En­tre­vis­ta. Mi­guel Par­do, el in­ver­sor de­trás de la es­ce­na.

Una de las cla­ves de la tem­po­ra­da de Vi­lla Car­los Paz pa­sa por el vo­lu­men de la pro­duc­ción tea­tral apor­ta­do por es­te em­pre­sa­rio que in­cur­sio­nó tam­bién en el sec­tor in­mo­bi­lia­rio y en la gas­tro­no­mía.

Negocios - - Página Delantera - Wal­ter Gian­no­ni wgian­no­[email protected]­voz­de­lin­te­rior.com.ar

La fór­mu­la no va­rió de­ma­sia­do des­de la úl­ti­ma vez que en­tre­vis­ta­mos a Mi­guel Par­do, allá por el arran­que del ve­rano de 2013. La ma­si­vi­dad del pú­bli­co de Cór­do­ba ca­pi­tal y la ca­li­dad en las prin­ci­pa­les pro­pues­tas tea­tra­les son las cla­ves del su­ce­so co­mer­cial.

Só­lo con Fla­vio Men­do­za a sa­la lle­na lle­va ocho tem­po­ra­das. Y aun­que es­pe­ra con­se­guir 250 mil es­pec­ta­do­res pa­ra to­das las obras que pro­du­ce es­te año, no les pier­de la pi­sa­da a las opor­tu­ni­da­des que exis­ten en el mer­ca­do tam­bién en otros ru­bros, siem­pre aso­cia­do con al­guien. –¿Cuán­tas obras o shows tie­ne en es­ce­na?

–Son 18, con­ta­das las es­ta­bles y las que las re­em­pla­zan en los días de des­can­so, aque­llas que van lu­nes, mar­tes o alea­to­rios. –¿Hay pú­bli­co pa­ra tan­to? –Con una ciu­dad al la­do de un

mi­llón y me­dio de ha­bi­tan­tes, hay pú­bli­co pa­ra to­das. La mi­tad de los es­pec­ta­do­res pro­vie­ne de Cór­do­ba ca­pi­tal, lo ten­go pro­ba­do. Me­di­do por bo­le­te­ría y por al­gu­nas tra­ve­su­ras que ha­ce­mos. –¿Có­mo cuá­les?

–A Fá­ti­ma (Flo­res), cuan­do se con­vier­te en Su­sa­na Gi­mé­nez, le di­go: “Pe­dí que le­van­ten la mano los que vie­nen de la Doc­ta”. La mi­tad de la sa­la lo ha­ce.

–Los desa­rro­llis­tas que tra­ba­jan en Car­los Paz di­cen lo mis­mo: 40 por cien­to de los clien­tes son de la ciu­dad de Cór­do­ba.

–Exac­to. Yo es­toy ha­cien­do co­sas en el ne­go­cio in­mo­bi­lia­rio acá y más de la mi­tad de las ven­tas son así. El pú­bli­co cor­do­bés es el más fiel, pe­ro tam­bién, el más exi­gen­te. La fór­mu­la es sim­ple, hay que dar con­te­ni­dos bue­nos y la gen­te vie­ne más de una vez en la tem­po­ra­da.

–De esas 18 obras, ¿la apues­ta prin­ci­pal es Fla­vio Men­do­za?

–Sidd­har­ta es una cues­tión ca­si sen­ti­men­tal. Con Fla­vio y es­ta vez tam­bién con el Fla­co Pai­los, que ha­ce de bar­que­ro y la sa­la ex­plo­ta. Es una nue­va ex­pe­rien­cia, in­creí­ble. Y la otra gran apues­ta es el Es­pa­cio Mó­na­co, con Hom­bre

ver­tien­te. Es de los crea­do­res de la gran com­pa­ñía de La Guar­da que re­co­rrie­ron el mun­do con es­tos

shows in­mer­si­vos, con el es­pec­ta­dor par­ti­ci­pan­do. Ahí la mi­tad de los ar­tis­tas son cor­do­be­ses.

–¿Es más fuer­te es­ta pla­za que Mar del Pla­ta o es pu­ro chau­vi­nis­mo cor­do­bés?

–Mu­cho más. No­so­tros so­los te­ne­mos a Jor­ge Ro­jas, Ca­rol Se­vi­lla, el Ne­gro Al­va­rez, el re­gre­so de QV4, La Gran­ja de Ze­nón, Sin Co­di­fi­car, Fá­ti­ma con el Ma­go Emanuel y Ta­ri­co. Tam­bién el tra­pe­ro Lit Ki­llah, Wal­do, Tan­go

co­rrup­to, Lo­cos por Lui­sa, el Ga­to Pe­ters, Die­go Rein­hold, Fer­nan­do Ra­mí­rez y Sol­ci­to, la hi­ja de Pi­ñón Fi­jo, en su pri­me­ra tem­po­ra­da. Si les agre­ga­mos el res­to de las obras de otros pro­duc­to­res, Mar del Pla­ta que­da am­plia­men­te su­pe­ra­da. –El ne­go­cio pa­sa por la ubi­ca-

ción geo­grá­fi­ca.

