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“Debía hacerme cargo de mí”

Rosario Ortega y su disco Otro lado, nominado en los Gardel

- 20 07 Por Y. V. R. MUSICA

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Guapo” es un adjetivo que le sienta muy bien a Otro lado, el nuevo disco de Rosario Ortega (apareció en las plataforma­s musicales en diciembre de 2020). Al escuchar la definición, la cantante se sorprende, la saborea y la incorpora en su contemplac­ión. No demora mucho en hacerlo, a diferencia de este repertorio. Entre su debut en solitario, Viernes y sombra, y esta secuela pasaron ocho años. Tiempo suficiente para dejar de probar el multiple choice. A pesar de su insegurida­d y timidez, esta maiamera de nacimiento salió a buscar su propia idiosincra­sia musical. Si bien está lejos de la de Palito, no reniega de su abolengo.

Tampoco está cerca de la vena de Charly García, del que ha sido mano derecha, corista y hasta compartió cama (en el video del tema “Lluvia”) en su último período renacentis­ta. Decidió pararse solita en la vereda de enfrente, aunque no está desamparad­a. Algunos músicos fueron cómplices en su reencuentr­o con el indie y en este reciente recorrido por el R&B de última generación. “Soy muy versátil”, admite quien lanzó un single junto a su padre en el que versionaba­n a Frank Sinatra, al mismo tiempo que promociona­ba este trabajo que está nominado en la entrega de este viernes de los premios Gardel, en la categoría de “Mejor álbum pop alternativ­o”.

–Los que siguen a Palito y a Charly posiblemen­te no sepan que tenés una carrera musical ajena a sus órbitas. Hasta segurament­e los sorprendas con una propuesta como la de

Otro lado. –Nunca me costó romper esos moldes. Es tanta la música que consumí toda mi vida que soy un canal. No me cierro a los estilos, y para muestra está ese cover que hice con mi papá de Frank Sinatra (se trata de “Algo tonto”, versión en español de “Something

Stupid”, donde el legendario cantante estadounid­ense hace dúo con su hija Nancy Sinatra). Para mí es muy emocionant­e cantar con él porque disfruto que traduzca las canciones como quiere. Lo hizo con “La casa del sol naciente” (clásico de The Animals). Es uno de los temas suyos que más me gusta, pero está en un disco rockero. En este caso, se metió con el swing.

–Tu papá hizo ese disco en medio de la pandemia, al igual que vos terminaste el tuyo durante la cuarentena.

–Inicialmen­te, iba a salir en abril de 2020 porque me iba a México por un tiempo. La pandemia no sólo no me dejó irme, sino que también me permitió meter tres canciones nuevas en las que hago referencia a lo que pasó. O al menos están inspiradas en el encierro. Así que tuve más tiempo para cerrar el disco como quería. Algunos temas están desde 2016, por lo que esto fue parecido a una relación en la que te separás dos años, y luego volvés.

–¿Por qué tardaste tantos años en volver a sacar un disco solista?

–En el medio lancé singles, y hubo un par de discos invisibles que no salieron porque no estaba muy segura de sacarlos. También estuve tocando con Charly y Meteoros. De alguna manera, no me hacía cargo de mi música. No sé si estaba distraída, pero tenía la atención en otro lado. Tampoco me fluía escribir. Hasta que en un momento sentí que era hora de hacerme cargo de mí. Es un proceso que uno hace internamen­te.

–Por más que te llevó varios años hacerlo, ostenta un sonido homogéneo. ¿Tuviste algún hilo conductor para aunar esas primeras canciones con las nuevas?

Otro lado

–Posiblemen­te eso esté en el estilo. Las tres últimas canciones que entraron las hice pensando en las que tenía. Aunque no necesariam­ente busqué un hilo conductor. Dejé material afuera porque justamente no tenía que ver con ese sonido. Si el repertorio es de 8 temas, en vez de 12, es porque no quería que hubiese nada de más. Hoy en día la atención para escuchar música está muy limitada.

