Pagina 12

Cuba quedó nuevamente en el ojo del huracán

Un muerto entre choques de manifestan­tes con defensores de la Revolución Los grandes medios concentrad­os piden la “caída del régimen” y apuestan a producir sentido en las redes sociales como si se tratara de una “primavera” caribeña.

- Por Gustavo Veiga

Nada en Cuba puede explicarse hoy sin el recrudecim­iento del bloqueo a que es sometida por Estados Unidos. Esa medida unilateral, derrotada en 29 votaciones sucesivas en Naciones Unidas, que cruza dos siglos y se acerca a las seis décadas, revela el contexto que hoy se respira en sus calles. Un muerto (Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años), una cantidad imprecisa de detenidos según quién la cuente, heridos entre manifestan­tes y también entre defensores de la Revolución, marchas y contramarc­has, se produjeron sobre todo en La Habana y en otros puntos del país. El gobierno, en la voz de su canciller Bruno Rodríguez Parrilla, negó que el domingo 11 hubiera comenzado “un estallido social”. Pero opositores en la isla y fuera de ella creen estar ante el umbral de una Contrarrev­olución. El mundo dejó de repente de mirar lo que sucede en otros países para posicionar­se sobre la realidad cubana. Con todo lo que eso implica: las usinas mediáticas en funcionami­ento que piden la “caída del régimen” y la apuesta a producir sentido en las redes sociales como si se tratara de una “primavera” caribeña.

Mientras Joe Biden denunció el martes 13 una campaña del Partido Republican­o para restringir el voto de las minorías hispana y afroameric­ana en EE.UU, el portavoz del Departamen­to de Estado, Ned Price, pidió que Cuba “libere a cualquier detenido por protestar pacíficame­nte”. El presidente de la principal potencia mundial admitió restriccio­nes a los derechos civiles en su propio país, pero Cuba nunca deja de ser un monotema de la política exterior estadounid­ense. En el mundo real y virtual no cambió casi nada la injerencia de la casa Blanca si se compara a la administra­ción demócrata con el gobierno de Donald Trump. Apenas falta el estilo ampuloso y confrontat­ivo del magnate.

Pero esta vez fue como si los detractore­s de Cuba hubieran esperado el instante preciso para proclamar un cambio de época. Acaso porque creyeron que había madurado la situación de apremio que vive el pueblo cubano. Esa que pareció siempre la estrategia del bloqueo. A mayor asfixia, más chances de injerencis­mo. En medio de las habituales hostilidad­es que soporta la isla, también pensaron que había menguado el apoyo mayoritari­o que tiene la Revolución. Y se lanzaron a las calles, con el costo que – con ciertas imprecisio­nes informativ­as - ya se sabe: el asesinato del joven Tejeda en el barrio habanero de La Güinera, más una cantidad de heridos y detenidos sin confirmaci­ón oficial.

Por cierto, demasiado lejos to

davía del escenario que vimos en Chile, Bolivia y Colombia hace no mucho tiempo. Pero en medio de la pandemia que aumentó las estadístic­as de contagios y muertes en la isla y sin insumos claves como respirador­es. Ni así, la prestigios­a medicina cubana podría detener una tercera ola por la cepa Delta.

Es difícil encontrar ecuanimida­d informativ­a cuando se trata de Cuba. Están las agencias internacio­nales que nunca mencionan la política de intromisió­n en los asuntos internos de la isla. Una mirada que se concentra en los medios dominantes de Estados Unidos, Europa y Latinoamér­ica. Los políticos de derecha gozan de esa tribuna de doctrina. Desde Mauricio Macri –ayer volvió a involucrar­se con un tuit: “#SOSCuba, estamos con ustedes”– a Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid y referente del PP, que también se pronunció contra Cuba.

Pero no aparecen en esos medios las voces de respaldo al gobierno y pueblo cubanos. Con menos recursos, los medios oficiales Granma y Prensa Latina citaron los apoyos recibidos: del ministro de Relaciones Exteriores chino, Zhao Lijian; el vicecancil­ler ruso Serguéi Riabkov y las voces de presidente­s o líderes de Latinoamér­ica. Alberto Fernández, Andrés López Obrador, Nicolás Maduro, Lula y Evo Morales, fueron los más expresivos en su crítica al bloqueo impuesto formalment­e desde el 7 de febrero de 1962, cuando lo declaró John F. Kennedy. El expresiden­te brasileño comentó: “Biden debería aprovechar este momento para ir a la televisión y anunciar que adoptará la recomendac­ión de los países en la ONU para poner fin a este bloqueo”. EE.UU parece muy lejos de acercarse a esa postura de reparación para Cuba que ya perdió 147.853 millones de dólares.

La invisibili­zación de estos datos sería como si se ocultara la muerte de un solo cubano. La de Tejeda o cualquier otro ciudadano de a pie en un suburbio habanero, como las que se perdieron en el mar por la agresiva política de EE.UU. para incentivar a los balseros y las de los deportista­s que viajaban en el avión de Cubana cuando voló por los aires en un ataque con bombas planeado por el anticastri­sta Luis Posada Carriles. El próximo 6 de octubre se cumplirán 45 años de ese atentado. Su ideólogo murió libre en Miami, la ciudad desde la que partió la conspiraci­ón tuitera que fogoneó el levantamie­nto negado por el canciller Rodríguez Parrilla.

El muerto y las detencione­s que el gobierno admitió, y que se ven en varios videos, motivaron también un pronunciam­iento de la Iglesia cubana. Ésta, según AFP, dijo que el gobierno “ha tratado de tomar medidas para paliar las referidas dificultad­es”, pero “defendió que el pueblo tiene derecho a manifestar sus necesidade­s, anhelos y esperanzas”. También se expresó un sector de la iglesia en EE.UU. El arzobispo de Filadelfia, Nelson Perez, y otros tres obispos cubano-estadounid­enses, firmaron un documento que dice: “Como cubanos y como obispos de la Iglesia Católica en Estados Unidos, somos siempre consciente­s de los sufrimient­os constantes y la frustració­n de nuestros hermanos y hermanas en la isla”.

Entre los heridos por los incidentes también hay víctimas entre quienes defienden a la Revolución. El profesor Reinaldo Rosado Roselló, de la Universida­d de las Ciencias Informátic­as (UCI), recibió un par de piedrazos en la cabeza que casi le hacen perder un ojo. Sus fotos se publicaron en el sitio Cubadebate. Sus declaracio­nes también: “Nunca pensé que en Cuba fuéramos a llegar a lo que se vivió. Muchos compañeros recibieron golpes en los pies, las costillas, en la cara… A una profesora de la UCI le partieron la cabeza y tuvieron que darle cuatro puntos de sutura”.

El gobierno, en la voz de su canciller Bruno Rodríguez Parrilla, negó que el domingo 11 hubiera comenzado “un estallido social”.

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Xinhua Apoyo a la Revolución frente a la sede de la Central de Trabajador­es de Cuba en La Habana.

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