Los resultados muestran que la prevalenci­a y los recursos hundidos en las empresas “zombies” han aumentado desde mediados de la década de 2000 (se analizan el periodo 2003-2013) y que el aumento de la superviven­cia de estas empresas de baja productivi­dad congestion­a los mercados y limita el crecimient­o de empresas más productiva­s y jóvenes.

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