–Hay 6,5 mi­llo­nes de per­so­nas a cua­tro ho­ras de via­je co­mo má­xi­mo, de las cua­les 1,5 mi­llo­nes es­tán a me­dia ho­ra de tra­yec­to. No pue­de fa­llar.

–¿El cam­bio ge­ne­ra­cio­nal des­pla­zó a los ca­po­có­mi­cos que cor­ta­ban cien­tos de en­tra­das?

–Han he­cho shows her­mo­sos pa­ra una eta­pa del es­pec­tácu­lo. La gen­te ha ido cam­bian­do sus gus­tos. En la re­vis­ta por­te­ña ba­ja­ban las es­ca­le­ras esas mu­je­res em­plu­ma­das que pa­re­cían dio­sas del Olim­po. Hoy el es­pec­ta­dor se inclina pa­ra el la­do de la tec­no­lo­gía, de la acrobacia, de la in­mer­sión. Quie­re in­ves­ti­gar to­dos los sen­ti­dos, no so­la­men­te el vi­sual. El au­dio de­be ser per­fec­to y pa­ra el año pró­xi­mo va­mos a in­cluir aro­mas, con cin­co o seis pa­tro­nes co­mu­nes pa­ra to­do el pú­bli­co. –¿Cuál es su in­ver­sión pa­ra una tem­po­ra­da tea­tral?

–La in­ver­sión ini­cial ron­da los 20 mi­llo­nes de pe­sos. Pe­ro no es sen­ci­llo lle­gar a un nú­me­ro así. En la pre­via uno se em­ba­la, quie­re com­prar la me­jor te­la pa­ra los ves­tua­rios, con­tar con la me­jor pan­ta­lla de led, el me­jor mo­tor de vue­lo. Y a ve­ces, al fi­nal de la tem­po­ra­da, uno se da cuen­ta de que de­be­ría ha­ber ca­li­bra­do de otra for­ma la

in­ver­sión. En ca­da show yo ten­go un socio di­fe­ren­te. Es más, en ca­da ac­ti­vi­dad pue­do even­tual­men­te te­ner un socio di­fe­ren­te. –¿Có­mo se­ría eso?

–Va­mos a po­ner a 500 ar­tis­tas en es­ce­na, necesito alo­ja­mien­to pa­ra to­das esas per­so­nas, co­mi­da pa­ra to­das ellas, in­clu­so, a ve­ces, di­fe­ren­cia­les de ali­men­ta­ción. Ten­go un socio que se ocu­pa de los al­qui­le­res de los alo­ja­mien­tos y otro, de la ali­men­ta­ción. Via­jes, co­lec­ti­vos, avión. Y to­dos ha­cen su in­ver­sión pa­ra eso.

–Es im­po­si­ble que una per­so­na vea to­do, to­dos los días, ¿eso quie­re de­cir?

–Cla­ro. Es mu­cha gen­te que gi­ra en un cor­to lap­so de tiem­po: dos me­ses y 10 días. –¿Y con el ar­tis­ta có­mo es la co­sa?

–Va a ries­go con un de­ter­mi­na­do por­cen­ta­je. No­so­tros po­ne­mos to­da la in­fra­es­truc­tu­ra, los ar­tis­tas, su tra­ba­jo. Ga­nan en más o en me­nos en fun­ción de la can­ti­dad de pú­bli­co. Fi­nan­ciar en la cri­sis –¿Cuán­to es­tá dis­pues­to a pa­gar el pú­bli­co por una en­tra­da en ple­na re­ce­sión?

–Tu­ve que dis­cu­tir mu­chí­si­mo es­te te­ma con mis so­cios, pe­ro lo lle­vé ade­lan­te. Pa­ra es­te ve­rano

HOY EL PÚ­BLI­CO SE INCLINA PA­RA EL LA­DO DE LA TEC­NO­LO­GÍA, DE LA ACROBACIA Y DE LA IN­MER­SIÓN. USA TO­DOS LOS SEN­TI­DOS.

apun­té al vo­lu­men y no al pre­cio del tic­ket. Lo man­tu­vi­mos a un va­lor ba­jo, con un le­ve au­men­to de cin­co, 10 o 20 por cien­to, que com­pa­ra­do con la in­fla­ción es po­co, y otro lo­te di­rec­ta­men­te sin subas. Hay que me­dir bien cuán­to la gen­te pue­de gas­tar pa­ra esas dos ho­ras de di­ver­sión. Y fi­nan­ciar­lo. –¿Có­mo?

