So­brino co­ol

El pa­rien­te de Ri­car­do es uni­ver­si­ta­rio, no usa jo­yas ni mues­tra ex­ce­sos. Fu­tu­ro cho­co­la­te­ro.

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Cual­quie­ra

que es­cu­che el ape­lli­do Fort, no pue­de evi­tar pen­sar en fies­tas des­con­tro­la­das, mi­llo­nes di­la­pi­da­dos en un abrir y ce­rrar de ojos, es­cán­da­los y, por su­pues­to, Miami. Es que Ri­car­do, más co­no­ci­do co­mo “Ricky”, fa­lle­ci­do ha­ce cin­co años, mar­có una épo­ca em­ble­má­ti­ca de los per­so­na­jes me­diá­ti­cos y ex­cén­tri­cos de la fa­rán­du­la ar­gen­ti­na. Sin em­bar­go, hay un Fort que pro­me­te de­vol­ver­le el cos­ta­do más tra­di­cio­nal al nom­bre fa­mi­liar, y que es­tá le­jos de los ex­ce­sos del em­pre­sa­rio cho­co­la­te­ro. Se tra­ta de su so­brino John, de 25 años, hi­jo de su her­mano Jorge, uno de los que co­man­dan la fá­bri­ca de go­lo­si­nas. El jo­ven vi­ve ha­ce cin­co años en Miami, don­de se re­ci­bió de li­cen­cia­do en ad­mi­nis­tra­ción de em­pre­sas y es­tá a pun­to de rea­li­zar una maes­tría.

Con un look mu­cho más aus­te­ro, sin ca­de­nas, re­lo­jes, ni jo­yas, John se dis­tan­cia del es­ti­lo de su tío Ri­car­do. Si bien dis­fru­ta del gim­na­sio y de te­ner un cuer­po tor­nea­do, (ba­jó de 120 a 85 ki­los en po­cos me­ses), él se lo to­ma de una for­ma más re­la­ja­da, y en sus re­des so­cia­les com­par­te con­se­jos y tips mo­ti­va­cio­na­les pa­ra lle­var una ali­men­ta­ción y una vi­da más sa­lu­da­ble. Su es­ti­lo de vi­da tam­bién es me­nos os­ten­to­sa y aun­que via­ja, lo su­yo no es el lu­jo ni el des­pil­fa­rro.

“Lo mío es el fit­ness”, di­jo John en una en­tre­vis­ta que le hi­cie­ron en el pro­gra­ma “Con­fron­ta­dos”. Es que a pe­sar de su per­fil más re­ca­ta­do, en la úl­ti­ma se­ma­na de oc­tu­bre, el jo­ven fue no­ti­cia por mos­trar­se con un ar­ma en las his­to­rias de Ins­ta­gram, lo que lo lle­vó a pre­sen­tar­se en la te­le­vi­sión, se­gún él, a pe­dir dis­cul­pas. En el vi­deo ha­cía alu­sión a su her­mano Tho­mas que, en el 2017, fue no­ti­cia por mos­trar­se en sus re­des so­cia­les con ar­mas de fue­go y an­dan­do a más de 200 ki­ló­me­tros por ho­ra. En la te­le, John tra­tó de ba­jar­le el tono al asun­to jus­ti­fi­cán­do­se con que ha­cía alu­sión a un ca­pí­tu­lo de Los Sim­psons, en don­de se ha­bla­ba del desar­me. “A mí no me gus­tan las ar­mas. Pi­do dis­cul­pas. No fue mi in­ten­ción en­se­ñar na­da a na­die”, se ex­cu­só. LE­GA­DO FA­MI­LIAR. A pe­sar de que a los 7 años tu­vo una bre­ve par­ti­ci­pa­ción en un pro­gra­ma in­fan­til de te­le­vi­sión, y de de­di­car­se ac­tual­men­te a su pro­duc­to­ra mu­si­cal “Fort pro­duc­tions”, John di­ce que su gran sue­ño es me­ter­se de lleno en la em­pre­sa fa­mi­liar. De he­cho, el so­brino de “Ricky” via­jó a Ale­ma­nia pa­ra ha­cer un cur­so de cho­co­la­tes. “Me es­toy for­man­do por­que sé que mi fu­tu­ro es­tá en la Ar­gen­ti­na. Hay mu­cho por apren­der. La fá­bri­ca me en­can­ta, es un le­ga­do her­mo­so”, di­jo. En re­la­ción a su fa­mi­lia, John di­jo es­tar cer­ca de Mar­ta y Fe­li­pe, los hi­jos de Ri­car­do, hoy al cui­da­do de Gus­ta­vo Mar­tí­nez, ex pa­re­ja del em­pre­sa­rio cho­co­la­te­ro. Y aun­que con­si­de­ra a su tío co­mo un “rey” y un “referente”, no du­da en dis­tan­ciar­se de él y su es­ti­lo de vi­da he­do­nis­ta: “Yo no voy por ese la­do. No es mi fuer­te. Mi en­fo­que es ha­cer la maes­tría”, di­jo John, el otro Fort, el uni­ver­si­ta­rio y fit.

OTRO PER­FIL. A di­fe­ren­cia del ex­cén­tri­co Ri­car­do, John tie­ne un es­ti­lo más re­ca­ta­do.

DA­NIE­LA BIAN­CO dbian­co@per­fil.com @da­nie­lleb­bian­co

EM­BLE­MA DE LA FA­RÁN­DU­LA. Ri­car­do se hi­zo fa­mo­so en el 2008 gra­cias a ex­cén­tri­co pro­gra­ma “Reality Fort”.

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