“CON AL­FA­RO SO­MOS MUY PA­RE­CI­DOS” Ca­ru va­ca­cio­nes. B (“ju­ga­mos jue­ga a ar Ha­bla de Si­meo­ne, Sam no ten­go mo­les­ta que­so no pa­ra ni en an­ca a Le­chu­ga igual”) y has­ta mar­le el equi­po. Ga­llar­do, Mes­si, pao­li y ti­ra: “Yo con­flic­tos, só­lo di­ga ver­da­des”.

Olé - - FÚTBOL - POR SIL­VIO FAVALE s f a v a l e @ ole.com.ar

“¿GA­LLAR­DO CULÓN? PA­RA DI­RI­GIR HAY QUE TE­NER CU­LO”.

Fue ven­de­dor am­bu­lan­te, he­rre­ro, fa­bri­ca­ba tol­dos y ma­ne­jó un bo­li­che bai­la­ble. Aho­ra, Ri­car­do Caruso Lom­bar­di tam­bién pue­de de­cir que es pe­rio­dis­ta (“Me re­ci­bí y ten­go el car­net, eh”), téc­ni­co de fút­bol –hoy sin club- y tam­bién “ído­lo de los ni­ños, je”. Olé es­cu­cha la car­ca­ja­da de es­te per­so­na­je po­pu­lar y cons­ta­ta la ve­ra­ci­dad de sus di­chos: en ape­nas 50 me­tros de ca­mi­na­ta jun­tos, el hom­bre es bus­ca­do pa­ra sa­car­se sel­fies o gra­bar al­gún vi­deo no me­nos de cin­co ve­ces. “¡Me pi­den más fotos que a Ga­llar­do!”, cuen­ta mien­tras po­sa pa­ra la len­te del fo­tó­gra­fo y po­sa de mil ma­ne­ras a la ve­ra de esa pis­ci­na gi­gan­te del com­ple­jo So­la­nas, en Pun­ta. Le gus­ta la ex­po­si­ción, el re­co­no­ci­mien­to de la gen­te, pe­ro tam­bién ha­blar de la pe­lo­ti­ta... Y por eso in­te­rrum­pe sus va­ca­cio­nes en fa­mi­lia y arran­ca… -¿Có­mo ves al fút­bol ar­gen­tino? -Re­gu­lar. Hay mo­men­tos en los que hay equi­pos que ves de una ma­ne­ra es­pe­cial por­que me­jo­ran co­mo Ra­cing, o Bo­ca an­tes de sa­lir cam­peón. Los de­más, muy irre­gu­la­res. Pa­re­ce co­mo que no po­de­mos man­te­ner la ca­te­go­ría en los equi­pos. Sal­vo al­gu­nos que ju­ga­ron bien, ca­so De­fen­sa y Jus­ti­cia, el res­to es­tu­vo muy equi­pa­ra­do. Sa­len mu­cho a cui­dar­se, no a arries­gar. A nues­tro fút­bol lo veo apla­ca­do, muy tran­qui­lo…

-¿Le ha­ce fal­ta un Caruso?

-Y, pue­de ser. Mi­rá, yo ha­ce 25 años que es­toy di­ri­gien­do y la­men­ta­ble­men­te en la úl­ti­ma par­te me fue mal (se re­fie­re a Ti­gre). Al­gu­nos me ca­ta­lo­gan de lo­co, de ven­dehu­mo. Y la ver­dad es que mu­cho no me equi­vo­co, eh: to­dos se reían cuan­do pro­po­nía a Kan­ne­mann pa­ra la Se­lec­ción ha­ce cin­co me­ses. Se me ca­gaban de ri­sa por­que pe­día a Mar­co­ne, y hoy jue­ga en Bo­ca. Me pa­re­ce que al­go de­bo en­ten­der, ¿no? Es­te fút­bol es muy en­vi­dio­so: mo­les­ta si vos di­ri­gís a un equi­po, si es­tás en una ra­dio, si sa­lís por te­le­vi­sión, si te ha­ce no­ta to­do el mun­do, si es­tás en un lu­gar va­ca­cio­nan­do y te pi­den dos­cien­tas mi­llo­nes de fotos... Soy un ti­po que mo­les­ta por­que soy muy na­tu­ral.

-Al prin­ci­pio se te va­lo­ra­ba y te bus­ca­ban co­mo el sal­va­dor cuan­do las pa­pas que­ma­ban y aho­ra de­cís que mo­les­tás. ¿A qué se de­be?

