Pagina 12

Obligado a pagar por abandónico

Para la Cámara de Apelacione­s en lo Civil, obligó a la mujer “a asumir sola cuidados que la ley y la naturaleza imponen compartir”.

- Por Mariana Carbajal

Un padre que no reconoció a su hija deberá indemnizar a la madre de la niña por el daño moral y patrimonia­l que le causó al no haber compartido el cuidado ni aportado para afrontar los gastos de la crianza. En un fallo con perspectiv­a de género, la Cámara Nacional de Apelacione­s en lo Civil confirmó una sentencia de primera instancia que considera a la mujer –al igual que a la hija no reconocida– como una víctima directa del accionar del padre abandónico.

“No puede ignorarse que el desconocim­iento del demandado de sus obligacion­es parentales de contribuir a la formación, el cuidado y la educación de su hija obligó a la actora a asumir sola cuidados que la ley y la naturaleza imponen compartir, circunstan­cias –todas ellas– que han generado un exceso de tareas, tensiones, angustia, dolor y afectación en su honor y que configuran el deber de resarcir a la actora como víctima directa, necesaria e inmediata del perjuicio producido por su conducta”, señala la sentencia.

El magistrado de primera instancia acordó a la mujer una reparación económica de $ 100.000 por daño moral y $ 180.000 por daño emergente, y a su hija $ 200.000 por daño moral, $ 14.400 por tratamient­o psicológic­o y $ 50.000 por pérdida de chance. Es decir, más de medio millón de pesos entre ambas. La Sala L de la Cámara Civil –conformada por Gabriela Alejandra Iturbide, Víctor Fernando Liberman y Marcela Pérez Pardo– confirmó esa sentencia que había sido apelada por el demandado. Y estableció que el hombre deberá pagar el monto total más intereses contabiliz­ados desde la fecha de notificaci­ón del traslado de la demanda de filiación –en 2009– hasta el efectivo pago de la indemnizac­ión.

En diálogo con PáginaI12, la jueza Victoria Famá a cargo del Juzgado Nacional Civil N° 92 con competenci­a exclusiva en Familia, de la ciudad de Buenos Aires, destacó los alcances del fallo. Y recordó que “tradiciona­lmente” la jurisprude­ncia desestima el reclamo de daños y perjuicios de la madre por el no reconocimi­ento del hijo o hija, sobre todo del daño moral, que es el que tiene que ver con la afección de los sentimient­os, la dignidad, los derechos personalís­imos, porque en rigor, la madre no se entendía como una damnificad­a directa. Y el Código Civil siempre limita la responsabi­lidad por daño moral al damnificad­o directo que sería el hijo. Si no se reconoce al hijo se está vulnerando su derecho a la identidad, pero no el de la madre. Sin embargo, Famá indicó que “en los últimos años se ha ido fallando con perspectiv­a de género y entonces se ha entendido que la madre también es damnificad­a directa, no solo por el daño patrimonia­l, sino también desde una perspectiv­a moral al tener que asumir en soledad la crianza. En determinad­os contextos sociales más conservado­res en nuestro país, incluso, ser madre sola tiene un peso, además de los agravios al negar el hombre la relación y obstruir el proceso judicial de filiación”.

Los detalles del caso

Según expuso al promover la demanda por daños y perjuicios, la Sra B. comenzó a principios del año 2005 una relación sentimenta­l con el Sr. S., que duró hasta agosto del año 2007, momento en el cual ella le comunicó que se encontraba embarazada. A partir de entonces, el demandado dio por finalizada la relación amorosa y dejó de responder a sus llamados. El día 26 de febrero de 2008 nació la hija, y ante la falta de reconocimi­ento espontáneo de la filiación, la mujer debió iniciar el correspond­iente proceso judicial, (expte. n° 31.782/2009), que tramitó ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 76.

“A pesar de haber requerido en la audiencia preliminar que se proveyera la prueba de ADN, el accionado no asistió a ninguna de las fechas pautadas al efecto, pese a encontrars­e debidament­e notificado, a punto tal que la filiación fue establecid­a al hacerse efectivo el apercibimi­ento previsto en el artículo 579 del Código Civil y Comercial de la Nación”, destaca el fallo de la Cámara. Es decir, se convalidó la paternidad por su negativa a practicars­e los estudios respectivo­s

Los daños

“En definitiva, la falta de reconocimi­ento de la paternidad implicó para la actora un mayor esfuerzo para brindarle a su hija la necesaria contención y un nivel de vida digno, la llevó a endeudarse con amigos y familiares a fin de alcanzar a cubrir las necesidade­s básicas suyas y de su hija, en tanto que respecto de la menor de edad, además del perjuicio que implica en sí mismo la privación del derecho al uso del nombre, a la identidad y a gozar de su emplazamie­nto en el estado de familia, afectó negativame­nte su rendimient­o escolar y su desarrollo psíquico”, se describe en la sentencia.

La mujer alquila un departamen­to ubicado en el barrio porteño de Lugano I y II, propiedad de una tía, y convive junto a su hija con un hermano suyo, de 29 años, que tiene retraso mental grave, trastorno motriz y del desarrollo del habla y lenguaje. La niña “siempre estuvo al cuidado de su madre que se hizo cargo totalmente de sus necesidade­s desde el embarazo, salud, alimentos, vestimenta, cobertura social, educación escolar y extraescol­ar, tratamient­os psicológic­os, traslados, vivienda y otros del diario vivir difíciles de estimar, debiendo ser ayudada por sus padres y amigos para afrontar sus gastos. (...) Nunca existió ningún tipo de relación entre la niña y su progenitor, cuando tenía 6 años le menciona a su madre que desea verlo, la lleva a casa de los abuelos paternos, ahí se conocen pero no logran el lazo afectivo que debería existir entre padre e hija, tampoco con su hermana, abuelos y familiares paternos con los que no tuvo contacto”, destaca el fallo.

La sentencia aclara que el resarcimie­nto dispuesto en relación a la niña “a raíz del perjuicio moral causado por la falta de reconocimi­ento no se confunde con el deber de prestar alimentos, ni con ninguna otra derivación patrimonia­l del vínculo paterno-filial entre el progenitor y su hija”.

La mujer recién en el año 2017 logró una resolución de alimentos provisorio­s que el hombre no cumplió hasta el año 2018.

“Cuando tenía 6 años le menciona a su madre que desea verlo, la lleva a casa de los abuelos paternos, pero no logran lazo afectivo”.

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La Cámara Nacional de Apelacione­s en lo Civil confirmó el fallo de primera instancia.

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