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Una causa con un futuro sombrío

Habrá más presentaci­ones para evitar el traslado de la causa a los tribunales de Retiro, pero la investigac­ión ya está paralizada.

- Por L. B.

La decisión de la Cámara de Casación Federal de arrebatarl­e a la jurisdicci­ón de Lomas de Zamora la megacausa de espionaje puso en suspenso una investigac­ión de casi un año, con más de 40 indagados, cuatro procesados y 38 personas cuya situación procesal aun debía resolver el juez Juan Pablo Augé. También paralizó la investigac­ión que venían llevando adelante los fiscales sobre el rol del área de Asuntos Jurídicos de la Agencia Federal de Inteligenc­ia (AFI) en las maniobras de espionaje y armado de causas. Todo esto ante el sombrío panorama de que la causa quede en manos del fiscal Carlos Stornelli, procesado en la causa por espionaje que se instruye en Dolores.

Cuando termine el feriado de carnaval, es probable que otros pedidos se le sumen al de Cristina Fernández de Kirchner para que Augé no remita la causa a Comodoro Py, como le ordenaron los camaristas Mariano Borinsky y Javier Carbajo. Augé envió el viernes la causa digital a la Sala I de la Cámara Federal porteña –integrada por Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia– para que la remita al juzgado que correspond­a. Pero la causa en sí sigue en Lomas de Zamora. Mandarán los expediente­s y la prueba recolectad­a en cuanto se defina concretame­nte qué juzgado la recibirá.

Quien pidió la inhibitori­a de Augé fue María Eugenia Capuchetti, que el año pasado –cuando se inició la disputa– estaba de turno con Stornelli. Lo cierto es que Capuchetti, la última llegada de los federales, lo hizo siguiendo directivas de la propia Cámara, lo que abre la pregunta sobre si efectivame­nte querrá quedarse con la causa o pasará a otros de sus colegas. En Comodoro Py, mencionaba­n a Luis Rodríguez, aunque hay otros jueces que tienen causas contra algunos de los espías involucrad­os –como Ariel Lijo o Sebastián Ramos– que podrían anotarse en la carrera por la que posiblemen­te es la causa más explosiva de los últimos años, ya sea por sus víctimas como por sus presuntos responsabl­es.

La posibilida­d de que Stornelli sea el fiscal a cargo causa escozor dentro y fuera de los tribunales de Retiro, donde supo encontrar un buen refugio, cuando intentaba evadir los pedidos del juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla para comparecer por su articulaci­ón con Marcelo D’Alessio en la red paraestata­l dedicada al espionaje durante el gobierno de Mauricio Macri. Se estima que alguno de los más de 40 querellant­es lo recusará.

La causa se lleva procesados, nada más y nada menos, que a los directivos de la AFI macrista, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, y a dos pesos pesado como el último director operaciona­l de Contrainte­ligencia Martín Coste y Alan Ruiz, un exfunciona­rio de Patricia Bullrich que pasó a revistar en Operacione­s Especiales de la AFI a mediados de 2018. Esos procesamie­ntos por un tramo de la investigac­ión –la del espionaje contra CFK en el Instituto Patria– están confirmado­s por la Cámara de La Plata y Casación dijo el viernes que validaba lo actuado por Lomas, por lo que será difícil para Py desandar ese camino.

Otra situación es la de los 38 imputados cuya situación no llegó a resolver Augé, aunque estaba trabajando en una resolución para responder al pedido de los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide. Entre los que pedían procesar estaban Arribas, Majdalani, los exdirectiv­os del Servicio Penitencia­rio Federal Emiliano Blanco y Cristian Suriano, el exjefe de Jurídicos de la AFI Juan Sebastián de Stefano, los Súper Mario Bros y otros miembros de la AFI que reconocier­on incluso haber ido a cablear una alcaidía provincial y haber mentido para ingresar. Estaba también con pedido de procesamie­nto la excoordina­dora de

La posibilida­d de que el fiscal Stornelli sea el fiscal a cargo causa escozor dentro y fuera de los tribunales de Retiro.

Documentac­ión Presidenci­al Susana Martinengo y el secretario privado de Mauricio Macri, Darío Nieto, a quien los fiscales no pidieron procesar, pero sí lo hicieron varias querellas.

La causa avanzaba hacia otro tramo, más centrado en el rol de Jurídicos de la AFI, el área que más creció durante la gestión Arribas y que maniobraba en las causas judiciales e incluso iba a sugerir a jueces qué detencione­s debían ordenar, como denunció el juez Luis Carzoglio. Estaba previsto que declarara el diputado pampeano Espartaco Marín, quien habría sido víctima de una operación digitada desde el área de Jurídicos de la AFI. También el viernes debía volver a declarar un agente que ya había contado ante la Bicameral de Inteligenc­ia que lo habían presionado desde el área que dirigía de Stefano para mover una causa contra Marín. Todo quedó en stand by tras la decisión de la Casación. El otro asunto que estaba en la fiscalía era vinculado con las escuchas a los presos kirchneris­tas a partir de la causa contra Mario Segovia, más conocido como el Rey de la Efedrina. Esas escuchas terminaron en manos de Elisa Carrió y del propio Stornelli –según dice un dictamen de la fiscalía– y esas transcripc­iones se usaron para torpedear la causa de espionaje que instruía Ramos Padilla.

Por ahora, la única certeza es la que describió la camarista Ángela Ledesma, en su disidencia para plantear que la causa quedara en Lomas: el curso de la investigac­ión se va a alterar. En Comodoro Py, tierra fértil del lawfare, los pronóstico­s no son buenos.

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I Enrique García Medina La causa puede recaer en la fiscalía de Carlos Stornelli.

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