-¡Ah, vis­te! On­ce años se­gui­dos di­ri­gien­do

en Pri­me­ra, de los cua­les pe­leé 11 des­cen­sos se­gui­dos y no es fá­cil, eh. Y a mí to­dos me sa­lu­dan y va­lo­ran por lo que hi­ce. Pe­lear un des­cen­so te arrui­na, eh. Vi­vís con una pre­sión cons­tan­te, un cal­va­rio.

-¿Pe­ro sen­tís que te hi­cie­ron la cruz?

-Mi­rá, yo no ten­go con­flic­tos. Só­lo mo­les­ta que di­ga ver­da­des. Soy un ti­po bas­tan­te cru­do pa­ra ha­blar, y ésa es una de las co­sas por las cua­les la gen­te me quie­re: soy di­rec­to, no an­do con fil­tros. No le de­bo na­da a na­die ni ten­go que que­dar bien con na­die. El que me cri­ti­ca siem­pre lo ha­ce por atrás, nun­ca de fren­te. Mi­rá, a mí me es­tu­vie­ron son­dean­do aho­ra tres o cua­tro equi­pos de acá, que me ne­ce­si­ta­ban y me que­rían, pe­ro de gol­pe pa­ra­ron.

-¿Y a qué pen­sás que se de­be?

-Bueno, eso es lo que ten­go que ave­ri­guar. ¡Pe­ro lo voy a ha­cer, eh! Qui­zás el he­cho de ha­ber­me me­ti­do con el te­ma del gre­mio de los téc­ni­cos (ver apar­te) pue­de que ha­ya mo­les­ta­do a gen­te que pue­da to­car­les in­tere­ses, pe­ro yo sim­ple­men­te quie­ro que los téc­ni­cos ten­gan lo que les co­rres­pon­de.

-Ha­blan­do de téc­ni­cos, ¿ban­cás a Al­fa­ro sobre có­mo se ma­ne­jó pa­ra lle­gar a Bo­ca?

-Mi­rá, hay un te­ma im­por­tan­te: el di­ri­gen­te es­tá pre­pa­ra­do pa­ra echar­te, nun­ca pa­ra que te va­yas. O sea, los di­ri­gen­tes es­pe­ran a ver cuán­do te pue­den ra­jar. Vos fí­ja­te el Me­lli­zo to­do lo que su­frió… Sa­lió dos ve­ces cam­peón del fút­bol ar­gen­tino y lle­gó a una fi­nal de Li­ber­ta­do­res... ¿Es­ta­mos jo­dien­do? Es­tu­vo pri­me­ro mil años y to­da­vía lo dis­cu­ten. Acá, sal­vo Ga­llar­do, el res­to de los téc­ni­cos es­tán a mer­ced de los di­ri­gen­tes. En­ton­ces cuan­do te pa­sa lo de Al­fa­ro… Él tie­ne mi edad (56) y vie­ne del As­cen­so co­mo yo, le gus­tan los ju­ga­do­res co­mo yo. So­mos muy pa­re­ci­dos. Los par­ti­dos en­tre Al­fa­ro y yo sa­bés lo que eran…

-¿To­dos ce­ro a ce­ro?

-Pe­ro le cos­ta­ba a él, eh… Él me car­ga­ba y me de­cía “no te pue­do ga­nar”, has­ta que el año pa­sa­do me ga­nó 1-0 el par­ti­do en Gim­na­sia con Hu­ra­cán. No nos que­ría­mos en­fren­tar por­que ju­gá­ba­mos igual. Pe­ro bueno, vol­vien­do a la otra pre­gun­ta: ¿cuán­tas ve­ces le iba a lle­gar otra chan­ce de Bo­ca? Nun­ca más…

-O sea, vos ha­brías he­cho lo mis­mo.

-¿Y có­mo no la va a apro­ve­char? Mu­chos se enojan por­que los téc­ni­cos se van con con­tra­to fir­ma­do, ¿y las ve­ces que te echan con con­tra­to? De eso na­die di­ce na­da, eh.

