Para Ti Fit : 2019-11-01

Cuerpo : 11 : 11

Cuerpo

A B C A B C ¿Con qué frecuencia evitás comprarte ropa, suponiendo que no vas a encontrar talles con los que puedas sentirte cómoda? Lograste comprar una remera clásica blanca y te cruzás con una amiga… Habitualme­nte. Siguen caminando con tu amiga y te invita a merendar, ¿cuál es tu actitud? Llegás a tu casa y el día está nublado… Se acerca la noche y la hora de la cena Durante la noche… ¿Cómo es la relación con tu familia? Para terminar, algunos datos importante­s. 11 PARATI FIT Sólo algunos días al mes. Estás esperando ponértela porque combina con tu nuevo pantalón. Aceptás, pero sólo pedís un exprimido de naranja sin azúcar esperando que te caiga mal. El día está nublado, pero recordás que hay una clase nueva en el gym. ¡Te cambiás y salís! Te probás la remera con desconfian­za y googleás cómo disimular lo que no te gusta de tu cuerpo. Dormís bien pero, si tu pareja intenta abrazarte, alejás su mano de esas zonas problemáti­cas. Creés que comer saludable no es sólo para verse bien, sino para tener más energía y vitalidad. Llamás a tu amiga llorando desde el baño de la ofi para hacer catarsis y que mágicament­e te calme. Arreglan entre todas para no morir de digestión, pero disfrutan de la picada con cerveza y panes. Hacés ejercicio, te gana la ansiedad y tomás varias clases. Seguís la dieta lo más estricto posible. Estoy segura de que me van a contratar para modelar lo que me pruebe. Se la mostrás, pero con miedo a que se la quiera probar y la estire. Merendás tranquila, sacás foto de la torta de chocolate y siguen charlando del chico que te gusta. Entrás, tirás la bolsa de la remera y te tirás a ver Netflix mientras comés algo rico. Preparás algo rico, leés el capítulo que te falta del libro del momento y te quedás dormida. Pasaron los bomberos y el camión de la basura, pero vos seguís roncando y soñando. Si no terminás el plato de comida (en general rico en grasas o harinas) tu mamá se ofende. Llegás a tu casa y pedís delivery (con postre) porque hasta las ganas de cocinar te sacó. Las reuniones te hacen sentir incómoda. Sentís que todos van a mirar lo que comés. Decís que estás bien, pero interiorme­nte te angustiás porque te gustaría verte mejor. Ni loca se la mostrás hasta que tengas un saco enorme que la tape por completo. Recordás la remera y, como querés bajar dos kilos, inventás una excusa para salir corriendo. Triste por no haber podido merendar con tu amiga, contás las horas que llevás sin comer. Como no te gusta lo que ves en el espejo, te tomás un laxante y mucha agua para engañar el estómago. Te despertás y notás que tu pelo se sigue cayendo. Sólo tenés que aguantar tres horas más sin comer. Tu mamá entrena a morir, comen separados, critican y no te preguntan cómo te sentís. Se te cierra el estómago de la bronca y volvés caminando a casa aunque te baje la presión. Preparás de todo y te asegurás de que coman. Así nadie se da cuenta de que sólo probaste un canapé. Intentás todas las dietas que aparecen en las redes sociales, pero nunca consultás a un médico. Estás en tu trabajo y tu jefe te exige con malos modos que entregues un informe. Esto te da bronca e impotencia. ¿Cómo reaccionás? Organizás una cena con amigas en tu casa…

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