–Tras tu paso por el grupo Entre Ríos supiste hacerte un lugar en el indie, y no sorprende que sigas ahondado en ese estilo musical en este disco. ¿De dónde viene tu atracción por la música negra?

–Escuché mucho R&B y música urbana, más de lo que expreso y canto. Me es muy familiar, incluso más que el rock. Gracias a mi familia, especialme­nte por mis hermanos, conocí ese tipo de música. Sin embargo, hoy los estilos están cada vez más mezclados. En muchos artistas conviven el pop y el soul. En ese sentido, me gusta lo que hace Blood Orange. Tengo una personalid­ad curiosa y medio expeditiva, y lo que me divierte que es haya varios tintes de cosas.

–De las colaboraci­ones del disco, sorprende la de Kevin Johansen. Lo sacaste de su lugar de confort.

–Cada uno de los invitados tiene su personalid­ad. Hipnótica y El Príncipe Idiota son de la escena indie, mientras que Caloncho (el invitado mexicano del álbum) y Kevin son más mainstream.

Cuando compuse “Foto mental”, escuché la voz de Kevin en ese tema. Tomando en cuenta que hizo muchas colaboraci­ones con músicas, no quería un juego de pregunta y respuesta. Lo que esperaba era que hiciéramos realmente un dúo. Pude correrlo de lo que suele hacer.

–Cuando componés, ¿cómo es tu proceso?

–En casi todos los casos, lo primero es la música. Y luego eso se convierte en palabras. Aunque no hay que fiarse mucho de ello. Uno se lleva una libreta, y escribe pensamient­os. Por ahí se reciclan, vuelven a uno y traen cosas que tenías escritas de antes. Encontrar las palabras me es trabajoso. Debe ser quizá porque canto y tengo muchas melodías en la cabeza.

Pasaron ocho años de su anterior disco, pero para la cantante y compositor­a fue un proceso natural para su álbum más reciente.

–¿Le mostrás tus canciones a Charly?

–No se las muestro. Soy bastante reservada con eso. Prefiero el comentario espontáneo a hacer lobby con mi música. Ese perfil capaz me juega en contra, pero soy así. Y también veo cómo es Charly. No es muy abierto a nuevos sonidos, y así y todo es muy moderno desde que empezó. Esa es su genialidad.

–Desde su vuelta a los escenarios en 2017, te convertist­e en una pieza fundamenta­l de su banda.

–Hay que estar preparado o preparada para esas situacione­s. Eso va más allá de la virtuosida­d o de la voz. Yo lo ayudo y estoy al frente, pero sin ser invasiva. Es el equilibrio que me sale naturalmen­te con eso.

–Gozás del privilegio de poder moverte tanto en el mainstream como en el indie. ¿Dónde te sentís más cómoda?

–Me gusta pensar que me puedo mover en ambos lugares. Pero si tengo que elegir uno, siempre voy a tener más curiosidad por lo que está pasando. Lo más adelantado me parece que sucede en el indie. Aunque esa escena y el

“Me gusta pensar que me puedo mover en el indie y el mainstream. Pero tengo más curiosidad por lo que está pasando.”

“No le muestro mis canciones a Charly, soy bastante reservada. Prefiero el comentario espontáneo a hacer lobby con mi música.”

mainstream cada vez se entrelazan más. Ahora hay más público con oído fresco para escuchar otra cosa.

–¿El peso que tiene tu apellido en la cultura popular argentina te ayudó a sortear el machismo imperante en la escena musical?

–Vivimos comentario­s fuera de lugar. En algunos casos pudimos reaccionar, y en otros sólo logramos reírnos. El verdadero cambio se dio cuando las mujeres dejamos de naturaliza­r todo eso. Por más que aún cueste.

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“No quería que hubiese nada de más. Hoy la atención para escuchar música está muy limitada.”

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