-¿Y có­mo pen­sás que le pue­de lle­gar a ir a Al­fa­ro? Di­ga­mos que es un DT que en los pa­pe­les no en­ca­ja en el ADN de Bo­ca en cuan­to al jue­go…

-Pe­ro va a ju­gar bien por­que los ju­ga­do­res los tie­ne. ¿Y qué se va a ver? Un 4-4-1-1. Eso lo tie­ne que ha­cer por­que Te­vez no pue­de ju­gar de 9: tie­ne que ju­gar al la­do del 9. Ju­gás con dos ca­rri­le­ros por afue­ra, Pa­vón o Vi­lla; un do­ble cin­co con uno de sa­li­da y otro de mar­ca. Y otra co­sa: Mar­co­ne no es Nán­dez, es­tán to­dos equi­vo­ca­dos. Nán­dez es un ju­ga­dor por afue­ra, más fuer­te; Iván es el pues­to de Ba­rrios: jue­ga muy bien con los pies pe­ro mar­ca, qui­ta y tie­ne bas­tan­te jue­go aé­reo. Pa­ra mí, Mar­co­ne es un ju­ga­dor bár­ba­ro y se lo di­je en Ar­se­nal: “El día que te pon­gas bien, la rom­pés to­da”.

-¡Ya le ar­mas­te el equi­po a Al­fa­ro!

-No, pa­rá. Al­fa­ro es un gran en­tre­na­dor, só­lo es­toy di­cien­do lo que me pa­re­ce. A ver, un téc­ni­co no se pue­de equi­vo­car tan­to. Yo veo la prác­ti­ca de un ju­ga­dor y ya sé más o me­nos lo que pue­de ren­dir. Tie­ne que ser una fa­ta­li­dad pa­ra que te equi­vo­ques.

-El te­ma es que si no le va bien en los tres pri­me­ros par­ti­dos, le van a caer…

-¿Pe­ro vos pen­sás que con esos ju­ga­do­res va a an­dar tan mal? Es una opor­tu­ni­dad úni­ca la que tie­ne y hay que de­jar­lo. Apar­te es un ti­po muy or­de­na­do y eso im­pli­ca te­ner un equi­po or­de­na­do. Por ahí no vas a ver un equi­po ava­sa­llan­te, pe­ro tam­po­co lo van a ava­sa­llar. O qui­zás vas a ver un equi­po que te va a las las­ti­mar y des­pués ma­ne­jar la si­tua­ción por­que él ju­gó to­da la vi­da igual. Pe­ro qui­zás aho­ra es­tar en Bo­ca le per­mi­te abrir ca­mi­nos y pue­de pro­bar con cual­quier sis­te­ma y for­ma de ju­gar. Ade­más, si lle­gó has­ta don­de lle­gó ju­gan­do así, con un 4-4-2 o un 4-4-1-1, ¿pa­ra qué lo va a cam­biar? Van a te­ner que acep­tar con sus for­mas.

-Ex­pe­rien­cia tie­ne.

-Creo que el téc­ni­co que vie­ne del As­cen­so tie­ne un plus: vi­vió to­do. Y yo veo a mu­chos téc­ni­cos que no vi­vie­ron na­da y apa­re­cen di­ri­gien­do de un día pa­ra el otro…

-¿El ca­so de Lio­nel Sca­lo­ni cuen­ta?

-Mi­rá, yo creo que a Sca­lo­ni pri­me­ro le hu­bie­ra da­do un año más di­ri­gien­do a la Sub 20. Que se em­pa­pe, por­que no es lo mis­mo lar­gar­te en dos amis­to­sos con Mé­xi­co… Apar­te te­nés que con­vi­vir con ju­ga­do­res de re­nom­bre, y a los que pa­ra dar­les una in­di­ca­ción y que te es­cu­chen te­nés que te­ner tac­to. No es fá­cil. Por­que en ga­na­dor so­mos to­dos bue­nos, eh, pe­ro el buen DT se ve en per­de­dor. Si vos te fi­jás y pre­gun­tás, 9 de ca­da 10 téc­ni­cos no es­tán de acuer­do con que ha­yan ele­gi­do a Sca­lo­ni. No lo van a de­cir por­que to­dos tie­nen mie­do…

-¿Pe­ro no pen­sás que ca­yó bien en los ju­ga­do­res?

-Oja­lá que la rom­pa to­da, por su­pues­to, pe­ro lo que yo creo es que to­do de­be te­ner su pro­ce­so. Es­tá bien, aho­ra te sa­có del qui­lom­bo pe­ro no busques otra vez el lío. Por­que si te sa­le mal de nue­vo, te van a ma­tar.