–Ten­go muy bue­nos con­ve­nios con tar­je­tas de cré­di­to, al fi­nal de la tem­po­ra­da es­toy se­gu­ro de que más de la mi­tad de las en­tra­das se ha­brán ven­di­do por esa vía, has­ta

en seis y ocho cuo­tas sin in­te­rés, cuan­do lo nor­mal no lle­ga a un ter­cio. Que la gen­te ven­ga al tea­tro, no­so­tros le financiamos la en­tra­da. –¿Cuán­to va­le el tic­ket más ca­ro pa­ra “Sidd­har­ta”?

–Mil pe­sos. Y el más ba­ra­to, 600. En Fá­ti­ma, de 250 a 650 pe­sos. No quie­ro pa­sar­lo a dó­la­res por­que me pon­go a llo­rar, por suer­te nues­tros cos­tos son ma­yo­ri­ta­ria­men­te en pe­sos, sal­vo al­gu­nas co­sas de la es­ce­no­gra­fía. –Ca­si no pa­ga im­pues­tos el tea­tro, ¿ver­dad?

–Abo­na mu­chos de­re­chos de au­tor, mu­si­ca­les, et­cé­te­ra. Es­tá exen­to de In­gre­sos Bru­tos y de IVA. Esa si­tua­ción nos li­be­ra de al­gu­na carga. Des­pués los ar­tis­tas y los pro­duc­to­res de­ben afron­tar im­pues­tos por nues­tras ga­nan­cias par­ti­cu­la­res. –¿Cuán­ta gen­te pa­sa­rá por las 18 obras?

–Les apun­to a 250 mil es­pec­ta­do­res en to­da la tem­po­ra­da. En­tre to­da la pla­za, po­dría­mos lle­gar a los 400 mil, una ci­fra que se­ría in­creí­ble. In­clu­ye to­do, des­de un me­gas­how has­ta tea­tro a la go­rra. –¿Qué pa­sa si una obra fra­ca­sa?

–Hay que abrir el ca­jón con la pla­ta y po­ner­la. El pro­duc­tor no tie­ne otro ca­mino por­que de lo con­tra­rio des­apa­re­ce. Hay ex­pe­rien­cia en eso. –Ade­más del tea­tro, en­tien­do

que cre­ció mu­cho co­mo em­pre­sa­rio en otros ru­bros.

–Soy una per­so­na que no ter­mi­nó la se­cun­da­ria, con­ser­va­do­ra. Mi for­ma de aho­rrar es el la­dri­llo. Tal vez si vi­vie­ra en Río Cuar­to, in­ver­ti­ría en cam­pos. Acá el desa­rro­llo in­mo­bi­lia­rio es in­ten­so e in­vier­to ahí. No mi­ró cuán­to pon­go, me me­to y des­pués ve­mos. –¿Pe­ro có­mo se fi­nan­cia?

–Va­rias tem­po­ra­das a sa­la lle­na con gran­des ar­tis­tas nos per­mi­tie­ron ca­pi­ta­li­zar­nos. –¿Y en qué in­vir­tió?

–Ca­ba­ñas, dú­plex, el la­dri­llo es una in­ver­sión se­gu­ra, no sé ha­cer mu­chas otras co­sas. No me me­tí con ho­te­les, por­que lo veo co­mo una in­ver­sión fi­ja de­ma­sia­do gran­de. Y ten­go dos res­tau­ran­tes Johnny B. Good, uno en Puer­to Ma­de­ro y otro en Vi­cen­te Ló­pez, tam­bién con so­cios. Ade­más es­toy bus­can­do un socio pa­ra la ra­dio Pul­xo que aca­bo de com­prar. –¿Dón­de hay opor­tu­ni­da­des en Car­los Paz?

–Es una ciu­dad que por el mo­men­to no tie­ne te­cho, va a cre­cer más en lo in­mo­bi­lia­rio. La ho­te­le­ría, aun­que yo no par­ti­ci­pe en ella, es una opor­tu­ni­dad siem­pre que ha­ya sa­lo­nes im­por­tan­tes pa­ra even­tos, con­gre­sos y con­ven­cio­nes. Tam­bién da pa­ra una ciu­dad em­pre­sa­rial, con ofi­ci­nas in­te­gra­das al pai­sa­je. Es­ta­mos a 20 mi­nu­tos de Cór­do­ba, ese es el gran ar­gu­men­to de to­do.

ES­PE­RA­MOS 240 MIL ES­PEC­TA­DO­RES SÓ­LO EN NUES­TRAS OBRAS. LO IM­POR­TAN­TE ES QUE VEN­GAN, NO­SO­TROS LOS FINANCIAMOS.

(LA VOZ)

En car­te­le­ra. La pro­duc­ción de Mi­guel Par­do ges­tio­na 18 obras en Vi­lla Car­los Paz. “La in­ver­sión ini­cial de la tem­po­ra­da arran­ca en los 20 mi­llo­nes de pe­sos”, di­ce.

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