-¿No hay un pro­yec­to en la Se­lec­ción?

-En la Ar­gen­ti­na no exis­ten los proyectos.

-¿Pe­ro la re­no­va­ción que se vio no es al­go po­si­ti­vo?

-Sí, me pa­re­ce bien. Y quie­ro creer que la re­fun­da­ción la hi­zo él… Ne­ce­si­ta­mos un re­cam­bio ge­ne­ra­cio­nal y des­pués me­char­le dos o tres gran­des… Ne­ce­si­tás a Mes­si y a tres más de los de an­tes, eso se­gu­ro.

-¿A Mes­si vos lo po­nés?

-(Pien­sa). Des­pués de ar­mar la Se­lec­ción, sí. Aho­ra no, de­jo que des­can­se. Yo aho­ra ha­ría par­ti­dos amis­to­sos con­tra equi­pos fuer­tes, no un Gua­te­ma­la, por­que esos no son pa­rá­me­tro. Y ahí veo quié­nes es­tán de ver­dad pa­ra la Se­lec­ción. Y una vez que ten­ga to­do ar­ma­do, ahí re­cién lo lla­mo a Mes­si. El que es­té me­jor, jue­ga. Por por­ta­ción de nom­bre no pue­de ju­gar na­die más.

-¿Y si pa­ra vos no es Sca­lo­ni, quién de­be­ría ser el DT de la Se­lec­ción?

-Si­meo­ne, me en­can­ta. Vi­vió to­do el pro­ce­so, sa­be lo que es la Se­lec­ción, se hi­zo en Eu­ro­pa… Yo lo veo el ideal y me gus­ta la ener­gía que les trans­mi­te a los ju­ga­do­res.

-Pe­ro el he­cho de que nun­ca se pro­pon­ga, ¿no es ra­ro?

-Es ra­ro, sí. Es ra­ro… Pa­ra mí, el mo­ti­vo de­be te­ner­lo pe­ro no lo que­rrá de­cir. De lo con­tra­rio, no lo en­tien­do. Pa­ra mí es el ideal pa­ra es­te mo­men­to, no apos­ta­ría por otro que no sea Si­meo­ne.

-Se em­pe­zó a ha­blar mu­cho de Ga­llar­do, ¿qué te pa­re­ce?

-Si no se da lo del Cho­lo, yo creo que el Mu­ñe­co es­tá en un mo­men­to bri­llan­te, le sa­le to­do. Vos te­nés que apro­ve­char el mo­men­to del téc­ni­co tam­bién. Po­ne a Quintero y sa­ca a Prat­to, y to­dos di­ji­mos: “Có­mo va a ha­cer ese cam­bio”. Y el ti­po ter­mi­na de­fi­nien­do el par­ti­do con­tra In­de­pen­dien­te… Con­ven­ga­mos que to­do le sa­le bien.

-Ad­he­rís al pen­sa­mien­to del pre­si­den­te de la Na­ción cuan­do di­jo el “culón de Ga­llar­do”…

-(Ri­sas) Mi­rá, el téc­ni­co si no tie­ne cu­lo no pue­de di­ri­gir, ya te lo di­go. Un téc­ni­co sin cu­lo no pue­de di­ri­gir. El mo­men­to de suer­te tu­yo lo tie­nen que apro­ve­char los di­ri­gen­tes. Ob­via­men­te que te­nés que sa­ber de fút­bol, pe­ro tam­bién ne­ce­si­tás de suer­te.

-¿A Sam­pao­li le fal­tó suer­te en Ru­sia?

-A Sam­pao­li le fal­tó de to­do. Le fal­tó el ro­ce con el ju­ga­dor ar­gen­tino, por eso tu­vo los cor­to­cir­cui­tos que tu­vo. El ju­ga­dor ar­gen­tino es jo­di­dí­si­mo: te­nés que ex­pli­car­le to­do, es­tar­le en­ci­ma en to­do y adap­tar­te a los tiem­pos de ellos. Y ca­da vez se ha­ce más com­pli­ca­do. No es fá­cil.

“NO SÉ SI VOY A DI­RI­GIR. EM­PE­CÉ A DIS­FRU­TAR MÁS DE LA VI­DA”.

“ME PI­DEN MÁS FOTOS QUE A GA­LLAR­DO”, BRO­MEA.

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